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La analítica web tiene mucho de investigación
Dic 07

Analítica web, té y enigmas

By admin | analítica web , comunicación , digital , recomendado , televisión

Todas las mentes curiosas y analíticas saben que el misterio se esconde en los sitios más inesperados.

Siempre he querido ser detective y, a ser posible, detective “de letras”. Para alguien curioso como yo y a quien le atrae el razonamiento lógico, la vida está llena de cuestiones dignas de ser analizadas o investigadas. Y precisamente por eso me han interesado mucho las series como CSI y Mentes Criminales y mucho antes las novelas de Agatha Christie y “Los tres investigadores”.

De las series policíacas me gustaban especialmente los momentos en que el físico o el matemático sacaban su conocimiento a relucir para demostrar si tal o cual hipótesis sobre el crimen era cierta o no. El cálculo del espacio recorrido por el coche de la víctima permitía calcular la velocidad y posteriormente la intensidad del impacto… Echaba en falta que en las tramas de esas series se diera un papel parecido a profesionales con una formación no científica. Pero entonces llegó la experta en Lingüística de Mentes criminales Alex Blake y reivindicó un espacio para la Lengua, la Filología y la Sintaxis en el desarrollo de una investigación criminal, haciéndose un hueco junto a la Física, la Matemática y la Psicología criminal. Aunque el enciclopédico jovenzuelo Spencer Reid ya había hecho incursiones en asuntos de léxico y registro, el papel importante en Lingüística se le dio a esta señora.

Y es que la Lingüística puede ayudar en terrenos como el text mining, la evaluación de sentiment en redes sociales y cosas parecidas, pero según los guionistas de Mentes criminales también puede ser una pista definitiva para averiguar dónde se crió un asesino en serie (gracias a un modismo de una zona determinada) o incluso su relación con las mujeres (en función de los términos que usa al hablar de ellas).

La ambigüedad se cruza en el camino

El problema es que la Lingüística, la Traducción y cualquier disciplina cuya herramienta principal sean las palabras deben gestionar también cierto grado de subjetividad y de ambigüedad que tiene menor presencia en disciplinas que trabajan con datos numéricos.

Esta vocación investigadora mía se ha enriquecido a lo largo de los años con procedimientos y métodos del Periodismo generalista y de investigación y con métodos de la Literatura comparada y la Traducción. Además, en los últimos meses he incorporado a mi arsenal detectivesco herramientas y conceptos de Analítica web, Estadística y Gestión de datos, así que últimamente voy por la vida con la nariz “afilada”, preparada para detectar rápidamente cualquier atisbo de misterio, venga del mundo del texto o de los números.

Un Whatsapp con un enigma

Poco misterio esperaba yo aquella noche sentada en el sofá cuando sonó la alerta de WhatsApp. Una compañera del máster de Analítica web preguntaba en el grupo si alguien conocía algo llamado Tealium. Yo era la primera vez que lo oía o leía y como solemos hacer todos lo busqué en Google. Resultó ser un programa de análisis de marketing online (customer data platform; http://tealium.com/), con diversas funciones, entre ellas una de gestión de etiquetas o Tag Manager.

El nombre resultaba un poco raro para el mundo anglosajón porque tenía un toque innegablemente latino para un área (el de la analítica digital) que no suele recurrir a nombres latinos ya que estos se suelen asociar al ámbito de las Humanidades y no al de las ciencias. Jugué por unos segundos con el nombre en mi cabeza, dividí la palabra de varias maneras como si fuera un catador tratando de encontrar el aroma básico o el ingrediente oculto. Hice distintas particiones “Tea + lium”, “te + alium” e incluso relacioné la parte de “alium” con ajo en latín, asociación que me pareció muy apartada del tema.

No llegué a ninguna conclusión, salvo que era raro elegir un nombre tan poco sonoro, tan poco relacionable con la analítica web, en la que los nombres habituales son tipo Google Analytics o Adobe Report & Analytics, y que me parecía que en inglés no  funcionaba muy bien (léase no despertaba el tipo de asociaciones deseadas en la mente del usuario).

relacion del té con la analítica web

La estadística contemporánea le debe mucho al té con leche (Foto de chezbeate – vía pixabay)

Se ha escrito un misterio: analítica web y una taza de té

A los dos minutos, otra persona del mismo grupo de Whatsapp mencionó otro programa que tenía un nombre parecido. De hecho, mencionó este programa porque lo confundió con el otro. Este segundo programa se llamaba Tealeaf, y era de IBM, nada menos. Ahora ya no había “ajo” por ninguna parte y el nombre completo estaba en inglés y era fácilmente legible: hoja de té. La hipótesis del enigma del “tea” ganaba cuerpo. ¿Qué tenía que ver la palabra “tea” con la analítica digital? ¿Estábamos ante un caso tipo “tocino versus velocidad” o más bien ante un caso “atrápame ese misterio”?

Busqué en Google combinaciones diversas de “tea + marketing”; “tea + analytics”; “tea + digital”, sin resultado. Investigué si se trataba de algún tipo de sigla, pero tampoco encontré ninguna que tuviera relación con el tema.

Consulté a mi compinche de investigaciones de cabecera, un amigo de los misterios como yo y alguien que sabe mucho de analítica web, pero él tampoco sabía qué podía tener que ver el té con el software de marketing digital.

Leyendo las hojas de té

Días después, leí un correo de Amazon en el que me recomendaban un libro de Estadística y al ver los libros relacionados mediante “learning machine” llegué a un libro con una portada de ambiente victoriano y con el sugerente título “The Lady Testing Tea”. El libro tomaba su nombre de una anécdota real ocurrida en Cambridge que había sido fundacional para la Estadística contemporánea.

Elemental, querido Watson. Al parecer, la dama del título del libro había comentado casualmente en una reunión que el té con leche sabía distinto en función del orden en que se hubieran vertido la leche y el té, comentario que despertó la hilaridad de los hombres presentes, pero uno de ellos, Robert Fisher, supo sobreponerse a sus prejuicios y preparar un experimento para analizar si esta afirmación contenía alguna verdad.

Esta anécdota se suele considerar como un ejemplo temprano de los esfuerzos de la Estadística por dejar de basarse en prejuicios y tomar como base los datos. En este sentido, era razonable pensar que quienes bautizaron el software de San Diego y el producto de medición digital de IBM conocieran la historia y quisieran relacionar sus productos de medición web con la historia de la estadística mediante la inclusión de la palabra “tea” en el nombre. Pero esta vaga relación resultaba insuficiente, porque hasta donde yo podía entender, el funcionamiento de los dos programas, el experimento de la prueba nula (que es lo que plantea Fisher en la anécdota de la dama que prueba el té) no tiene una relación directa con el funcionamiento interno de los programas Tealium ni Tealeaf.

