A Kurrito le gustaba trabajar con robots humanoides. Le parecía una “gente” educada y servicial en general. Y sobre todo, previsible, cosa que le evitaba estrés. A él le gustaba la estructura, los patrones. Y los humanos, sus congéneres, le descolocaban bastante con su tendencia a usar lenguaje figurado y a decir una cosa y hacer otra.
Kurrito había trabajado muchos años como documentalista audiovisual en una institución pública donde básicamente tenía que grabar apariciones de per...
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