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Ago 20

Reescriba los clásicos con la autoedición de Amazon

By admin | cuentos , digital , escritura , humor , Idiomas , libros , literatura , recomendado , redes sociales , traducción

Buscando en internet tropecé hace poco con una curiosa versión del relato “El incidente del puente del búho” de Ambrose Bierce (“An Occurrence At Owl Creek Bridge”) que puede indignar a las legiones de admiradores de este autor que pueblan el mundo y llenar de asombro a muchos estudiosos.

 

portada "El incidente del puente del Búho" en versión digital

Pero vayamos por partes. Ambrose Bierce es un autor norteamericano del siglo XIX al que se considera un maestro del cuento fantástico y de terror. Concretamente el cuento del que hablamos, “El incidente del puente del búho”, se suele analizar en los talleres de narrativa como ejemplo de su peculiar uso del tiempo, ya que en un momento esencial del cuento el tiempo real se suspende y es sustituido por un tiempo mental que sugiere un desenlace muy distinto.

El cuento relata la historia de un colono del sur en la guerra de Secesión norteamericana que va a ser ahorcado por el ejército del Norte en el puente que da nombre al relato. En el último párrafo del cuento se recupera el tiempo real y descubrimos que en realidad el reo ha muerto colgado y que la huida a través del río que se nos ha relatado tan vívidamente sólo ha sido un delirio del ajusticiado.

Y es precisamente este uso tan eficaz (y efectista) de los planos temporales lo que ha convertido “El incidente…” en un cuento de culto para los aficionados al relato corto, de manera semejante a “El corazón delator” de Edgar Allan Poe. Como se recordará, en el caso del relato de Poe, el sonido del corazón delator es una metáfora, no hay verdadero corazón de la víctima latiendo post mortem sino que es el propio miedo del asesino el que se proyecta en forma de latido delator. Pues bien, imaginad lo que sería encontrar una versión del cuento de Poe en que anunciase que en este cuento el corazón de un muerto “resucitado” delata a su asesino ante las autoridades. O leer en una sinopsis de Romeo y Julieta que Julieta no se suicida, sino que realmente estaba dormida…

Algo parecido me pasó a mí al leer en la sinopsis de la versión autopublicada que en el relato más famoso de Ambrose Bierce ¡el reo escapa de la horca! Tuve que leer dos veces el resumen para asegurarme de que había entendido bien. (Enlace a la sinopsis aquí).

Sinopsis de "El incidente del Puente del Búho"

El subrayado señala la parte más “rompedora” de esta sinopsis del clásico relato de Bierce

 

Pero no había duda, en esta versión del relato de Bierce, aparentemente fruto de una traducción reciente al español, resultaba que el reo escapa realmente de la horca y se reencuentra con su mujer. Increíble. No seré yo quien diga que este final esperanzador de huida y reencuentro con la esposa no tiene su atractivo, pero la cuestión es que el texto original en inglés lo deja bien claro:

“Peyton Farquhar was dead; his body, with a broken neck, swung gently from side to side beneath the timbers of the Owl Creek bridge.”

Igualmente clara es la traducción al español más conocida:

“Peyton Farquhar estaba muerto. Su cuerpo, con el cuello roto, se balanceaba de un lado a otro del Puente del Búho”.

El cuento juega deliberadamente con la ambigüedad del tiempo de la narración para que el lector no tenga claro si lo narrado es real o imaginario, pero aquel “estaba muerto” del párrafo final es incontestable. No sé qué parte de “Peyton Farquhar estaba muerto” no entendió la persona que escribió el resumen del relato o si dejó de leer justo antes del último párrafo por alguna cuestión de fuerza mayor.

Como en el mundo de la edición de libros tradicional las sinopsis suelen responder al contenido de los libros a los que se refieren, supuse que aquella “traducción reciente al español” contendría una versión errónea del cuento. Y así pues, compré aquella edición bilingüe de “El incidente del puente del búho” por 2,99€ con el propósito de analizar detenidamente la versión española en busca del momento exacto en el que el traductor se equivocaba.