Ilustración de Sherlock Holmes, patrón de los analistas

Sherlock Holmes, patrón de los investigadores y los analistas

 

 

Así pues, decidí intentar una nueva línea de investigación, esta vez periodística. Tras buscar en internet introduciendo términos como “origin + Brand name” más los nombres correspondientes de las empresas de software y no conseguir nada útil, decidí dirigirme a la fuente. Escribí un tweet a Tealium y me contestó rápidamente la responsable de redes sociales diciendo que se ponía a investigar el origen. A las pocas horas, otra persona de “Tealium” me explicaba que “teal” se eligió porque a los fundadores de la empresa les gustan los nombres de empresas que incluyen un color y que como “teal” (verde azulado) estaba libre, lo eligieron y que la terminación “ium” la eligieron porque les parece que tiene una connotación de algo básico (como de elemento químico).

Así que nada que ver con el té, pero mucho que ver con el latín, aunque en este caso por su vinculación a la Química. Y es que ahí está el problema: la Etimología, la Filología, la Lingüística y la Traducción permiten rastrear el origen de vocablos y expresiones y establecer hipótesis muy certeras en muchas ocasiones, pero siempre hay un margen para la polisemia, la ambigüedad, la subjetividad del que habla o del que escucha y hasta para cierto nivel de “ruido”.

De momento, mis intentos de conocer el origen del nombre “Tealeaf” contactando a alguien de la empresa o al fundador mediante Twitter, LinkedIn y planteando la pregunta en Quora han sido infructuosos, pero si alguien tiene información sobre ello, me encantará conocerla.

 

 

Análisis del comportamiento humano
Oct 22

Diez signos inequívocos de que tienes alma de analista

By admin | analítica web , comunicación , digital , humor , recomendado

Cómo saber si eres un analista “nativo”

Últimamente se habla mucho del potencial de la analítica web, el análisis de datos y Data Science. Aunque no son exactamente lo mismo, estos tres ámbitos comparten el interés por los datos. ¿Eres un yonki de los datos? ¿Tienes alma de analista? Descúbrelo con los siguientes diez puntos.

1 Vas buscando patrones por la vida

La zona de los escalones más desgastada; razones para el retraso del autobús, razones por las que la gente prefiere aparcar aquí y no allí; razones por las que las taquillas que están frente al espejo suelen ser las últimas en llenarse (o las primeras) en el gimnasio, posibles mensajes en las matrículas de los coches. Y la gente te mira raro si se lo cuentas…

2 Tiendes a la comparación

No puedes evitar comparar personas, actitudes, situaciones. Eso te ahorra tiempo y es una buena forma de procesar y retener información, pero también es una manera de encasillar a la gente que deberías aprender a poner en suspenso.

3 Cuando conoces medianamente a una persona te creas expectativas bastante claras sobre ella

Y le asocias algunos patrones y cuando te cuenta algo sorprendente dices o piensas “eso no te pega” o si te cuenta algo que encaja dices “eso te pega completamente”.

4 Tu “afición” a elaborar patrones también la aplicas a las parejas que conoces

Y así, sueles hacer predicciones sobre qué parejas van a funcionar bien y cuáles no y sueles acertar. Si además de ello tienes más de treinta años, has aprendido a guardarte para ti las predicciones de las que van a fallar por lo que pueda pasar…

5 Te “rayas” cuando parece haber dos posibles causas para un mismo resultado 

Entras en una especie de bucle, no te gusta demasiado la incertidumbre. Odiarías confundir correlación con causación, pero tampoco te gusta dejar las piezas por ahí “tiradas” y sin encajar…

 

Gráficos de proporciones y tendencias en analítica web

Patrones, proporciones, tendencias… piezas que encajan. (Foto de WDnet vía Pixabay)

6 Tiendes a ser demasiado literal en tu interpretación de las cosas

Y eso a veces te genera roces con la gente cuando no se expresan bien y surge el malentendido, o cuando ellos consideran que estás sacando las cosas (los detalles) de quicio.

7 Adoras la precisión en los términos, el lenguaje y los números

Y te altera la laxitud que suele tener la gente, los periodistas, los políticos, la vecina del quinto, tu jefe o tus empleados a la hora de hablar de datos. Algunos te consideran un radical de los datos y el “fact checking” (o directamente un loc@ peligros@) y tú te defiendes diciendo o pensando algo del tipo “las cosas como son…”, “el diablo está en los detalles” o “al pan pan y al vino, vino”.

8  La gente cree que sabes de todo y que todo te interesa

Y por tanto, o recurren a ti para cualquier cosa (aunque en realidad no tengas ni idea de fontanería, has observado que el goteo se produce solo en verano cuando tal pieza se dilata y desde que lo comentaste están convencidos de que eres un expert@ en tuberías), o bien huyen de ti como de la peste, temiendo que te dé por hacer preguntas “profundas” en el ascensor y brindarles de repente una auditoría sobre causas y efectos de algo que preferirían no analizar en absoluto o al menos no contigo. Eres el “intenso” del grupo, o del edificio, y eso te da un punto “friqui”…

9 Tienes un sentido del humor peculiar

La mayoría de los chistes no te hacen gracia. Eres un poco como Temperance Brenan de la serie Bones. Te gustan los juegos de palabras, cierto tipo de malentendidos y ambigüedades y ciertas formas de contar chistes, pero no entiendes por qué los chistes en general hacen gracia, cuando suelen ser una colección de tópicos, enfoques discriminatorios muy arraigados, exageraciones e información inexacta.

10 Las acciones imprevistas te descolocan más que al resto de los humanos

Todo lo imprevisible tiene un punto sorprendente e interesante para ti.

 

 

¿Encajas en el perfil? ¿Cuántos puntos cumples? ¿Conoces a alguien que es exactamente así? ¿Añadirías algún rasgo más? Deja un comentario con tus impresiones.

 

 

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El árbol del Social Media
Feb 29

15 cosas que he aprendido sobre el trabajo del Community Manager

By admin | analítica web , comunicación , digital , negocio , recomendado , redes sociales , Social Media

En este post voy a compartir contigo los quince aspectos más importantes que he aprendido (o recordado) sobre el trabajo del Social Media y el Community Manager en mi primer mes en una startup tecnológica.

 

1. Averigua cuanto antes qué tipo de seguidores y usuarios tiene tu empresa.

Además de evitar temas polémicos (religión, política, incluso deporte), es esencial saber qué tipo de contenidos le gusta ver a tu usuario de Facebook, de Twitter o de LinkedIn, con qué frecuencia y qué tipo de registro formal o informal debes usar con ellos (por ejemplo, cuando interactues con usuarios latinoamericanos debes usar siempre el tratamiento de “usted”; también con los españoles de cierta edad o estatus).

La vida del Community se parece mucho a la dinámica de los matrimonios: las parejas que funcionan son las que se aceptan básicamente como son, no aquellos CM que se empeñan en “modelar” a su público.

