—¿De verdad que no lo ves? —Mathew empezaba a desesperarse— La cabeza, bastante grande— le dijo señalando una parte de la imagen proyectada y trazando una forma semicircular. Los brazos, de color verde. El talle, fino por supuesto. ¿En serio que no lo ves?
A su lado Ress Vis, su técnico de análisis de ÍA comenzaba a preocuparse.
—A ver, Mathew, es una flor en un jarrón. Bastante bonita, eso te lo concedo. Con una bonita silueta a nivel geométrico. Pero NO hay ninguna damisela. ¡Una flor en un jarrón!
Se acercó a Mathew, le observó con interés como un electricista que revisa un cuadro eléctrico para detectar una avería.
—¿Has tenido algún problema con la red o con el sistema últimamente? ¿Recalentamiento? ¿Problemas con la actualización periódica?
—No.
Mathew seleccionó otro archivo y lo proyectó. La imagen que vio Ress Vis era muy parecida.
—¿Y ahora?
—Has usado algún tipo de filtro, luz de contorno o algo así. Pero es la misma flor de antes en el mismo jarrón.
—Eres exasperante, Ress Vis. —Aquí la damisela recuerda un poco a un pingüino emperador con esos bracitos caídos. ¿De verdad que no lo ves?

—Penúltima oportunidad. ¿Y ahora? —le dijo mientras le mostraba una tercera foto, muy parecida pero con el fondo oscurecido y la figura del jarrón con las flores más destacada.
Ress Vis empezaba a estar harto de este juego, esta broma o esta “enfermedad”.
—Le has puesto algún tipo de efecto o filtro de viñeteado para aislar la figura del jarrón.
Mathew le miró con incredulidad. No comprendía por qué un analista inteligente no era capaz de interpretar correctamente las imágenes. Por qué se quedaba en la superficie.
—¿No te das cuenta de que es una estrella en horas bajas? ¿una dama tipo El crepúsculo de los dioses? ¿Acaso no os entrenan con contexto de cine clásico?
Le mostró una cuarta imagen.

—La misma imagen de antes pero con un filtro en blanco y negro y bajando la saturación.
—Qué ciego estás. No me lo puedo creer, ahora es una damisela en apuros, una damisela un poco al estilo del Teatro kabuki o algo semejante.
—Creo que llamaré a la casa matriz que te programó a ver si ellos saben qué ocurre contigo…
© Texto e imágenes Elena Alemany 2026