La siguiente sorpresa fue comprobar que la traducción “reciente” no era tal, sino la versión canónica en español, que aparece a veces atribuida a José Bianco (“Cuentos de soldados y civiles”. Orión, Buenos Aires, 1975) y otras a Alonso de Ilera (“Cuentos de soldados y civiles”. Biblioteca El Mundo; Madrid, 1998, reedición con permiso de Bibliotex. En esta compilación el título del cuento varía: “El puente sobre el río del Búho”). Aquí, en cualquier caso, aparecía sin mención a ningún autor, como si se hubiese autogenerado espontáneamente.

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Cubierta de la compilación de El mundo en la que aparece el relato “El incidente del puente del Búho”

 

Sea de Bianco o de Ilera, se trata de una magnífica traducción, en la que queda claro que el ajusticiado muere (“Peyton Farquhar estaba muerto…”) y en la que se transmite con toda eficacia el aire alucinatorio que presenta en el original toda la parte de la zambullida en el río y la huida y que encamina al lector hacia la correcta interpretación del cuento.  (Desde aquí mando mi felicitación al traductor del cuento porque no era fácil trasladar el texto al castellano conservando el efecto y la intriga y se hizo magníficamente).

Ante la claridad de la traducción cabe deducir que la persona que escribió la sinopsis del libro digital no entendió el cuento, ni en inglés ni en español, y que probablemente no lo leyó entero, cosa que sin embargo no le impidió escribir el resumen del libro. La exigua ficha del producto en la web de Amazon apenas recoge la fecha de lanzamiento, el desconocido nombre de la editorial (Ediciones Spanglish, todo un presagio de la gran calidad de sus productos) y ni el menor rastro del autor de la sinopsis.

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En el propio ebook no hay página de créditos, no figura el nombre del traductor al español, ni tampoco el de un posible editor, revisor ni maquetador. Es como si el libro se hubiera materializado él solo, de repente, sin intervención humana ninguna y en el formato correcto para ser visualizado en los e-readers de Jeff Bezos. Misterios de la autopublicación en Amazon.

Sin embargo, esa materialización espontánea sin intervención humana en plan “Hago chas y aparezco a tu lado” no impedía que al terminar la lectura apareciera una pantalla que te insta a compartir tu opinión del libro en redes sociales. (Ganas me dieron de poner un tweet tipo: “creo que alguien se ha inventado el final del cuento de alguien …”, como en los chistes de Gila).

La edición en modo “hágalo usted mismo”, también conocida como autopublicación o autoedición o Kindle Direct Publishing, tiene estos riesgos: nadie garantiza la autoría ni la calidad de una traducción. De repente te puedes encontrar con una versión de la historia en la que Colón llega en realidad a la India y no a América. Y encima te preguntan tu opinión…

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Por lo que he podido investigar, lo más probable es que quien haya creado este libro digital bilingüe haya sacado el material de la web de Albalearning, ya que la versión original en inglés tiene la misma errata en capítulo 2 (“to perilous” en lugar de “too perilous” en el fragmento “no adventure to perilous for him to undertake…”), errata ausente en la otra versión original más conocida y accesible, la del Proyecto Gutenberg (The Millenium Fulcrum de 1988). La versión en inglés está libre de derechos, pero no la versión en castellano, lo que significa que sus reproducciones íntegras vulneran el derecho del traductor. En cualquier caso, resulta difícil saber con certeza quién es el autor de la traducción como comentábamos más arriba.

Además, de haber tenido un editor al uso, la versión digital no tendría tantas erratas en la cubierta del libro: le falta la tilde a “edición” y a “búho”, por no mencionar que el título que figura es “El puente Buho” y no “el puente del búho” como debería figurar. El formato de la portada del libro es TIF, generado con un programa de dibujo llamado Sketch Pro, por lo que cabe deducir que el ente abstracto que creó este ebook proviene del mundo del diseño gráfico y la ilustración.

Más información sobre la obra de Ambrose Bierce y versión en español de sus cuentos en la página de Ciudad Seva.