2. No es lo mismo ser tuitero que tener una cuenta en Twitter.

Las expectativas y el tipo de uso de las personas con cuenta en Twitter varían mucho. El perfil “típico” del tuitero al que le gustan las actualizaciones muy frecuentes y que presenta intereses casi infinitos supone un porcentaje muy bajo de los seguidores en Twitter de la empresa media, por más que tú te identifiques con ese enfoque. Lo esencial es que averigües cuanto antes sobre qué temática quieren leer tus followers, con qué frecuencia y con qué tono.

3. Evita proyectarte demasiado en tu público.

El enfoque “yo, como usuario…” que todos empleamos para juzgar contenidos y diseños funciona solo si tu perfil en cuanto a edad, género, gustos, e intereses es muy parecido al de la comunidad que gestionas. En caso de duda, recurre a test comparativos y mide los resultados.

4. Prioriza la escucha a tus usuarios.

La proporción entre escucha y “habla” con tu comunidad está radicalmente volcada hacia la escucha, sobre todo en lo que se refiere a la frecuencia. Si no escuchas varias veces al día las dudas y las quejas de usuarios y seguidores y no respondes con agilidad, te resultará imposible evitar fuegos y crisis de reputación. Lo de la creatividad del blogger y demás es muy bonito, pero la lógica del negocio obliga a priorizar la prevención y extinción de “incendios”.

Usa la frase típica de “no es casualidad que tengamos dos orejas y una sola boca” como regla mnemotécnica para recordar la importancia de escuchar.

5.El buen software es imprescindible para seguir fácilmente varias cuentas y redes.

Si no te organizas bien y no usas buenas herramientas te quedarás sin vida y encima no llegarás a todo.

6. Si te agobia estar cambiando continuamente de programas y procedimientos, elige otro trabajo.

Como Social Media Manager (o cualquier profesión del sector digital), tendrás que estar instalando y utilizando nuevas aplicaciones todo el tiempo: para compartir información con compañeros, para editar textos o imágenes, para publicar contenido, para compartirlo en local o en la nube, emplear gestores de productividad, programas nuevos de métricas y reporting, visualización de datos, etc.

7. Aprende a tolerar cierto nivel de incertidumbre y una cierta dosis de frustración.

Si los productos o servicios de tu empresa son muy sensibles a los problemas o dudas urgentes, como Community o responsable de redes te vas a pasar mucho tiempo “apagando fuegos” a horas intempestivas y leyendo mensajes airados de usuarios con detalles técnicos que no terminas de comprender. Respira hondo y trata de evaluar lo que está pasando y su importancia y pide ayuda al experto si es necesario.

8. Empápate de la misión y visión de tu empresa y de los objetivos esenciales del negocio.

Además de indagar cuáles son los KBR (Key Business Requirements; objetivos del negocio) y los KPI (Key Performance Indicators; indicadores de rendimiento clave), averigua en qué fase se encuentra la compañía, porque, por paradójico que te parezca, puede que sea contraproducente conseguir muchos nuevos usuarios si justo en ese momento no les puedes garantizar un buen servicio.

9. Además de entender el negocio, debes comprender el organigrama y la estructura de departamentos y la relación entre ellos.

El social media y el mundo de la gestión de comunidades tiene que ver con la comunicación. Hay que alinearse con los objetivos del negocio, con la lógica de tu departamento y con las posibilidades de soporte de otros departamentos (especialmente IT y Marketing).

Como decía el protagonista de la serie Life, “Todo está conectado”, así que coordínate con el resto de departamentos.

10. Mide e interpreta el comportamiento de tus usuarios digitales y comunica tus “insights” a quien corresponda.

Si tus recomendaciones no se aplican inmediatamente, no te obceques. Puede que no sea el momento o que tu enfoque no esté completamente alineado con los objetivos del negocio.

11. Sé humilde y resiliente.

Acepta las críticas sin agobiarte, aprende lo que puedan enseñarte las correcciones constructivas y protege tu motivación y tu autoestima frente a los vaivenes del éxito temporal, las modas y tendencias pasajeras.

12. Keep it simple: simplifica.

Dedica el tiempo necesario para entender bien los procesos y las acciones de tu negocio y sector, profundiza en lo que sea complejo y requiera atención detallada, pero a la hora de comunicarte, esfuérzate por escribir de manera entendible, hacer gráficos claros y expresarte con sencillez (y con precisión y gracia; de esto hablaremos otro día con más detalle).

Recuerda, lo que no suma, resta. ¡Simplifica!

13. Intenta ser muy consciente de tus hábitos y de qué efectos tienen en ti.

Si tus hábitos en cuanto a horarios, enfoques, uso de la tecnología o relación con otras personas no te ayudan a cumplir tus objetivos, cámbialos.

14. Si vas a trabajar en una oficina 3.0 hazte con un portátil que pese poco.

Te vas a hartar de deambular con tu portátil en mano por toda la oficina y fuera de ella, así que mejor tener uno ligero y con buena batería.

15. No des nada por sentado respecto a las quejas de usuarios.

Pregunta y documéntate antes de contestar a un usuario que viene con una queja o con un comentario airado en redes sociales. Averigua la base real, el alcance de la queja y de qué tipo de usuario se trata (betatester, usuario free conocido o desconocido, usuario premium reciente o antiguo…). A veces el que parece un troll no lo es y viceversa. Y nunca, nunca, pierdas las buenas formas.

 

 

Vista de panel de un programa de analítica digital
Feb 22

“¿Cómo es él?”: La analítica web explicada a través de una canción de Perales

By admin | 2.0 , analítica web , comunicación , digital , economía , humor , negocio , recomendado , redes sociales , sociedad

Algunas profesiones son difíciles de explicar a amigos y familiares porque o bien no encajan en las categorías tradicionales (médico, abogado, economista,  etc) o bien son muy nuevas y su contenido aún no se ha extendido fuera de su ámbito natural, o incluso porque sus funciones se componen de un montón de términos técnicos en inglés que nadie termina de entender.

Este es el caso de la analítica web, una profesión bastante reciente y que a muchos les suena a chino. El otro día, tratando de explicar a unos amigos en qué consistía el máster de analítica web que acabo de terminar, tras enumerar con poco éxito el tipo de cosas que mide un analista y las herramientas que utiliza habitualmente para hacerlo, se me ocurrió que una buena forma de explicar la analítica digital es utilizando una canción de José Luis Perales.

 

Veamos. La analítica web intenta caracterizar a los usuarios  de determinado producto o servicio digital y conocer su comportamiento para saber cómo se podría mejorar el rendimiento económico de los activos estudiados. Para ello, el analista intenta averiguar “¿cómo es él?” (el usuario de la página web o del ecommerce), en qué lugar se enamoró de ti (adquisición, circunstancias del conocimiento de la marca, boca-oreja, relación mundo offline-online), de dónde es (ubicaciones, información geográfica; desde dónde entra en la web, adquisición), ¿a qué dedica el tiempo libre? (categorías de afinidad e intereses).

