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- Al ver lo bien que se integraba su emisora favorita con el ruido de la obra del vecino (chirridos y martillazos) empezó a tener dudas sobre su gusto musical.
- «Elena, es verano. Hay que arreglarse«. Aunque no conocía a aquella mujer, su frase me sonó como una orden. La chica que iba a su lado, sin embargo, se encogió de hombros.
- Estaba en uno de esos días y me descubrí a mí misma pensando en a qué huelen las nubes porque yo lo valgo.
- Justicia poética. En el gimnasio aquella tarde trabajaron el equilibrio, así que al salir de allí por la noche, en lugar de un bocadillo compró dos iguales y le dio uno al vendedor de La Farola que solía ver todas las tardes en la puerta de aquel bar.
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