 

Ago 16

Cómo escribir un libro de viaje

By admin | escritura , libros , recomendado , redes sociales , viajes

 

Vuelves entusiasmado de tu viaje a Japón o a Australia, con un montón de fotos y de notas y unas ganas enormes de compartir tus experiencias. Descargas los cientos de fotos, relees las notas de tu cuaderno o de tu portátil y te dispones a escribir. Y empiezan las dudas. ¿Cómo lo cuento? ¿en pasado, en presente? ¿en tercera persona o en primera? ¿Por dónde empiezo? ¿sigo el orden cronológico o me centro solo en lo más destacado? ¿empiezo por el final, la llegada a ese templo remoto y luego meto flashbacks? Y ¿qué hago con el tono: literario, ligero, periodístico, con humor?

Pocas cosas hay tan frustrantes como querer transmitir algo y no ser capaz de hacerlo. En el caso de la literatura de viaje además hay un mezcla de emoción, información, imágenes y voces que resulta difícil de combinar de manera convincente, verosímil y conmovedora. A caballo entre la crónica de hechos reales y la ficción literaria, los libros de viaje presentan dificultades específicas que no se conocen bien hasta que uno no trata de escribir uno.

Entre los errores más habituales se encuentra el querer contarlo todo, el dejarse la mitad de lo relevante en el tintero, en hablar demasiado o demasiado poco de uno mismo así como la falta de una estructura que dé soporte y cierta unidad al conjunto misceláneo de escenas, descripciones y diálogos de nuestras notas. Y también equivocarse con el tono: demasiado denso o demasiado ligero o sólo enfocado a lectores que son exactamente como tú…

 

Contar las huellas

Contar las huellas. Claves para contar tu viaje Ronaldo Menéndez (Alba, Barcelona; 2014)

Contar las huellas tiene el objetivo precisamente de ayudarnos a decidir qué contar, cómo contarlo, con qué personajes, con qué tratamiento del tiempo y dentro del marco de qué género literario. En apenas 126 páginas Menéndez da cuenta de los puntos esenciales de la escritura de libros de viaje de forma clara, amena y con entusiasmo, algo parecido a lo que ya había hecho en Cinco golpes de genio. Técnicas fundamentales en el arte de escribir cuentos (2013).

El libro recorre los elementos de todo texto de viajes desde una perspectiva triple, a nivel técnico, en lo que se refiere al contenido-visión y a un nivel que podríamos llamar filosófico. Estas tres perspectivas están interrelacionadas. El objetivo es que nuestro texto resulte verosímil, ameno y relevante.

El libro tiene cinco apartados principales, además de la introducción y una entrevista final (como ya hiciera en Cinco golpes…). Estos capítulos se ocupan respectivamente del trabajo con el tiempo, la construcción de personajes, la maquinaria descriptiva, la estructura, unidad y relación del relato de viajes con otros géneros narrativos y finalmente de los blogs y Facebook.

En la introducción Menéndez advierte sobre el riesgo de caer en cuatro categoríasdisfuncionales’ de viajescritores o narradores de libros de viajes.

  • Filosófico: lanza a sus lectores peroratas infumables para dárselas de profundo. Esto es un error que hay que evitar ya que: “Nuestro texto de viaje es una peripecia, una aventura –incluso interior- que debe ‘moverse’”.
  • Espiritual: un tipo de viajero-narrador con tendencia a poner los ojos en blanco en cuanto el lugar tiene un cierto halo espiritual. Persona acrítica incapaz de ver más allá del enfoque New Age, por ejemplo.
  • Informativo: estos viajescritores permiten que los datos útiles lastren la eficacia literaria del texto.
  • Anodino: no cuenta lo relevante y abruma con un exceso de información. No sabe seleccionar.

Para luchar contra estos narradores defectuosos Menéndez propone usar un aparato imaginario llamado “clichetómetro” destinado a medir si alguno de estos defectos supone el 40% de nuestro texto. Si es así, habrá que revisar todo el manuscrito. Si no se llega hasta el 40% en ninguna de las categorías pero hay una dosis importante de estos errores, hay que revisar que las partes filosófica, espiritual, informativa o anodina sean agradables de leer y de verdadero interés para el lector.

Además de estos errores, el libro de Ronaldo Menéndez señala la importancia del talento: “el problema de muchos viajescritores y periodistas es que no tienen talento” (pag 11).

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Capítulo 1 –tiempo

El trabajo con el tiempo tiene una influencia determinante en la atención del lector. Una buena gestión del tiempo hace que la lectura fluya, mientras que una incorrecta lleva a que el lector se aburra y pueda cerrar el libro o el blog. El tono y el ritmo del relato de viajes también dependen del tiempo.