La parte de “es un ladrón…” aplica menos, aunque no descarto que en entornos de mucha competencia entre marcas, calificativos de ese tipo puedan invadir la mente del analista o del responsable del marketing online cuando ven que sus usuarios les “ponen los cuernos” y se van a las páginas de la competencia (páginas de salida o “exits”), pero eso ya es otra historia, porque en ese caso el pronombre “él” de la canción se refiere a la competencia y no al usuario.

Hay que ver qué visión de futuro tuvo José Luis Perales en 1982, al componer esta canción que se incluiría en su álbum “Entre el agua y el fuego”, aunque al parecer inicialmente era un encargo de Julio Iglesias.

 

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Plaza de toros
Feb 15

Niños en capeas: De qué hablamos cuando hablamos de riesgos

By admin | comunicación , estadística , formación , psicología , recomendado , redes sociales , sociedad

Hace unos días, la publicación en redes sociales de una foto de Fran Rivera toreando una becerra con su hija de cinco meses en brazos produjo un gran revuelo. Lo que en el mundo taurino es una práctica bastante común y aceptada (a Fran Rivera también se lo llevaba su padre como acompañante) despertó la indignación de mucha gente por el peligro que comportaba para el bebé. De hecho, la Fiscalía de Menores de Sevilla intervino a instancias del Defensor del Menor, considerando que se había sometido a la niña a un riesgo innecesario.

Lo que me interesa del caso no es la polémica en sí, sino la contestación que Fran Rivera dio los periodistas tras declarar ante el Defensor del Menor y la Fiscalía. Según cita El Periódico, “Rivera ha insistido en que la vida de su hija Carmen, de cinco meses, ‘no corrió peligro jamás’. ‘Quien piense así es un trastornado y un chalado’ (…) su larga experiencia como matador de toros le capacita para saber si había riesgo alguno en una capea controlada con una becerra de pequeña envergadura. ‘Corre más riesgo mi hija cuando va en la mochilita y voy andando por la calle, que me puedo caer de boca, que toreando‘, ha insistido”.

 

Imagen de tres toros en el campo

Toros en el campo (foto de 13delf2 a través de Pixabay)

La rotundidad de la frase del torero y la rotundidad de la reacción de los antitaurinos muestra algo que los estudiosos de la estadística (véase Kahneman y Huff) no se cansan de señalar: el carácter no intuitivo de la Ciencia Estadística, lo fácil que resulta malinterpretar las probabilidades de ciertos sucesos en la vida cotidiana. El ser humano medio suele introducir todo tipo de filtros y sesgos a la hora de evaluar las probabilidades, porque en nuestro razonamiento mezclamos observaciones reales con emociones y le damos carta de naturaleza a ocurrencias poco frecuentes, falsas o que no se pueden demostrar.

Fran Rivera y la campana de Gauss

Las declaraciones de Rivera sobre que su hija ‘no corrió peligro jamás’ son erróneas desde una perspectiva de lógica estadística. Torear en una capea con un bebé en brazos, independientemente de la pericia del torero o de su amor por su vástago, es una actividad sometida a la influencia de factores aleatorios como la falta de atención repentina, un posible viento que le ciegue momentáneamente, un error al colocar el pie o el efecto del estado de ánimo… factores recogidos en la curva del error o campana de Gauss. En otras palabras, cuando un torero se enfrenta a un toro o una becerra, su pericia nunca es garantía total frente a los accidentes, ya que el toro también entra en el juego y también influye el azar. Dicho de otro modo, no existe la fiabilidad total de ningún profesional, sea el que sea. De hecho, cualquier actividad implica un cierto grado de riesgo, por más precauciones que queramos tomar.

Por otra parte, está claro que Rivera estaba hablando de una manera emocional y en un momento con una gran carga afectiva (tras la polémica y tras declarar en un juicio), por lo que evidentemente no se podía esperar de él una conclusión con validez científica. Esa misma carga emocional fue la que le llevó a descalificar como “trastornados” y “chalados” a quienes sostenían que su bebé había corrido un gran riesgo durante la capea.

Objetivo: Factchecking

Mi intención inicial al preparar este artículo era realizar un “factchecking” en términos estadísticos de las declaraciones del torero, es decir, calcular el riesgo de un bebé en brazos de su padre en una capea y compararlo con el que corría ese mismo bebé suspendido en la mochila colgada de su padre mientras pasean por la calle para averiguar cuánto había de cierto o de falso en las afirmaciones del torero. Ver cuánta “verdad estadística” había en aquellas palabras, más allá de la carga emocional del momento.

Mi investigación sobre cómo se debería hacer este “factchecking” fue larga y no resultó concluyente. Consulté a varios expertos en Estadística, Sociología y métodos de investigación cuantitativa (ver final del artículo) que me dieron pistas sobre enfoques parciales para este caso y que al mismo tiempo me señalaron lo difícil que era localizar datos fiables sobre situaciones como ésta.

 

Padre con su hija en una playa

Padre con su hija en una playa (foto de sarahbernier3140 via Pixabay)

Lo que pude concluir de mi investigación fue que el enfoque a aplicar aquí era el caso de probabilidad estadística, que debería contemplar el riesgo corrido desde el pasado hasta ahora de padres toreros en capeas con niños en brazos. El cálculo se debería realizar dividiendo los accidentes de Rivera (o de otros) entre el total de veces en que haya tenido lugar esta “situación”, pero este cálculo tropezaba con la dificultad de encontrar datos estadísticos de las capeas realizadas en España en un periodo determinado (y más concretamente de las capeas realizadas con niños) y también con la imposibilidad de disponer de estadísticas fiables de capeas con niños en las que haya habido accidentes.

Un experto en análisis estadístico al que consulté me propuso para mi “factchecking” una comprobación parcial en términos de lógica estadística.

Para este “amigo de los números”:

La declaración del torero es una falacia argumental que no se sostiene bajo ningún concepto, a menos que:

(1) Fran Rivera sea muy torpe andando por la calle.

(2) La mochila en la que lleve a la niña esté llena de fuegos artificiales.

(3) Fran Rivera hable de andar por una calle de Afganistán.

En mi opinión, el torero sólo estará en lo cierto en el caso de que alguna de estas tres premisas sea cierta.

 

Es decir, este analista dividía las posibles fuentes de riesgos de la situación “padre torero paseando por la calle con bebé en mochila” en tres bloques principales, su destreza física, su mochila y la seguridad media de la vía pública transitada y contemplaba en qué casos estos factores de riesgo podían arrojar valores anormalmente altos para justificar un riesgo anormalmente alto para una actividad cotidiana que en el contexto occidental se suele considerar como (razonablemente) segura. Su conclusión en términos lógicos era que la afirmación de Rivera era falsa, pero no lo podía demostrar numéricamente.

Un riesgo incalculable

Tras consultar a varios expertos y diversa documentación, constaté que las herramientas estadísticas a mi alcance no me permitían comprobar mediante cálculos si Fran Rivera estaba en lo cierto o no. Mi análisis me había dejado como conclusión la etiqueta de “Riesgo incalculable por la imposibilidad de contar con un conjunto de datos suficiente” por la dificultad de contar con los datos estadísticos sobre capeas y e incidentes en estas.

