Pakarklis versus García (Cómo enseñar foto con móviles I)

A la izquierda, con pantalón corto y camiseta, el rubio Emil Pakarklis. A la derecha, moreno y español, Rodrigo García. Dos expertos en fotografía digital con móviles tratando de conseguir mi atención (y mi tarjeta de crédito) y compartir su conocimiento conmigo.

Uno de ellos, el del nombre exótico, se me presentó de repente en Facebook en medio de pequeñas píldoras con trucos de fotografía para el iPhone (fotos en condiciones de luz complicadas, cómo sujetar el iPhone para exposiciones largas…). Al otro lo conocí porque publicó un par de libros en Photoclub, una colección de Anaya Multimedia que suele editar contenido interesante. Uno es letón (de la misma Letonia, que no Lituania) y el otro español, y por el aspecto deben tener una edad muy parecida.

Cuenta atrás para generar urgencia, garantía de devolución, botón de call to action muy visible

Las píldoras con consejos gratis de aquel chico rubio delgado que parecía vivir en un verano eterno de camiseta y pantalones cortos ganaron en variedad y frecuencia en mi Facebook y de repente (una vez atravesadas unas cuantas fases del llamado “embudo de ventas” o funnel) llegué a la oferta de un curso online de fotografía con iPhone en plena pandemia, situación que significaba mucho tiempo en casa.

La oferta -llamada muy apropiadamente Stay at Home- suponía un descuento brutal de un 90% respecto al precio habitual (de 495 euros había pasado a 99 y luego a 49). Los descuentos enormes siempre me hacen desconfiar porque como probablemente te ocurra también a ti me lleva a pensar que están demasiado desesperados por venderme o a sospechar que antes el precio estaba muy hinchado, cosa que de nuevo desinfla mi confianza en el responsable del producto. En cualquier caso el curso costaba 49 euros y era en inglés, mediante vídeos que por lo que había visto eran buenos, así que pensé que era improbable que la formación fuera tan mala como para que no aprendiera con ella lo mismo que con dos libros de foto. Me apunté.

Funcionamiento del iPhone Photo Academy (IPA)

El curso en sí es interesante. Bien estructurado, progresivo, muy visual, lógico. Se apoya en una serie de assignments o tareas que se deben publicar en el grupo privado de Facebook (que ahora mismo tiene unos 69.000 miembros). Hay 5 tareas por tema, de las que se te pide que publiques tu foto preferida con el hashtag correspondiente para que quede claro en qué consiste. La comunidad de alumnos comenta lo que le parece. Además, en la plataforma del curso también se pueden plantear preguntas que responde un coordinador o moderador.

Puedes publicar más de una foto por assignment siempre que respetes lo que Emil llama la regla del 1-2-3: por cada publicación que hagas debes hacer 2 comentarios a mensajes de otros y dar 3 likes a fotos ajenas.

No hay calificaciones, ni corrección oficial pero cuentas con los comentarios de la comunidad (el famoso peer-to-peer review de la formación on line y otros fenómenos del mundo digital) y con la opción de plantear tus dudas a través de la plataforma para que los coordinadores te lo resuelvan (Emil no aparece por los hilos de preguntas-respuestas, aunque algunos alumnos, nostálgicos, le mencionan con bastante frecuencia).

Foto muy interesante de Funky Focus (Pixabay), obtenida probablemente mediante doble exposición en Snapseed o usando superposición de capas en Photoshop o similar; la dominante azul en el castillo habría que corregirla

Enfoque del contenido

El curso va de lo más sencillo a lo más complejo y no se deja fuera nada importante para un nivel bajo-medio de manejo de la cámara del iPhone. Emil comunica bien, va al grano y explica de manera sencilla. Le apasiona hacer fotos y sabe de lo que habla (y da bien en pantalla, cosa importante para un curso formado por vídeos). El formato audiovisual tiene la ventaja de que permite ver al profesor in situ, sacando fotos con su iPhone en una playa o en una calle de Riga, capital de Letonia porque a mitad del curso descubres que Emil Pakarklis es letón aunque los vídeos sean en inglés (lo habla muy bien salvo algunas palabras como “with”, en las que el sonido z suena más como una s: “’güis’ your iPhone…”; no tiene un vocabulario muy amplio de sinónimos, pero se expresa con precisión y claridad.

A nivel pedagógico y persuasivo es muy eficaz ver al profesor contándote la teoría y unos segundos después aplicándola. El caso más gracioso que puedo mencionar es en la sección de Fotografía de calle (Street Photography), donde, tras comentar que a algunos alumnos principiantes les asusta sacar fotos de los peatones y señalar que no pasa nada, se le ve tomando fotos a gente que pasea, charla, o trabaja en la vía pública y hay un par de personas que le miran mal cuando descubren o sospechan que les está fotografiando mientras que él disimula; nada hay más persuasivo que predicar con el ejemplo.

