“En el amor cortés la mujer se considera una diosa, una santa, un ser digno de adoración. Por ello su divinidad está descrita en términos celestiales: se la compara o identifica con las estrellas, el sol, el cielo… Los poetas crean de esta forma una auténtica religión del amor”.

“La perfección de la mujer se muestra aludiendo a elementos naturales que se consideran de excepcional belleza. Los labios y las mejillas de la dama se describen asemejándolos a elementos naturales de color rojo: flores, frutas, piedras preciosas, etc”.
«Para hablar de la blancura de la piel de la dama o de sus dientes, se recurre a elementos naturales blancos, comparándolos o identificándolos mediante metáforas con el hielo, el mármol, la leche, el alabastro, las perlas, la nieve, el marfil… «.
El Jefe Supremo oyó un ruido a su espalda y se apresuró a cerrar la ventana mural en la que se estaba proyectando la consulta a la Base de datos que acababa de realizar.
© Elena Alemany 2026