Pero en realidad, el callejón sin salida al que parecía haber llegado mi “factchecking” no era tal. El error estaba en  tratar de analizar las declaraciones del torero y la indignación de sus detractores desde una perspectiva meramente estadística, olvidando la vertiente psicológica y emocional de los sujetos.

Riesgos necesarios y evidencias lógicas

En realidad, cuando los defensores del “toreo con bebé” y los contrarios a esta práctica discutían, no tenían en mente el riesgo real sino el riesgo planteado en términos psicológicos. Así, como me indicó el catedrático José Luis Dader, cuando nos planteamos la pregunta “¿qué es más peligroso, que el torero con su niño en brazos toree una vaquilla, una madre deje a su bebé durmiendo solo en casa mientras se ausenta una hora para hacer un recado, o que Michael Jackson se asome por un balcón sujetando a su niño sobre el vacío?”, en realidad lo que estamos evaluando es la pertinencia o no de someter a un niño a diversas situaciones que implican un riesgo y no tanto el grado de riesgo en sí.

En este sentido, argumentaba Dader en su contestación a mi consulta, “hay riesgos que pueden tener evidencia lógica o evidencia científica sin que tengan por qué someterse a medición estadística; es más, que por su alto grado de rigor lógico o evidencia científica quizá nadie se atrevería a someter a prueba empírica. Por ejemplo, ¿qué riesgo estadístico supondría para la salud de un bebé enviarle al próximo vuelo espacial a la luna?, ¿o qué riesgo tendría administrarle todos los días una cucharadita de whisky de malta gran reserva a lo largo de los próximos dos años de su vida? En el primer caso la ciencia tiene suficientemente confirmado el peligro como para ni intentarlo (mientras los avances científicos no hagan que ese viaje sea seguro). En el segundo, puede que el riesgo para su salud sea mínimo pero por razones éticas nadie realizaría el experimento”.

Factores psicológicos

Efectivamente, las dos posturas enfrentadas en la polémica “torear o no con bebé” se explican más desde factores psicológicos que desde factores estadísticos. Una persona acostumbrada a enfrentarse a diario a un animal de doscientos kilos y con grandes cuernos tiende lógicamente a minimizar su percepción del riesgo de la actividad taurina, como un mero mecanismo de adaptación a su día a día. El afán de reducir su disonancia cognitiva hace que “racionalice” el riesgo que corre, minimiza su importancia.

 

Bebé jugando con su osito

Bebé jugando con su osito (Foto de cherylholt vía Pixabay)

Por otra parte, los padres y las madres que cada vez que cogen el coche con la familia tienen que acomodar a su niño en la cara y aparatosa silla preceptiva en el asiento de atrás, so pena de llevarse una buena multa (y de incrementar el riesgo de daño en caso de accidente, según han demostrado los estudios) o que cubren los enchufes de la casa con protectores o que ponen barreras en las ventanas y balcones para evitar caídas, se han acostumbrado a focalizar su atención en los riesgos reales que comporta la vida normal de un niño occidental y tienen asumido que su papel como padres responsables es esforzarse por reducir los riesgos cotidianos de sus hijos.

El proceso mental-emocional de la persona urbana media que se indignó con las fotos de Rivera toreando con su bebé en brazos fue: torear con un bebé en brazos es un disparate y algo innecesario, mientras que caminar por la calle es una actividad necesaria para una vida normal y supone un riesgo bastante bajo.

Conclusión

La conclusión más importante que extraje de mi proceso de comprobación fue que cuando uno quiere verificar la afirmación de un sujeto, lo primero es establecer con claridad “de qué hablamos cuando hablamos de…”, es decir, a qué se refiere realmente el sujeto X al hablar de A, y qué entendió Y por A para contestarle B, porque en todo proceso de comunicación humana con una fuerte carga emocional y altas dosis de polisemia y ambigüedad, a menudo cuando creemos estar hablando de A resulta que estamos hablando de Z.

Mi agradecimiento a Miguel Ángel de la Torre, Kiko Llaneras, José Luis Dader y a G. C.  por su orientación y sus referencias, que me resultaron imprescindibles para preparar el artículo.

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Libros recomendados:

 

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Dic 15

Época azul: The Closer y la estadística

By admin | comunicación , estadística , psicología , recomendado , televisión

Si pintores como Picasso tenían sus épocas azules y rosas, los blogueros y escritores tenemos nuestras “epo-series”, es decir, momentos de fascinación transitoria por alguna producción televisiva que filtra nuestra forma de percibir el mundo y desata entusiasmos momentáneos.

En mi caso, hace años tuve una época CSI (gotas gravitacionales; AFIS y CODIS) con subépocas por ciudades, después experimenté un momento Life (“todo está conectado”, aquel mural lleno de fotos y la obsesión por la fruta fresca) y más tarde una temporada Homeland (pastillas, sangre, aviones, secretos y versiones) que dio paso a una intensa época Mad Men, para después desembocar en un tiempo House of Cards. Ahora, definitivamente, estoy en plena fase The Closer.

 

Cartel de "The closer"; atención al juego de palabras con "cross"

Cartel de “The Closer” que incluye un juego de palabras con “cross”, que significa “cruzar” y también “enfadar”

 

La serie creada por James Duff y protagonizada por Kyra Sedgwick ha sido una de las ficciones norteamericanas por cable con mayor índice de audiencia en EEUU. The Closer se llama así porque hace referencia a los agentes que cierran los casos al conseguir confesiones, como acostumbra a hacer la temperamental Subjefa Johnson. El secreto de la serie está en que posee tramas y enfoques variados e interesantes y por el peso que da a la relación entre personajes con bastante “carne” y gracias también al magnífico casting (listado de los capítulos de las 7 temporadas).

“Fate Line”, el capítulo de la cuarta temporada que vi hace unos días en Divinity es un ejemplo magnífico para explicar la base teórica de la estadística: la hermana del novio de la subjefa Johnson es “intuicionista” y tiene una serie de visiones sobre un caso (otoño anaranjado, un río, un tren, una moto…) a las que inesperadamente el inspector Tao, experto en informática y persona normalmente muy meticulosa, otorga credibilidad y va encajando a posteriori.
El capítulo explica muy bien cómo el foco del crédulo da relevancia a unos elementos frente a otros y ensancha el significado de las predicciones para que encaje en la versión final a la que se ha llegado siguiendo las pruebas del caso (fragmento del capítulo en vídeo;  detalles sobre el argumento aquí).

Pues bien, la estadística intenta precisamente evitar la intrusión de las expectativas, creencias y los miedos del observador en el análisis. Se trata de ponérselo más difícil a las “intuicionistas” y los inspectores Tao del mundo para que no nos den gato por liebre al investigar casos policiales o al realizar o interpretar un sondeo electoral.

