Dame más golosinas: La senda del autocontrol I

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¿Puede una golosina predecir el éxito en la vida adulta?

El test de la golosina – Cómo entender y manejar el autocontrol

Walter Mischel Debate. Traducción de Joaquín Chamorro Mielke. 2015 (título original: The Marshmallow Test) 304 págs. 23,90 €

 

portada El test de la golosina

En la década de los 60 se realizó un experimento con niños y golosinas del que seguramente hayas oído hablar. A un grupo de niños de 4 años de la Bing Nursery School, en la Universidad de Stanford, se les dio la opción de comerse una nube (“malvavisco” dicen en Latinoamérica) en el momento, o dos si eran capaces de esperar 15 minutos.

Algunos de ellos lo lograban y otros no. En aquella ocasión no se grabó el experimento, pero en siguientes ediciones sí, y ver el video es muy divertido y muy revelador.

El hallazgo esencial de Walter Mischel fue que los niños con mayor capacidad para posponer la gratificación, años después mostraban mayor éxito profesional, menor tasa de obesidad y de consumo de drogas y tenían menor probabilidad de entrar en prisión. En resumen, su autocontrol temprano estaba asociado a un mayor éxito en la vida.

En sus investigaciones también descubrió que este patrón era común a diversas culturas, ya que en Colombia pasó lo mismo (no te pierdas el video del experimento de Colombia en la Charla Ted de Mischel especialmente la “esnifadora” de los ojos grandes).

Al analizar las estrategias que utilizaban los niños capaces de posponer la gratificación, Mischel descubrió que había dos patrones claros: la distracción y el enfriamiento.

Los niños se distraían mediante monólogos en voz alta, juegos, movimiento corporal, cantando, o bien enfriaban la tentación mediante la reducción de la golosina a algunos de sus rasgos menos tentadores: las nubes se asociaban a nubes de la atmósfera, se fijaban en la forma de la nube más que en su olor o su textura, se le ponía un marco mental a la chuche como si fuera una foto (“las fotos no se comen”, dijo un niño). En otras palabras, el autocontrol se lograba mediante una correcta gestión de la atención y la percepción.

Aunque parecía haber niños con una mayor capacidad innata para resistir la tentación, Mischel y su equipo constataron que es posible mejorar el control de uno mismo mediante técnicas de distanciamiento y enfriamiento. De hecho hasta el Monstruo de las Galletas (Cookie Monster) de Barrio Sésamo (Sesame Street) ha adquirido en los últimos años un considerable autodominio gracias a los consejos del psicólogo de origen austriaco y profesor de la Universidad de Columbia.

Un personaje zampagalletas con un dominio de su apetito pierde parte de su gracia, pero seguro que su nivel de insulina y su salud dental se lo agradecen, por no mencionar las futuras generaciones.

 

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