Conocer al otro más allá del cliché
Contar un país “exótico” a lectores occidentales en escasas páginas y de manera equilibrada supone todo un reto. Cuando se lo propusieron a Christine Barrely, autora francesa responsable de guías turísticas, dijo que sí y preparó su “Le Petit Livre du Japon” de Hachette-Livre” (2019). Una vez leída la versión en español, traducida por Mariola Cortés-Cros y editada por Tutifruti en 2023, en mi opinión, el desafío solo se ha cumplido a medias.
Este volumen, de tamaño reducido, es una monería de libro (“ravissant”, dice la sinopsis de la versión francesa), producto de coger varios temas sobre este país, meterlos en una bonita caja y envolverla en el papel de regalo más bonito (y japonés) que puedas encontrar.
¿Estoy diciendo que el libro es malo? No. De hecho, me parece una opción recomendable para obtener una primera aproximación a los sabores y texturas de una cultura compleja, fascinante y difícil de entender para un occidental. El libro ofrece claves relevantes sobre la sociedad nipona y algunos conceptos que la vertebran, por ejemplo, en el capítulo Etiqueta y cortesía leemos: “el niño debe aprender a discernir el honne, lo que siente, del tatemae, lo que se le permite expresar en sociedad”. Esta información explica mucho del comportamiento de los japoneses hoy en día, por más que esta etiqueta se haya relajado un poco en las últimas décadas por influencia occidental (otros apartados interesantes son Educación pág 62; Comida japonesa, 52; Samuráis, 138).
Donde falla estrepitosamente el libro es en la elección de las imágenes. Ignoro si las ha escogido el editor o la autora, pero ha sido un error importante. Las 79 imágenes que acompañan a los 79 textos de una página corresponden a publicidad europea del siglo XIX.

Pertenece a la serie cromolitografías «Fêtes Populaires Japonaises» producida hacia 1907.
Lejos de ser mera decoración o apoyo visual, la presencia constante de estos cromos publicitarios junto al texto de cada capítulo y diagramado en forma de página doble otorgando el mismo peso visual a cada cosa debe entenderse como un elemento más que construye sentido.
Se trata de estampas publicitarias idealizadas y/o encorsetadas de un Japón “clásico” o más bien “inventado” por dibujantes y pintores occidentales. Hay una visión completamente “colonial” en estas tarjetas. Es Europa (y Estados Unidos… Occidente) mirando a Oriente y dando su versión colonialista.
Imagina un volumen titulado “El pequeño libro de España” publicado en 2019, en el que los textos fueran acompañados de imágenes de muchachas morenas de larga cabellera en la Alhambra y guitarras flamencas, paellas, crímenes pasionales, y toros, sacadas de publicidad de cigarrillos Winston. A los españoles nos parecería una visión totalmente deformada, ¿verdad?
La mayoría de las imágenes que aparecen son tarjetas publicitarias del fabricante de extracto de carne alemán Liebig (precedente de los Starlux, Oxo y otros extractos por el estilo) o del productor de chocolate holandés Van Houten. Escenas pintorescas, muy poco exactas en los detalles tanto anatómicos, étnicos como de vestimenta y otros y -lo más importante- completamente intoxicadas por una visión romantizada sobre lo japonés.

Tradicionalmente las guías de viaje pecan de lo mismo: siempre se proyecta la mirada mainstream del país que edita el libro o del país de los lectores. Siempre vemos al otro a través del filtro de lugares comunes, clichés, expectativas, idealizaciones, conocimiento parcial… Esto resulta muy evidente cuando ves en televisión una serie de viajes de extranjeros por España (paradigmáticos algunos clásicos británicos sobre nuestro país): chirría la sarta de tópicos, lugares comunes y sorpresas y el énfasis que se pone en detalles que para nosotros son secundarios o incluso, inexistentes.
En este caso, es una lástima que el logro de haber documentado y redactado capítulos que van más allá del tópico se vea eclipsado por la elección de las imágenes que dan cuenta de un Japón de cartón piedra, encorsetado y pasado por un filtro colonialista.
«El pequeño libro de Japón», Christine Barrely, traducción de Mariola Cortés-Cros, Madrid, Tutifruti editorial, 2ª ed 2025. 10 x 15 cm; 176 páginas (https://tutifrutieditorial.com/product/el-pequeno-libro-de-japon)
Conclusión o aplicación
Y la razón por la que te cuento esto es… El conocimiento es útil en la medida que se puede aplicar y se aplica. Aprendemos en sentido amplio mediante la transferencia de lo aprendido en un campo más pequeño. Esta entrada sobre un libro en concreto te puede ser útil si te interesa conocer sobre Japón (o cualquier otro país) y tu inquietud va más allá de la mirada superficial. Te ayuda a revisar antes de comprar si el libro va a darte el tipo de visión medianamente amplia y equilibrada que buscas (sucede igual con una película o con un viaje organizado). Esta entrada del blog también te puede ayudar a trabajar una mirada más crítica sobre las versiones que se nos ofrecen habitualmente sobre realidades, hechos o países: pregúntate, ¿esto que me cuentan parece ser algo que pertenece al hecho observado o más bien parece proceder de la mirada del que me lo cuenta? En mi caso, me resultó fácil detectar la mirada implícita en las ilustraciones porque estudié una asignatura sobre Poscolonialismo en la literatura en un máster. En estos tiempos de inteligencia artificial este tipo de preguntas sobre de dónde viene lo que me cuentan se vuelven especialmente relevantes.