 

¿En qué “epo-serie” vives tú? ¿Eres de los que se apasionan con las series? ¿Has aprendido algo con alguna?

Cuenta tu punto de vista en un comentario.

 

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Dic 03

Cartas a un joven analista: el contexto como clave

By admin | analítica web , comunicación , estadística , formación , lenguaje , literatura , Madrid , recomendado , sociedad

Los seres humanos nos pasamos una gran parte de nuestro tiempo observando lo que nos rodea, detectando patrones y tratando de predecir comportamientos, tanto en el ámbito personal como en el profesional. A la hora de recoger información y procesarla a menudo confundimos lo relevante con lo casual, dejamos a un lado datos que son importantes o extrapolamos de manera incorrecta. La siguiente situación real me parece una buena forma de ilustrar cómo se produce la recogida de datos y la interpretación en nuestra vida cotidiana.

 

Estoy en la puerta de una academia a la que llevo acudiendo unos meses, en el descanso de las seis. Una mujer pasa con un Mini que tiene un raspón muy visible en un lateral y lo aparca en la acera a escasos metros de un taller de chapa y pintura. Se baja del coche dejando los intermitentes puestos. El coche bloquea completamente la acera estrecha y además hay una señal de prohibido aparcar.

El raspón y el lugar donde ha aparcado me hacen pensar que la conductora viene a dejar el coche en el taller de unos metros más adelante como he visto hacer en casos parecidos en días anteriores. Sin embargo, la mujer alta y rubia con pinta de extranjera que veo bajar con prisa del coche camina en sentido contrario y se mete en un portal.
Unos minutos después, la mujer sale del portal con tres niños rubios como ella.
Suben al coche y se van.

Antes de volver a mi clase de diseño gráfico dedico unos minutos a procesar lo que he visto y lo que he pensado.

 

Foco, fondo y contexto

Foco, fondo y contexto (Fuente: Pixabay)

 

Y me digo que todo es cuestión de contexto. Una vez que la pequeña historia ha terminado y que conozco someramente a los personajes y sus circunstancias, descubro que el contexto relevante era el dato de que la conductora tenía hijos y que estos estaban en ese portal, es decir, poder establecer que lo relevante para que la señora aparque ahí es la cercanía del portal y no la cercanía del taller.
El raspón del coche en esta situación no era un signo relevante, aunque a menudo haya visto coches con desperfectos parecidos aparcar en segunda fila o sobre la acera próxima al taller y después meterse en él (fenómeno frecuente pero no relevante).

El contexto y su relevancia se van moldeando según obtenemos más datos y datos más precisos y somos capaces de desechar como ruido aquellos que no aportan información (en este caso, la cercanía del taller). La dificultad o la paradoja es que para determinar qué es ruido debes tener contar ya con una interpretación y que el propio ruido te hace más difícil alcanzar una interpretación ajustada.

Cuando se acerca el “desenlace” hay que hacer una lectura retrospectiva de las “pruebas” y obtener una interpretación que cuadre mejor, como en las buenas novelas o en la investigación científica.

 

Pantalla de portátil con tres gráficos

Gráficos para representar dimensiones y tendencias

 

Es como si la clave de sol no apareciese hasta que nos hubiéramos expuesto a un fragmento suficiente de la pieza musical y eso nos obligase a volver a interpretar toda la partitura a la luz de esa nueva información.

El análisis estadístico se parece mucho a esta escena, por la importancia de recoger los suficientes datos relevantes, ser capaces de apartar los no relevantes y tener un conocimiento suficiente del contexto.

 

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Detalle de la portada del libro El arte de medir
Nov 25

¿Cuánto “pesa” la portada de un libro en una venta?

By admin | analítica web , comunicación , digital , diseño , formación , publicidad , recomendado , redes sociales

Hay un dicho inglés que aconseja literalmente no juzgar un libro por su portada (Don’t judge a book by its cover), pero a menudo eso es precisamente lo que hacemos, observar la portada y preguntarnos si nos va a gustar o no el libro y experimentar una respuesta emocional positiva o negativa. Así que la pregunta es ¿cuánto importa el diseño de la cubierta de un libro?, ¿hasta qué punto influye en nuestra decisión de comprarlo o no?

En este post me voy a centrar sobre todo en mi propia experiencia con un libro en concreto. En cualquier caso, supongo que cuanto más visual sea la persona que observa la portada y cuanto más impulsiva sea, mayor impacto tendrá la portada en su decisión, por no mencionar el tipo de libro que sea, ya que por ejemplo si se trata de un libro de texto para un estudio reglado el peso del diseño será menor, por el carácter obligatorio del libro.

El otro día compré el libro “El arte de medir” de Gemma Muñoz y Tristán Elósegui. Lo había visto varias veces en los anaqueles de las librerías, cerca de otros libros de temática parecida que terminaba comprando, pero curiosamente este libro siempre lo dejaba a un lado.

 

Portada del libro El arte de medir

Creatividad e imagen cubierta Pilar de Terán y Raúl Guitián / Diseño de cubierta XicArt

 

 

¿Qué te parece esta portada? ¿Te parece atractiva? ¿Basándote sólo en el diseño, de qué crees que va el libro?

A mí no me parece atractiva. De hecho, desde la primera vez que vi el libro, me pareció que la elección y disposición de sus elementos se deslizaba peligrosamente hacia el terreno de lo kitsch. La referencia a lo japonés era evidente, pero me parecía que aquello representaba la cultura y la estética niponas con el mismo rigor y sutileza que el toro de plástico encima de un televisor sobre un mantelito de ganchillo sintético representa lo español.

La tipografía empleada en el título, de inspiración japonesa, y creada para la ocasión a mí me resulta naif y desafortunada, porque no se parece a los ideogramas chinos, que constituyen la base de la escritura japonesa y tampoco reproduce la gestualidad de la caligrafía japonesa, ni juega con la transparencia e irregularidad de la tinta y del pincel empleado en esta técnica de escritura, sino que utiliza una tinta densa de trazo regular y letras de perfiles predominantemente rectos, impropios del universo que se trata de recrear.

Muestra de escritura japonesa

Muestra de escritura japonesa con su trazo fluido y su acumulación de tinta característicos

 

Además de la (para mí) desafortunada elección de la tipografía y el color del título, la cubierta del libro mezcla una serie de tópicos “japonoides”, la katana y el paisaje, cuya relación con el tema del texto no queda clara hasta que vemos que la katana en realidad es una cinta métrica, cosa que aporta claridad a costa de zambullirse en el terreno del pastiche.

 

"La gran ola de Kanagawa", grabado de Hokusai

“La gran ola de Kanagawa” de Hokusai, con su característico juego de curvas, diagonales y repeticiones y su cuidadosa composición

 

En resumen, en términos de diseño, aquella portada me recordaba más a la carátula de un videojuego de artes marciales del “top manta” que a un libro interesante de analítica web escrito por expertos.

