Category Archives for "libros"

cubierta Wired for Story
Jul 19

Un problema, una solución

By admin | cuentos , escritura , libros , recomendado

“Houston, tenemos un problema”.

Todos los años cuando llega junio me repito esta frase a mí misma, no porque sea el momento de preparar la declaración de la renta, ni porque se acerque mi cumpleaños y una ya vaya teniendo una edad, sino porque cada mes de junio sé que me espera la convocatoria del premio de relato Javier de Mier. Una especie de cobrador del frac que en lugar de reclamar dinero reclama un manuscrito nuevo de entre 5 y 12 folios a espacio y medio en Times de cuerpo 12, de tema libre. Y a ser posible que responda al concepto del cuento literario, cuestión bastante díficil. Es implacable, pero al menos tiene el detalle de aparecer sólo una vez al año.

A lo largo de los más de quince años que llevo participando en este concurso ininterrumpidamente he desarrollado una cierta tranquilidad: pase lo que pase algo me saldrá y con suerte será medianamente presentable. Debo decir que el concepto de presentable es de lo más elástico y también que manejarte en términos de cuentos presentables disminuye tus posibilidades de ocupar el cuadro de honor del concurso. En otras palabras, colecciono toda la variedad de “premios para no ganadores” que se han entregado a lo largo de todas las ediciones, pero me lo tomo con deportividad.

Este año en mi cabeza se ha producido algún tipo de clic y de repente he entendido qué es lo que la gente tiene en la cabeza cuando piensa en un relato o un cuento literario y he sido capaz de entender qué le faltaba y qué le sobraba a mi boceto de cuento para encajar en esa categoría y para ser un buen relato. Afortunadamente mi descubrimiento tuvo lugar antes de la entrega del cuento, lo que me dio la oportunidad de reescribir y acercar el texto a lo que creo que debería ser.

Ignoro a qué se ha debido exactamente este clic, pero supongo que será el efecto acumulado de lecturas, escrituras y observación de la vida real. Seguro que el libro “Wired for Story” de Lisa Cron, con su insistencia en la importancia de la empatía y la búsqueda de sentido por parte del lector  y sus apuntes sobre neurología me han ayudado. Y seguro que el magistral libro de cuentos “Catedral” de Raymond Carver también lo ha hecho.

cubierta Wired for Story

 

El magnífico “Cinco golpes de genio“del escritor cubano Ronaldo Menéndez está desencadenando otros clic en mi cabeza (esto más que a un momento “¡eureka!” empieza a parecerse a una ración de palomitas de maíz explotando en el microondas), aunque estos descubrimientos los aplicaré en próximas ediciones.

Mientras sigo avanzando con mis lecturas y descubrimientos os dejo los detalles de estos tres libros, de lo más recomendables.

-“Wired for Story– The Writer’s Guide to Using Brain Science to Hook Readers from the Very First Sentence”. Lisa Cron. Random House. New York, 2012.

-“Catedral” Raymond Carver; traducción de Benito Gómez Ibáñez. Anagrama. Barcelona, 1999.

-“Cinco golpes de genio. Técnicas fundamentales en el arte de escribir cuentos” de Ronaldo Menéndez. Alba. Barcelona, 2013.

 

Dic 16

Un premio Nobel en mi peluquería

By admin | libros , psicología

Estoy en la peluquería, con mi Kindle. Antes para cosas así uno debía elegir la lectura antes de salir de casa (¿qué libro o revista me llevo?) pero ahora en unos pocos gramos de ereader caben decenas de libros y documentos, lo que significa que pospones la decisión hasta el momento de llegar a destino. Decido proseguir mi lectura de “Pensar rápido, pensar lento” del psicólogo y premio Nobel Daniel Kahneman. En la parte por la que voy el autor está mostrando hasta qué punto la intuición nos engaña a la hora de calcular probabilidades.

Todo el libro se ocupa de explicar qué son y cómo funcionan lo que Kahneman llama Sistema 1 y Sistema 2, nuestras dos formas esenciales de procesar el mundo.

El Sistema 1 es rápido, de funcionamiento casi automático y eminentemente intuitivo. Contempla los estímulos en plan global, realiza predicciones de expectativas. Y soluciona de forma satisfactoria la mayor parte de situaciones con las que nos encontramos a diario.

El Sistema 2 es analítico, más lento y se ocupa de contrastar los resultados del Sistema 1 y comprobar su validez. Requiere más energía mental por nuestra parte y va asociado a síntomas físicos reconocibles como la dilatación de las pupilas. Se ocupa del cálculo mental, por ejemplo, y de procesar información compleja de forma detenida.

El fragmento que estoy leyendo muestra cómo a menudo confundimos representatividad con probabilidad.

Levanto la vista del Kindle un momento y reparo en que la manicura que hay en un lateral es zurda. La rubia de botas con lentejuelas a la que está atendiendo también es zurda. Un poco más allá hay una mujer de unos cuarenta años vestida discretamente tomando notas con la izquierda también… Qué raro, pienso. Según cuenta Kahneman, uno de los elementos en los que hay que fijarse en estadística es la “base rate” o tasa base, la frecuencia de un determinado grupo o tipo.

