Exterior Día. Un estadio deportivo en algún lugar de Europa hacia 2070
—Un robot enamorado, ¡imposible! y mucho menos de una geisha japonesa. A lo mejor el Jefe Supremo simplemente no reconoce sus sentimientos hacia esa persona o ente que dice que le va a entrevistar porque simplemente no tiene sentimientos hacia esa persona o ente. Por otra parte, ni al guionista más fumao se le ocurriría: una geisha con una ÍA corporeizada. Ya sé que tú dices que es una ÍA de última generación con agentes humanos y mixtos incorporados, pero aún así… —La ola acababa de llegar a su zona, así que Christian y Sara se levantaron y alzaron los brazos al unísono. La voz de él había sonado inusualmente aguda porque necesitaba gritar para ser oído en medio de aquel estadio deportivo.

Sara protestó inútilmente, porque en medio del griterío, su voz se volvía inaudible. Su gesticulación intensa sin embargo era muy visible. En cuanto la ola pasó, Sara se quedó pensando en que su plan de rememorar la escena de aquella película clásica de finales del siglo XX no había sido una buen idea… El salto entre el guion y la realidad a menudo podía ser demasiado costoso…
La reacción de Christian no le había sorprendido. Le faltaba imaginación y tampoco destacaba por su capacidad para leer entre líneas. Las personas con procesamiento lineal como él tenían tendencia a obviar muchos detalles relevantes. A veces le parecía que como no le pusiera un cartel no se iba a enterar de sus indirectas… Pero estaba segura de que Mathew tenía un interés romántico respecto al ente con el que iba a mantener su supuesta entrevista. Su intuición fallaba pocas veces y el comportamiento errático del Jefe Supremo lo confirmaba.
© Texto Elena Alemany 2026
(Imagen realizada con IA)