Meses después, buscando bibliografía sobre analítica web, descubrí que los libros en castellano más citados sobre esta materia son los de Gemma Muñoz y Tristán Elósegui y concretamente este. Hasta entonces, como comentaba, el aspecto naif y amateur de la portada me habían llevado a pensar que el contenido del libro también lo sería.

El libro no era como la portada

Me equivocaba. Por lo que he podido ver en mi primera “cata” una vez comprado el libro, el contenido está muy bien, el índice es completo y progresivo y el texto desprende un entusiasmo contagioso. Sin embargo, en lo que se refiere a la maquetación y edición el libro es bastante mejorable. Los epígrafes van destacados sobre un fondo gris (elección poco estética y que dificulta la legibilidad porque la letra es negra), en los destacados se usa demasiado la letra cursiva, en un cuerpo pequeño y sobre un fondo gris (factores que de nuevo disminuyen la legibilidad) y hay párrafos enteros en negrita (cosa que arruina el énfasis que se pretende dar a una parte y “carga” demasiado la página). Faltan bastantes tildes y se nota que el texto no ha tenido una edición profunda.

En resumen, un contenido muy prometedor, con una edición y una maquetación francamente mejorables, como desgraciadamente le sucede a muchos libros de los últimos tiempos.

Conclusiones

Aunque es evidente que mi percepción de los errores estéticos de la cubierta es muy subjetiva y que mucha gente no la compartirá, creo que se pueden extraer dos conclusiones de lo expuesto hasta aquí.

La primera es la importancia de la cubierta a la hora de generar una emoción positiva o negativa respecto a un libro. Los diseñadores y editores tendrán que analizar quién es su público objetivo y esforzarse por determinar si los diseños elegidos resultarán  atractivos o no para estos compradores potenciales.

La segunda conclusión es que el tono “espontáneo” y desenfadado de la estética bloguer no tiene por qué funcionar en la portada ni en los interiores de un libro. En concreto, las tipografías, destacados y espaciados que funcionan razonablemente bien en los textos de un blog no tienen por qué encajar en un libro, y además el aspecto “cuaderno de notas” de un diseño tipo página de Word (los epígrafes sobre fondo gris, los recuadros de texto tan primitivos) no es necesariamente una buena elección para un libro “profesional” de 186 páginas que cuesta 18 euros y que podría (y en mi opinión debería) beneficiarse de las múltiples opciones que ofrecen programas de maquetación como InDesign.

Escena de comecocos con dos envolturas de queso minibabybel
Nov 19

Cómo saber si estás obsesionado con el diseño gráfico (I)

By admin | comunicación , digital , diseño , humor , psicología , publicidad , recomendado

Algunas profesiones o actividades, sobre todo si son vocacionales, marcan de forma muy visible a quienes se dedican a ellas. Ilustradores, maquetadores, fotógrafos, diseñadores gráficos, creativos y dibujantes suelen desarrollar algunos hábitos muy concretos respecto a lo que ven, a su manera de percibir y respecto a la forma en que interactúan con lo que observan.

Los siguientes diez síntomas te ayudarán a determinar si es este es tu caso y estás obsesionado con el diseño gráfico.

 

1 Ves histogramas por todas partes.

 

Logo de Teatros El Canal en puerta de cristal

Logo de Teatros El Canal en la puerta de acceso

 

2 Cuando ves nubarrones grises, en lugar de coger un paraguas, piensas “qué degradado más chulo”.

 

Atardecer rosado con nubes grises

Atardecer rosado con nubes grises

3 A menudo te dices a ti mismo que la vida sería más sencilla si los comandos de copiar y pegar se pudieran usar en el mundo real.

4 Cuando ves un fondo de escritorio bitmap te preguntas de qué banco de imágenes lo habrán sacado y qué filtros lleva.

5 Si ves una taza de leche lo primero que piensas es “ese balance de blancos…”.

Tazas con líquidos blanquecinos

Foto tomada con flash de tazas con líquidos blanquecinos

 

6 Ves destellos por todas partes, como los de Illustrator.

7 Para ti edredones y cojines son simplemente superficies cubiertas de diseños geométricos más o menos acertados.

 

Detalle de motivos geométricos de color en un cojín

Detalle de motivos geométricos de color en un cojín

8 Cuando ves algunas fotos tuyas, de familiares o amigos piensas “lástima de desenfoque gaussiano”.

 

9 Una simple mancha de café se convierte en una circunferencia con gotitas casi fractales o incluso en una célula bajo un microscopio.

Mancha de café con efecto viñeta

Manchas de café con efecto viñeta

 

10 Sabes que cualquier situación cotidiana esconde personajes del mundo del diseño gráfico deseosos de que los liberes.

 

Escena de comecocos con dos envolturas de queso minibabybel

Escena de comecocos con dos envolturas de queso minibabybel

Nov 11

Mi experiencia con un curso MOOC (II)

By admin | 2.0 , comunicación , digital , formación , Idiomas , inglés , psicología , recomendado , recursos humanos , redes sociales , traducción

En este post os contaba la primera parte de mi experiencia con un curso MOOC (curso online masivo y gratuito) de Coursera llamado “Learning How to Learn” sobre técnicas para mejorar el aprendizaje, impartido por la Universidad de California en San Diego, bajo la dirección de Barbara Oakley y Terrence Sejnowski. He querido conocer de primera mano en qué consisten estos cursos y contrastar mi experiencia como alumna con lo aprendido en mis años de editora de cursos online, asesora pedagógica y diseñadora instruccional. He aquí la segunda parte de mi “viaje”.

 

Página de presentación del curso "Learning How to Learn"

Página de presentación en español del curso “Learning How to Learn”

Lecciones segunda y tercera

La segunda y la tercera lecciones del curso las hago con retraso, por circunstancias personales. La flexibilidad de los MOOC puede ser al mismo tiempo su mayor ventaja y su mayor inconveniente para alumnos poco organizados o poco constantes.
A mitad de semana, el alumno recibe un recordatorio de que le quedan unos días para completar la siguiente lección a través de un correo con un asunto como: “Week 2 deadline approaching quickly”. El tono del email es cordial y motivador y el correo incluye un enlace al curso dentro de un botón de llamada a la acción (CTA, Call to Action) para evitar que tengas que buscar la url en tus favoritos o en tu buscador.

Si pasado el domingo no completas las tareas de la semana, recibes un correo con un asunto del tipo: “Week 2 deadline has passed” (la fecha límite de la semana 2 ha pasado). El correo de deadline para la lección 2 se me ha quedado sepultado bajo decenas de correos, pero sí leo el de la lección 3, en el que me comentan en tono cordial que la fecha límite para las tareas de la semana 3 fue el día anterior pero que aún puedo “catch up”. Me recuerdan la fecha límite para entregar las tareas de todo el curso y me indican que pasada esa fecha no admitirán tareas. Me animan a ponerme al día y terminan el correo con un “You can do it!” justo antes del call to action con el enlace al curso.