Para la construcción del tiempo hay que tener en cuenta cuatro elementos: la relación TN-TR, la fragmentación temporal, las técnicas y las perspectivas temporales.

La ilusión de temporalidad en narrativa se logra a partir de la correspondencia entre el tiempo real (TR) y el narrativo (TN, espacio narrativo que dedicamos a recrear el tiempo real). Si el TR es mayor que el TN hay una comprensión del tiempo. Si ocurre lo contrario -si el TN es mayor que el TR- hay una dilatación del tiempo real, lo que produce un efecto de énfasis sobre ciertos elementos y ralentiza el flujo de la narración (lo que implica el riesgo de perder el interés del lector si la detención no está justificada).

Otra opción es el tratamiento fragmentario del tiempo, por ejemplo, empezar por un momento significativo y luego hacer un flashback.

Hay cinco técnicas para el tratamiento del tiempo: la escena, el resumen, la elipsis, la deceleración y la digresión. Cada una de ellas tiene un efecto distinto sobre el tempo narrativo y permite ocuparse de elementos concretos del libro de viajes. Así la escena produce viveza, el resumen genera ligereza, la elipsis permite yuxtaponer escenas y crear sorpresa, la deceleración produce énfasis y tensión y la digresión permite insertar detalles históricos o de otro tipo.

Existen también distintas perspectivas temporales: pasado inmediato (flexible y cercano), pasado remoto (más reflexivo, menos vivo), y el presente (muy vivo pero no permite digresiones).

 

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Capítulo 2 – personajes

El segundo gran bloque del libro se dedica a los personajes. El autor aconseja buscar el equilibrio entre el viajero-narrador protagonista del libro y el resto de personajes y señala que es importante dejar que los personajes secundarios se vean bien (estén bien descritos) y se oigan bien cuando se hable de ellos. El diálogo debe reflejar el tono, el vocabulario y la personalidad del personaje.

Hay que evitar el egocentrismo y la omnipresencia del yo y ser humildes (el lector empatiza más con el viajescritor que fracasa pero es optimista que con el triunfador constante; el que triunfa sin saberlo también genera empatía). Hay que tener en cuenta que la descripción de los demás personajes se filtra a través del viajero-narrador (al decir “él era muy bajo”, la calificación es subjetiva y habla también del narrador). Recurrir al narrador testigo si hay un personaje que merezca tener protagonismo y relegarse a uno mismo a un segundo plano (Watson es el narrador testigo de las hazañas de Holmes, por ejemplo).

Para construir al personaje existen tres herramientas: lo que hace (acciones), lo que dice (diálogos) y lo que se dice del personaje (descripción y caracterización). Lo esencial es que nuestros personajes sean verosímiles y memorables para el lector. En los diálogos debe haber voces singulares y concretas.

 

Capítulo 3 – descripción

El tercer capítulo se dedica a la descripción, elemento muy importante en todo libro de viajes.

“El reto de una buena descripción es conseguir que el lector sienta, lo más íntima y sensorialmente posible, la realidad representada (…imágenes limpias, precisas; lenguaje ‘sincero’)” (pg 86).

En otras palabras, como decía Nabokov, hay que “acariciar los detalles”. Pero previamente habrá que decir qué detalles se incluyen y en qué orden, ya que lo esencial en toda descripción es la selección y la singularización de los rasgos (pg 82). “Si describes enumerando, procura que tu enumeración nos haga ver cosas concretas y singulares, un entreverado donde alternes los típicos elementos de un mercado, con aquello que convierte ese mercado en único” (pg 87). Además, puesto que las descripciones detienen el tempo narrativo es importante medir bien su duración y evaluar su oportunidad.

 

Mar desde la sauna

Capítulo 4 – estructura y género

El cuarto capítulo se dedica a la estructura, la unidad y a la relación del relato con otros géneros. Uno de los errores más habituales del viajescritor es el amontonar circunstancias y anécdotas que no conducen a nada. Para lograr un todo fluido y con sentido es necesario seleccionar bien el material y estructurarlo. Hay que decidir qué aspectos de mi viaje real voy a incluir y qué elementos se convertirán en las pautas de mi narración. En otras palabras, hay que elegir qué género voy a usar como marco para el libro de viajes. Esta elección es importante porque determina tanto la actitud y las expectativas del lector como la forma de trabajar del escritor.

