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Libro sobre analítica predictiva
Abr 29

La analítica predictiva a través de una canción de Raphael

By admin | 2.0 , analítica web , digital , humor , negocio , recomendado , Social Media , sociedad

¿Te suenan los términos Big Data y la analítica predictiva? 

Seguro que sí, porque se están consolidando como dos de las tendencias del futuro del marketing y de los negocios en general, junto con la inteligencia artificial.

Que te suenen no significa que tengas claro en qué consisten e incluso aunque lo tengas claro lo más probable es que te resulte difícil explicarlo.

Y es que con la analítica predictiva pasa como la analítica digital, que más allá de su propio sector casi nadie sabe en qué consiste y lo normal es que te miren “raro” si en una conversación casual alguien te pregunta a qué te dedicas y se te ocurre decir que trabajas en este ámbito.

Siguiendo con el enfoque divulgativo y humorístico del post La analítica web a través de una canción de Perales hoy me gustaría exponer en unas pinceladas en qué consiste la analítica predictiva con ayuda del siguiente video de Raphael.

 

 

Analítica predictiva y la “Gran Noche”

“¿Qué pasará?, ¿qué misterio habrá?, ¡puede ser mi gran noche!” dice Raphael.

¿Tendrá una “Gran noche” el cantante de Jaén, o un gran fiasco?, ¿tú qué crees? Y no, no es cuestión de bola de cristal ni de posos del café. Tanto Raphael como nosotros tendríamos mucho más claro el desenlace más probable de esa noche si contáramos con ciertas nociones básicas y ciertas herramientas de lo que en inglés se llama Predictive Analytics. 

 

Analítica predictiva: ¿Y eso qué es?

El cantante de “Yo soy aquél” se hubiera quedado perplejo si cuando interpretó la Gran Noche en 1967 le hubiéramos dicho que se dejara de “misterios” y se pusiera a estudiar algo llamado Analítica predictiva. Lo sorprendente es que la misma estupefacción se refleja en la cara de mucha gente en el año 2017 al oír hablar de esta disciplina. Así que veamos en qué consiste, de la mano de uno de sus expertos a nivel mundial, Eric Siegel. El gurú de esta rama del análisis social y profesor de Columbia define la analítica predictiva como “Tecnología que aprende de la experiencia (los datos) para predecir el futuro comportamiento de los individuos para poder tomar mejores decisiones“. (Analítica Predictiva, p. 35).

Libro sobre analítica predictiva

 

Además, la Wikipedia nos aclara que “El análisis predictivo agrupa una variedad de técnicas estadísticas de modelización, aprendizaje automático y minería de datos que analiza los datos actuales e históricos reales para hacer predicciones acerca del futuro o acontecimientos no conocidos“. En este tipo de estudio, sigue explicando Wikipedia, se “extraen patrones de los datos históricos y transaccionales para identificar riesgos y oportunidades”. El análisis predictivo, prosigue la misma fuente, proporciona “una puntuación (probabilidad) para cada sujeto (cliente, empleado, paciente, producto, vehículo, componente, máquina y otra unidad en la organización) con el objeto de determinar, informar o influir procesos en la organización en el que participen un gran número de sujetos, tal y como ocurre en marketing, evaluación de riesgo de crédito, detección de fraudes, fabricación, salud y operaciones gubernamentales como el orden público”.

En otras palabras, a grandes rasgos, este tipo de análisis consiste en recopilar datos sobre los hábitos, actividades y preferencias de los sujetos y detectar patrones que permitan predecir con cierta probabilidad qué comportamiento tendrán estos sujetos en el futuro o en determinadas circunstancias.