Fechas límite y motivación

Analizado en términos de persuasión y retórica, el texto del correo me llama al orden pero al mismo tiempo me motiva y me pone fácil “reengancharme” al curso, tanto en un plano emocional como en el práctico. El resultado es que busco un hueco para completar la lección 2 y la completo con éxito (obtengo un 12 sobre 12), aunque esta vez he tenido que ver más de una vez alguno de los videos porque se me escapaban algunos conceptos, debido a que el material de esta parte no lo había leído en el libro base del curso en español (“Abre tu mente a los números- Cómo sobresalir en ciencias aunque seas de letras”) y también por culpa de las interrupciones mientras escuchaba los videos.
Antes de completar la lección 2 he revisado brevemente la bibliografía y el contenido extra (no obligatorio) de la lección 1, pero no he participado en los foros, no he subido mi videopresentación ni tampoco he visto las videopresentaciones de mis peers (mis pares) porque mi objetivo era centrarme primero en la lección 2.

 

Profesores del MOOC "Learning How to Learn"

Profesores del MOOC “Learning How to Learn”

Profesores de carne y hueso

Durante las lecciones 2 y 3 me sorprende menos el aspecto físico de la profesora. Me doy cuenta de que ya me he acostumbrado al aspecto actual de Barbara Oakley, mientras que en la primera lección me costaba reconocer en los videos de la profesora a la persona retratada en la foto de la ficha del curso, en su libro y en su página web.

Un detalle que me gusta es que en la parte en la que se habla de la importancia de los errores para fomentar el aprendizaje, Barbara publica una toma falsa suya en la que se ve que se ha equivocado y tiene que repetir la toma. Este tipo de detalles de coherencia, humor y toque humano enriquecen el curso y le dan un plus.
Al ir sucediéndose los videos-presentaciones de Oakley noto que se empieza a convertir en alguien más cercano y entrañable, como ocurriría con un profesor en una clase presencial. Sin embargo, sus manos en estado de artrosis avanzada me siguen impresionando y pienso que es todo un ejemplo de superación.

En el material extra, en una de las entrevistas, aparece el cuarto de estudio de Barbara Oakley y veo que tiene el mismo ratón que yo, cosa que genera cierta conexión o empatía.

Parte social del curso

He hecho un apunte mental de participar más y ver con detalle cómo son mis compañeros de clase en próximas oportunidades. En la lección 2 el sistema apenas ha insistido en que solicite la certificación del curso. En la primera lección salía un pop-up todo el tiempo sugiriéndomelo, pero se ve que lo han programado para que la frecuencia de estos anuncios disminuya según se avanza en el curso.
El asunto de hacer un video de presentación contando quién soy me sigue resultando poco apetecible, además de que no tengo tiempo. Pero sé que sería buena idea buscar un hueco para hacerlo, porque me ayudaría a trabajar mis habilidades de comunicación y me ayudaría a hacer networking.

Contenido y enfoque

El enfoque y la estructura de la lección de hoy son muy parecidos a los de la semana pasada, aunque esta vez participa menos el “co-professor”. Al final de cada video-clase principal hay un minitest y después del resumen hay un test de “retrieval” más extenso con 12 preguntas para obligarte a “recuperar” la información. Muchas de las preguntas del minitest se repiten en el test final, aunque variando el orden de las respuestas (las famosas baterías que aparecerán de manera aleatoria que todos los guionistas multimedia conocemos). El formato preferido de preguntas es el aquel en el que son válidas varias, normalmente todas o casi todas. Siguen poniendo algunas respuestas trampa (que no tienen nada que ver con el tema o con lo explicado), pero en general hay menos preguntas trampa que en la lección anterior. El sistema de evaluación se va “afinando”.

A la hora de explicar el contenido, siguen utilizando muchas metáforas visuales, que te ayudan a comprender y memorizar los conceptos. Y también hay pequeñas encuestas sobre qué parte te ha parecido más útil para tu aprendizaje de todo lo visto. Suelen dar feedback final en los test, en los que suele aparecer “Bien hecho” o “Lo sentimos pero…” en español y el resto en inglés. La mezcla de idiomas desconcierta un poco al principio.

Cursos más populares del catálogo de MOOC de Coursera

Cursos más populares del catálogo de Coursera en octubre 2015

Dificultades con el idioma

El inglés tiene un grado de dificultad media que me resulta bastante asequible, aunque en la parte de los neurotransmisores me ha costado entender algunos términos porque la pronunciación varía mucho respecto a la grafía y no estoy acostumbrada a oír charlas en inglés sobre ese tema. Por otra parte, pienso que además de aprender la materia el curso me sirve para mantener fresco mi inglés oral. Podría descargarme la transcripción de los videos en español o verlo con subtítulos en español, pero prefiero oírlo en inglés y repetir las partes que no me queden claras, aunque esto lleve más tiempo.

Cuestiones técnicas

Un problema técnico que he detectado es que cuando quieres repetir un video, como el siguiente se lanza automáticamente en unos segundos, aunque pares el nuevo haciendo clic en el icono de pausa, la ventana del nuevo video se queda ahí y tapa el texto de la parte derecha del video que ves por segunda vez. Debería haber alguna forma de hacer desaparecer esa ventana para que no estorbe en las repeticiones.
Esta vez, a la hora de completar el test, el sistema reconoció rápidamente mi patrón de tecleo, pero la cámara me dio un problema porque había tapado la lente de la webcam a raíz de un artículo sobre hackers que acceden a webcams ajenas. Creo que el estar estudiando por tu cuenta en la intimidad de tu cuarto hace que el mero hecho de hacer el examen y activar la cámara te sobresalte un poco, pero imagino que la repetición hará que sea más fácil en lo sucesivo.

Test final de la lección

El test final de la semana 3 incluía dos preguntas de las 2 semanas anteriores. Mientras completo el test, noto que estoy teniendo que hacer un esfuerzo extra para recordar las respuestas correctas, pero lo consigo y pienso que está muy bien que Oakley y su socio apliquen la “spaced repetition” en sus test, que sean coherentes con lo que predican.

Obtengo un 14 sobre 14 y me doy cuenta de que un par de errores cometidos en la parte de “Retrieval Practice” (práctica de recuperación, un test intermedio que te fuerza a recordar lo que acabas de ver) me han servido para repasar esa parte y hacerla bien ahora, en la línea de lo que explica Oakley sobre lo útil que es cometer errores en el aprendizaje como forma de detectar fallos y corregirlos. En otras palabras, he hecho un test perfecto gracias a un par de errores cometidos en la parte de “retrieval”, lo que demuestra que Oakley está en lo cierto cuando insiste en la importancia del autotest y el retrieval en el aprendizaje. Tomo nota mental para aplicar este tipo de repaso basado en autopreguntas y comprobación de respuestas a las materias que aprenda en lo sucesivo.

Para leer la siguiente entrega de la serie sobre los MOOC, haz click aquí:

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