Hay cuatro posibles géneros para los libros de viaje: relato, novela, ensayo y crónica. Cada género tiene unas características: relato (brevedad, tensión narrativa), novela (amplia y flexible), ensayo (opinión expuesta de forma amena y clara) y la crónica (equilibrio entre la trama y los datos, que deben ser rigurosos). Hay que elegir el género que mejor se adapte a lo que queramos contar.

Cuando el nexo conductor más que una cronología o un concepto son un tono o un enfoque (humorístico, por ejemplo) estamos apostando por la simpatía del lector pero al mismo tiempo nos arriesgamos a conseguir la antipatía de este.

En general es bueno buscar el equilibrio entre la anécdota y la información, utilizar los vasos comunicantes entre el tiempo narrativo y los contenidos de las digresiones, por ejemplo.

 

Capítulo 5 – Blogs y Facebook

Con frecuencia el libro de viajes adopta la forma de entradas de blog o de Facebook, por lo que Menéndez facilita algunos consejos en este sentido. Sus consejos para blogs de viajes son: cuidar la ortografía y la redacción, dejar posar el texto un par de días y revisar antes de publicar, decidir si nuestro enfoque será tipo crónica, tipo novela o cuento, seleccionar lo que puede ser relevante para el lector (y no únicamente lo que a ti te conmovió o interesó), ser tú mismo, evitar la corrección política y los tópicos y familiarizarse con los microrrelatos porque su economía expresiva y su trabajo con la tensión pueden ayudar a escribir buenos textos para Internet.

 

Conclusión

Como has podido ver, a la hora de escribir un libro de viaje lo esencial es la selección del material, el trabajo con el tiempo, el narrador y los personajes, así como la gestión de la atención del lector. Hay que esforzarse por mantener la verosimilitud, conseguir un texto fluido, atractivo e interesante.

Pues nada, a viajar y a contarlo. Bon voyage!

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Contar las huellas. Claves para contar tu viaje Ronaldo Menéndez. 126 pags. Alba Barcelona 2014. Blog de Ronaldo Menéndez

 

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Jul 29

Mundo 2.0 (serie, parte I)

By admin | 2.0 , recomendado , redes sociales , sociedad

Los estados de Facebook, el argot y la etiqueta de Twitter, los personajes habituales de los blogs… el mundo 2.0 es fuente inagotable de novedades y perplejidades. En los post de esta serie iré recogiendo algunas de ellas.

 

 

  • Muchos usuarios de Facebook no leen los “estados” de los demás, sino que reaccionan a ellos: las contestaciones a veces son marcianas.

 

  • Estar conectado a la web 2.0 es como tener un sistema nervioso auxiliar externo: estimulante y agotador al mismo tiempo.

 

  • Está genial tenerlo todo integrado en tu smartphone, pero acabo de subir al Twitter de la empresa mi cita con el ginecólogo.

 

  • Estoy intrigada: recibo correos electrónicos sobre cómo mejorar el rendimiento de una misteriosa herramienta que no sabía que tuviera.

 

  • A veces en la vida uno tiene ganas de hacer como el corrector de Word y decir: “Se han encontrado demasiados errores. A partir de ahora se dejarán de señalar los errores”.

 

  • Paradojas del mundo 2.0: basta aproximarte a la Ronda de la Comunicación en metro o al curso de Social Media en la “milla de oro” de Madrid para que te quedes sin cobertura.
Dic 11

Ponga un troll en su vida

By admin | 2.0 , comunicación , digital , humor , recomendado , redes sociales

Ponga un troll en su vida. Aprenderá muchas cosas sobre sí mismo; sobre sus propias fobias, sobre cómo encaja la crítica, y descubrirá hasta qué punto está convencido de lo que publica en su blog y hasta dónde quiere llegar con tal de tener razón (o con tal de que parezca que la tiene).

En definitiva, descubrirá su verdadera postura respecto a si el fin justifica los medios, la libertad de expresión y otra serie de aspectos sobre los que hacía mucho que no pensaba.