 

Guateques de los 60 y analítica predictiva

Si allá por el año 1967 Raphael hubiera tenido conocimientos y medios de análisis predictivo, en lugar de elucubrar sobre los misterios de la gran noche y si su chica se dejaría besar o no en un rincón con poca luz de aquel “guateque”, se habría basado en los datos sobre los comportamientos de esa chica y de otras chicas parecidas a través del tiempo y en situaciones parecidas y habría podido establecer hipótesis certeras sobre lo que le depararía esa Gran noche. Para establecer esas hipótesis, se habría basado en datos previos como:

  • La compra o no de determinado maquillaje, perfume o ropa por parte de ella en días previos.
  • La compra o no de determinados métodos profilácticos.
  • La llamada a ciertas amigas pro Gran Noche con Raphael o anti Gran Noche con Raphael (en términos de aquella época, muchachas proclives a las relaciones prematrimoniales o contrarias a ellas y concretamente con este muchacho), la proporción e influencia entre las partidarias del personaje interpretado por Raphael versus partidarias de otros posibles pretendientes de la chica.

Así pues, Raphael, ¿caminará abrazando a su amor, por las calles sin rumbo? y ¿descubrirá que el amor es mejor, cuando todo está oscuro? Y sobre todo, ¿Se irán sus pasos a buscar otra puerta, que se abrirá como su corazón, cuando ella se acerca?

El éxito o fracaso de aquella Gran Noche del cantante jienense en 1967 será para siempre un misterio, pero con herramientas como las de la Analítica Predictiva, la probabilidad de ciertos comportamientos se destaca claramente frente a la de otros mucho menos probables y eso permite tomar decisiones informadas y estar preparados.

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  • Letra completa de mi Gran Noche aquí
  • La historia de Mi gran noche, que en realidad es una versión de “Tenez vous” de Adamo y los motivos de su resurgir en los últimos años aquí.
  • La versión de Adamo era diferente y, según algunos, superior.

 

Lee la serie completa Marketing online para principiantes:

El árbol del Social Media
Feb 29

15 cosas que he aprendido sobre el trabajo del Community Manager

By admin | analítica web , comunicación , digital , negocio , recomendado , redes sociales , Social Media

En este post voy a compartir contigo los quince aspectos más importantes que he aprendido (o recordado) sobre el trabajo del Social Media y el Community Manager en mi primer mes en una startup tecnológica.

 

1. Averigua cuanto antes qué tipo de seguidores y usuarios tiene tu empresa.

Además de evitar temas polémicos (religión, política, incluso deporte), es esencial saber qué tipo de contenidos le gusta ver a tu usuario de Facebook, de Twitter o de LinkedIn, con qué frecuencia y qué tipo de registro formal o informal debes usar con ellos (por ejemplo, cuando interactues con usuarios latinoamericanos debes usar siempre el tratamiento de “usted”; también con los españoles de cierta edad o estatus).

La vida del Community se parece mucho a la dinámica de los matrimonios: las parejas que funcionan son las que se aceptan básicamente como son, no aquellos CM que se empeñan en “modelar” a su público.

2. No es lo mismo ser tuitero que tener una cuenta en Twitter.

Las expectativas y el tipo de uso de las personas con cuenta en Twitter varían mucho. El perfil “típico” del tuitero al que le gustan las actualizaciones muy frecuentes y que presenta intereses casi infinitos supone un porcentaje muy bajo de los seguidores en Twitter de la empresa media, por más que tú te identifiques con ese enfoque. Lo esencial es que averigües cuanto antes sobre qué temática quieren leer tus followers, con qué frecuencia y con qué tono.

3. Evita proyectarte demasiado en tu público.

El enfoque “yo, como usuario…” que todos empleamos para juzgar contenidos y diseños funciona solo si tu perfil en cuanto a edad, género, gustos, e intereses es muy parecido al de la comunidad que gestionas. En caso de duda, recurre a test comparativos y mide los resultados.

4. Prioriza la escucha a tus usuarios.

La proporción entre escucha y “habla” con tu comunidad está radicalmente volcada hacia la escucha, sobre todo en lo que se refiere a la frecuencia. Si no escuchas varias veces al día las dudas y las quejas de usuarios y seguidores y no respondes con agilidad, te resultará imposible evitar fuegos y crisis de reputación. Lo de la creatividad del blogger y demás es muy bonito, pero la lógica del negocio obliga a priorizar la prevención y extinción de “incendios”.