La foto de paisaje y la llamada “golden hour” se tratan en el curso; Free Photo – Pixabay

La letra pequeña

Como suele ocurrir en estos casos, en el momento que compras el curso de marras descubres que hay unos cuantos cursos más, toda una estructura casi infinita que el potencial cliente podría terminar percibiendo como un agujero negro de tiempo y dinero. Y te empiezan a aparecer anuncios por todas partes con descuentos que están a punto de terminar. El siguiente curso es uno de edición fotográfica que “casualmente” cuesta 4 veces más. Después de pensarlo bien y ojear el contenido me apunté también porque me interesaba profundizar en ello.

Elementos de la formación e incentivos al alumno

El famoso curso IPA (iPhone Photography Academy) consta de 6 módulos diseñados con bastante lógica. La plataforma incluye su dosis de gamificación: medallitas virtuales para distintos tipos de hitos: tres días seguidos visitando la plataforma, primer módulo completado, tres lecciones visualizadas, módulo completado en 24 horas y cuando terminas el curso completo te conviertes en Scholar (personalmente, en este caso los hitos me han influido muy poco; apenas he reparado en su existencia; soy una alumna atípica por otra parte).

También merecen su pequeño galardón el primer comentario escrito, subir tu foto de perfil y terminar el curso en dos semanas. Suelo fijarme en estas cosas porque he sido guionista multimedia y he diseñado cursos de este tipo y porque estas técnicas también se utilizan en marketing online y en social media marketing (gestión de redes y demás).

Buena elección de color de uñas, pero la forma de sujetar el móvil no es la más estable según Emil Pakarklis; Felix Mittermeier – Pixabay

Contenido y estructura

El curso está estructurado en estos 6 grandes bloques o módulos, compuestos a su vez de lectures-lecciones:

  1. Características básicas de la cámara del iPhone
  2. Otras características y rasgos adicionales de la cámara; técnicas sencillas de edición para lograr un color y una exposición perfectos
  3. Principios de la buena fotografía
  4. Técnicas de fotografía creativa con iPhone
  5. Situaciones frecuentes de fotografía con iPhone
  6. Fotografía técnica (con iPhone, sí, lo has adivinado)

Como está mandado en el márketing online, además de los módulos se incluyen 3 bonus (que se utilizan como argumento de venta en la carta de venta del curso; que por cierto es larguísima; yo no me leí ni el 10% de las 48 páginas que tenía) y finalmente una sección de Ayuda.

Publicidad y promoción

Uno de los defectos claros de los servicios del “Emporio Pakarklis” es su publicidad demasiado agresiva. En cuanto te apuntas a un curso ya te quieren vender el siguiente, vía correo y a través de pop up. Una vez que completas varios módulos ya te está pidiendo Emil que hagas una encuesta, una semana más tarde solicita que recomiendes su curso a algún amigo, no para obtener ningún descuento ni acceder a ningún tipo de contenido exclusivo gratuito sino porque será más divertido para ti si los dos hacéis el curso a la vez. Esta ventaja para el destinatario la cita de pasada en la posdata del correo; todo el resto del correo es pedir, pedir, pedir… Un copywriting bastante desafortunado, mucho más centrado en los puntos de dolor de la empresa que en los del cliente.

Patinador
Otro montaje interesante de FunkyFocus (Pixabay); esta vez con problemas de perspectiva, difuminado y contornos

Molesta por esta forma tan burda de tratar de vender, borré el correo al instante y me sentí poco o nada inclinada a recomendar el curso a nadie, aunque el producto formativo en sí está bien si entiendes inglés, tienes un iPhone y nociones de fotografía.

La comunidad y los pares

La comunidad de alumnos de la academia de foto con iPhone es muy nutrida y participativa. Se publican fotos muy buenas a nivel técnico y expresivo con la ventaja además de que han sido tomadas en todos los rincones del globo (Estados Unidos, Europa, Filipinas, Australia, México, Canadá, India…; playas, montañas, monumentos, retratos de animales domésticos) lo que añade un plus viajero y multicultural a la experiencia muy de agradecer, especialmente en época de confinamiento.

El grupo de Facebook también tiene cierto efecto distorsionador para mí, porque a menudo se publican fotos excesivamente editadas (con colores muy forzados, contrastes muy artificiales) que a mí me parecen erróneas, poco profesionales o directamente de mal gusto, pero ante la falta de crítica o ante las alabanzas generalizadas tengo un momento de duda.

En fotografía, como en toda disciplina artística, hay un punto de subjetividad que hace que no baste aplicar la regla de los tercios en composición para saber si una foto está bien o mal compuesta y a veces las observaciones de los veteranos, sean Narradores visuales (comparten habitualmente imágenes o videos que los seguidores consideran valiosos) o Estrellas en ascenso (en su primer mes en el grupo de Facebook han compartido contenidos que han generado mucha interacción) son cuestionables.

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