Nube de palabras sobre los troll

Si el lector pertenece al clan de los blogueros profesores con tarima ambulante se descubrirá a sí mismo tratando de convencer al troll de su error. En función del tipo de profesor  que sea, sus argumentos serán más bien de autoridad (“yo que tengo tal formación sé”, “el célebre X decía…”), o de lógica (si A entonces B). Algunos no pueden evitar ponerse condescendientes, otros tiran de sarcasmo. Unos exageran para convencer, otros se limitan básicamente a suspender y humillar al “alumno díscolo” delante de toda la “clase”.

Algunos rebaten punto por punto el comentario del troll mientras otros se carcajean globalmente del contenido o simplemente censuran el estilo o se agarran al primer defecto de forma que encuentran. También en esto se retrata el bloguero, la mentalidad de la atención al detalle es distinta a la del que tiende a percibir y comunicar globalmente, como explican los libros de Programación Neurolingüística.

Por supuesto, la condescencia y el sarcasmo dicen poco de nuestro respeto por el otro como interlocutor y también dejan en mal lugar nuestra capacidad de comunicación y para el análisis racional. En esto, como en la mayor parte de las cosas de la vida, la actitud es un factor determinante del resultado, y la receptividad y la capacidad de dejar en suspenso lo que dábamos por indudable son cualidades muy poco frecuentes.

 

Nube de palabras del campo semántico del troll

 

Esta actitud receptiva es rara, pero haberla, hayla. Existe cierta “raza” de blogueros que empiezan a desarrollar su argumentación por escrito siguiendo una determinada línea de pensamiento y cuando llevan un par de párrafos se dan cuenta de que la postura del troll no es tan absurda como parecía y descubren que hay una pequeña y remota posibilidad de que el autor de ese comentario incendiario no sea un troll sino simplemente alguien demasiado visceral que se inflama enseguida, que no escribe demasiado bien, pero que básicamente está en lo cierto, por más que nos moleste reconocerlo…

Para que esto suceda no sólo hace falta que el bloguero sea capaz de aparcar sus dogmas por un momento sino también que haya desarrollado una peculiar relación con la escritura, que la haya convertido en una verdadera extensión de su proceso mental, de su propia capacidad de relacionarse con el conocimiento y de preguntarse cosas (y eventualmente incluso de contestarlas). Y también hace falta que posea la capacidad de serle infiel de vez en cuando a su orgullo, porque el orgullo con frecuencia se vuelve un compañero demasiado absorbente.

 

Respira hondo y no alimentes al troll

En Internet se suele aconsejar no responder a las provocaciones de los troll

El caso del bloguero receptivo a un comentario en tono encendido pero con cierta base se da muy raras veces, porque al detectar un comentario con tono de troll en nuestro panel de moderación solemos ponernos automáticamente en modo visceral: se nos activa la amígdala y a partir de ahí resulta díficil atender a la poca o mucha razón que contenga el comentario del supuesto troll. Nuestro sistema de seguridad ha dictaminado que hay peligro y nuestros ojos escanean el texto, no tratando de entender, sino en busca de puntos débiles a los que aplicar nuestros dientes afilados para inmovilizar a la “amenaza” lo antes posible. Todo escritor o artista que se haya expuesto a las críticas del público o de la prensa conoce al detalle esta reacción a la defensiva que se desencadena cada vez que alguien osa encontrarle defectos a su obra…

Existe un tipo de reacción más, el “no alimentar al troll“, dar la callada por respuesta a la espera de que el troll se canse y se vaya. Suele ser una reacción de blogueros o foreros experimentados que han desarrollado la capacidad de detectar que el ánimo del troll es simplemente generar malestar y polémica estéril para hacerse notar o recibir una atención que no consiguen en otros ámbitos.

En Twitter, por ejemplo, es muy fácil detectar a los troll, porque suelen contar con bios mal redactadas y tener tuits repletos de salidas de tono. En los casos en los que resulta evidente que el ánimo del texto troll es únicamente molestar y destruir, el bloguero experimentado recuerda lo sucedido otras veces, respira hondo, relaja la amígdala, y actúa según le indica su Cortex Prefrontal, ignorando al incordio que intenta hacerse pasar por contrincante.

 

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