Usa la frase típica de “no es casualidad que tengamos dos orejas y una sola boca” como regla mnemotécnica para recordar la importancia de escuchar.

5.El buen software es imprescindible para seguir fácilmente varias cuentas y redes.

Si no te organizas bien y no usas buenas herramientas te quedarás sin vida y encima no llegarás a todo.

6. Si te agobia estar cambiando continuamente de programas y procedimientos, elige otro trabajo.

Como Social Media Manager (o cualquier profesión del sector digital), tendrás que estar instalando y utilizando nuevas aplicaciones todo el tiempo: para compartir información con compañeros, para editar textos o imágenes, para publicar contenido, para compartirlo en local o en la nube, emplear gestores de productividad, programas nuevos de métricas y reporting, visualización de datos, etc.

7. Aprende a tolerar cierto nivel de incertidumbre y una cierta dosis de frustración.

Si los productos o servicios de tu empresa son muy sensibles a los problemas o dudas urgentes, como Community o responsable de redes te vas a pasar mucho tiempo “apagando fuegos” a horas intempestivas y leyendo mensajes airados de usuarios con detalles técnicos que no terminas de comprender. Respira hondo y trata de evaluar lo que está pasando y su importancia y pide ayuda al experto si es necesario.

8. Empápate de la misión y visión de tu empresa y de los objetivos esenciales del negocio.

Además de indagar cuáles son los KBR (Key Business Requirements; objetivos del negocio) y los KPI (Key Performance Indicators; indicadores de rendimiento clave), averigua en qué fase se encuentra la compañía, porque, por paradójico que te parezca, puede que sea contraproducente conseguir muchos nuevos usuarios si justo en ese momento no les puedes garantizar un buen servicio.

9. Además de entender el negocio, debes comprender el organigrama y la estructura de departamentos y la relación entre ellos.

El social media y el mundo de la gestión de comunidades tiene que ver con la comunicación. Hay que alinearse con los objetivos del negocio, con la lógica de tu departamento y con las posibilidades de soporte de otros departamentos (especialmente IT y Marketing).

Como decía el protagonista de la serie Life, “Todo está conectado”, así que coordínate con el resto de departamentos.

10. Mide e interpreta el comportamiento de tus usuarios digitales y comunica tus “insights” a quien corresponda.

Si tus recomendaciones no se aplican inmediatamente, no te obceques. Puede que no sea el momento o que tu enfoque no esté completamente alineado con los objetivos del negocio.

11. Sé humilde y resiliente.

Acepta las críticas sin agobiarte, aprende lo que puedan enseñarte las correcciones constructivas y protege tu motivación y tu autoestima frente a los vaivenes del éxito temporal, las modas y tendencias pasajeras.

12. Keep it simple: simplifica.

Dedica el tiempo necesario para entender bien los procesos y las acciones de tu negocio y sector, profundiza en lo que sea complejo y requiera atención detallada, pero a la hora de comunicarte, esfuérzate por escribir de manera entendible, hacer gráficos claros y expresarte con sencillez (y con precisión y gracia; de esto hablaremos otro día con más detalle).

Recuerda, lo que no suma, resta. ¡Simplifica!

13. Intenta ser muy consciente de tus hábitos y de qué efectos tienen en ti.

Si tus hábitos en cuanto a horarios, enfoques, uso de la tecnología o relación con otras personas no te ayudan a cumplir tus objetivos, cámbialos.

14. Si vas a trabajar en una oficina 3.0 hazte con un portátil que pese poco.

Te vas a hartar de deambular con tu portátil en mano por toda la oficina y fuera de ella, así que mejor tener uno ligero y con buena batería.

15. No des nada por sentado respecto a las quejas de usuarios.

Pregunta y documéntate antes de contestar a un usuario que viene con una queja o con un comentario airado en redes sociales. Averigua la base real, el alcance de la queja y de qué tipo de usuario se trata (betatester, usuario free conocido o desconocido, usuario premium reciente o antiguo…). A veces el que parece un troll no lo es y viceversa. Y nunca, nunca, pierdas las buenas formas.