El don de la simplicidad

El otro día, en una comunidad de aprendizaje a la que pertenezco (¡hola, Deeptalkers!), hablábamos de superpoderes; habilidades que en nuestra opinión suponen un plus importante si las posees. 

Yo hablé de resiliencia y de la capacidad de aprender y de hasta qué punto estas características basan su enorme potencial en que son metahabilidades y capacidades transversales. 

En otras palabras: cuando las posees, esas destrezas permiten que las otras habilidades se desplieguen con toda su potencia (también sucede lo contrario: si careces de ellas es muy probable que no le saques partido al resto).

Estos últimos días he descubierto que existe otro superpoder: la capacidad de simplificar contenidos complejos sin dejarse en el tintero nada de lo esencial. 

Imagen esquemática que muestra a un gato negro sobre cuatro libros
Imagen de Bianca Van Dijk en Pixabay

Los grandes divulgadores son muy buenos simplificando. Son capaces de hacerse una idea macro de lo quieren contar y seleccionar exactamente las escasas pinceladas de detalle necesarias para trasladar ese contenido a otros seres humanos.

Quienes dominan la capacidad de simplificar es como si tuvieran visión de rayos X y distinguieran con facilidad dónde está el esqueleto que sostiene y dónde el “michelín” que solo rellena.

Como pasa con la mayor parte de las habilidades, esa “facilidad” es engañosa: algunos de ellos lo tendrán por defecto pero la mayoría seguramente lo habrán trabajado.

Ser bueno sintetizando tiene que ver con ser bueno leyendo/analizando y ser bueno contando eso con menos palabras y menos “desvíos”.

Como persona muy sensible a los detalles, la capacidad de síntesis no me viene de serie. De hecho recuerdo a una estupenda profesora de Lengua y literatura de 4º de EGB que se dio cuenta de ello y me puso a resumir noticias del periódico para mejorar esa habilidad (seguramente esa exposición a noticias de periódico a esa edad influyó en que estudiara Periodismo, pero eso ya es otra historia, me toca ser coherente y SIMPLIFICAR aquí ;-)).

Conozco algunas personas que destacan en esta habilidad. Y si tratan de temas que me interesan intento seguirlas de cerca porque el aprendizaje es doble: aprendo de la materia y aprendo sobre cómo contarla.

Con este propósito últimamente estoy frecuentando los contenidos de la fotógrafa y divulgadora de fotografía francesa Anne-Laure Jacquart. Concretamente su libro “Retouchez vos photos pas à pas” en el que cuenta de manera SENCILLA lo esencial del retoque fotográfico. Y lo llamativo del caso es que su libro se entiende aunque tu nivel de francés no sea muy alto. Y no solo porque esté lleno de imágenes, sino porque la autora tiene un don para simplificar y comunicar. El trabajo de los editores de Eyrolles, la empresa que lo publica, también ayuda notablemente a la comprensión.

En cualquier caso, y más allá de que me he tomado el estudio de este libro como una oportunidad para refrescar mi oxidado francés, reconozco abiertamente que me cuesta más procesar la información proporcionada en la lengua de Molière que si estuviera en español. 

La cuestión es que no he encontrado ningún libro equivalente escrito en español o traducido del inglés. Tengo magníficos libros de Retoque fotográfico escritos por fotógrafos españoles que son muy buenos pero me abruman con tecnicismos y detalles que no estoy (aún) capacitada para apreciar, que tratan de abarcar demasiado o que se basan demasiado en contar pasos de retoque con un software en concreto.

El enfoque de Anne-Laure Jacquart es válido para cualquier “logiciel” (así se dice programa informático en francés) y trabaja al mismo tiempo la capacidad expresiva y la técnica de una manera que a mí me resulta “sencillo” seguir. Y no soy la única: en Francia esta autora es bestseller, tiene miles de seguidores en Facebook etc etc.

Posdata: la simplicidad debe ir de la mano de la coherencia. Por ello, en esta entrada he intentado que tanto el texto como la imagen destacada (el gato sobre los libros) fueran SIMPLES.

14 comentarios en “El don de la simplicidad

  1. Qué buen tema el de la concisión!!! Ya lo decía B. Gracián y llevándolo más lejos Chejov, q creo q dijo «la brevedad es la hermana del talento» . Los pesados aburren.

  2. Qué gusto da leer algo tan claro y tan bien explicado. Cuando alguien sabe contar las cosas sin complicarlas, se nota y se agradece. Tu manera de transmitir hace que todo parezca más fácil y anima a seguir descubriendo. Me ha encantado

    1. Genial. ¡Gracias por leerlo y por comentar, Pilar! Mi objetivo también es animaros a aplicar la simplicidad en vuestro día a día. Voy a preparar consejos y formas de aplicarlo…

  3. Es un placer leerte, Elena.
    Me ha gustado eso del esqueleto y los michelines. Gracias por compartir tus reflexiones.

  4. Totalmente de acuerdo: simplificar no es quitar, sino revelar lo esencial. Cuando alguien logra explicar algo complejo de forma clara, no solo entendemos mejor… también aprendemos a mirar con otros ojos. Gracias por recordarnos que la simplicidad es un superpoder que se entrena.

    P.D. Hace poco antes de dar una charla, nuestro lider de DT me dijo… Escríbeme en una línea la idea principal con la que quieres que se queden las personas que escuchen tu charla

    Luego 3 o 4 ideas subprincipales cada una en una línea. Y funcionó muy muy bien!

    1. Un estupendo consejo el de la frase-destino y las ideas secundarias que vamos a aplicar a la primera oportunidad. ¡Gracias por leer y comentar, Mireia!

  5. Menos es más!!
    Y fuera michelines!!
    Dos reglas sencillas de gran complejidad.
    Admiro el arte de la concisión en todas las artes, pintura, literatura, oratoria, moda, cine…
    Gracias por resumirlo tan maravillosamente.
    Viva el adorno Justo y coherente!!!
    Un gustazo siempre leerte

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