 

Imagen que muestra libro de Kahneman y rulos

La investigación le sale al paso a la realidad cotidiana, o viceversa

Si en esta peluquería estamos ahora mismo unas 15 personas aproximadamente, ¿cuál es la probabilidad de que haya 3 zurdas? Juraría que el porcentaje de zurdos en España es de un 10% de la población, me digo. Podría comprobarlo buscando en Google en el Iphone, pero no llevo tan lejos mi investigación, simplemente pienso que me sobran zurdas y vuelvo a observar atentamente. Resulta que una de las zurdas es una “falsa zurda”: en realidad escribe con la derecha, pero como la veo en el espejo… La mujer que hace la manicura es una verdadera zurda y la rubia de las botas ‘cantosas’ también.

En esta pequeña muestra, la tasa de zurdas es un poco más alta que la media española (sale 1,5 zurdas si se aplica el 10% y 1,65 si se usa el 11%, cuando al parecer aquí tenemos al menos 2), pero tener la tasa base como referencia me ha ayudado a detectar un error en los instrumentos de medición (el efecto del espejo). Me está gustando este libro, me digo a mí misma. Me vuelvo a mi Kindle a ver qué sigue contando Kahneman sobre Linda, un caso que trajo de cabeza a muchos especialistas. En ese momento vuelve mi peluquera, me gira la silla y me pide que incline la cabeza hacia abajo para peinarme. Seguramente se llame Linda, esta peluquera empeñada en ponerme también a mí cabeza abajo. Obedezco mientras las ideas y la sangre se agolpan en mi cabeza inclinada.

 

Información complementaria

Datos del libro: “Pensar rápido, pensar lento” de Daniel Kahneman, traducción de Joaquín Chamorro Mielke. Editorial Debate.

Charla de Kahneman en el seno de las TED Talks sobre El enigma de la experiencia frente a la memoria (en inglés, con subtítulos en español).

Nov 24

Ironías: pagar por letras mudas

By admin | escritura , humor , Idiomas , libros

Compro y descargo en mi Kindle el libro Elementos del inglés: Las letras mudas de Raymond Long. En la portada, bajo el título, aparece esta advertencia: “Por favor, no lea este libro sin comprar una copia. Los ingresos del autor son muy pocos”.

He aquí la foto:
Foto de advertencia en un ebook

Las letras mudas del inglés no tienen por qué ser gratuitas, sostiene Raymond Long

Parece que la gente no está muy dispuesta a pagar por letras que, al fin y al cabo, no se pronuncian 😉 El ebook cuesta 0,99 euros en Amazon.es y tiene 1071 posiciones (en los ebook dado que la maquetación es fluida no tiene sentido hablar de páginas y se habla en cambio de “posiciones”).

Al leer la advertencia descubro que la traducción del libro es bastante mala porque ese “los ingresos del autor son pocos” es un español realmente macarrónico.  Para consolarme por la decepción elaboro una versión más castiza de la advertencia: “Por favor, no lea este libro sin comprar una copia. Los ingresos de Raymond El Largo, por contradictorio que parezca, son cortos”.

 

Nov 18

Escritores

By admin | escritura , formación , libros , literatura , recomendado , viajes

-¿Eres escritora?

La voz venía de alguien que estaba a un metro de mí y de cuya presencia no me había percatado, inmersa como estaba en analizar rápidamente varios libros de escritura creativa en inglés antes de decidir cuál o cuáles me llevaba.

Giré la cabeza y vi a un hombre de unos treinta y muchos mal llevados, o cuarenta y pocos llevados normalmente, con gafitas, complexión delgada y mirada fija, fija en mí, la escritora, o mejor dicho, “the writer”, porque estábamos en Nueva York, y “writer” tiene un sentido más amplio en inglés, que incluye por ejemplo a cierto tipo de periodistas. Así que se me preguntaba así, sin anestesia, preámbulo, diván ni micrófono si soy escritora; la pregunta del millón.

Podía haber reaccionado como en el cine clásico inglés con un “disculpe, creo que no hemos sido presentados” o haber soltado el speech filosófico que utilizo a veces y que explica que la gente se define por lo que hace y no por el sustantivo que decide aplicarse, y que entonces, lo relevante es que si escribo y no tanto si soy escritora o no.

Pero el sentido común estuvo esta vez de mi parte (o simplemente quería volver pronto a mi mano a mano con los libros) y me limité a contestar que sí, que era escritora.

Nada grave ni nada espectacular ocurrió al hacer semejante pronunciamiento, ni en el entorno ni en mí misma. Ni me creció la nariz ni sonaron campanas celestiales.

Por su parte, el tipo se limitó a sonreir nerviosamente y me preguntó que qué libro le recomendaba para aprender a escribir.

Acabáramos, pensé, así que era eso. No es que mi talante literario me envuelva como el aroma denso de un perfume, reconocible para los olfatos atentos, incluso en Nueva York, tan lejos de mi contexto natural. Era sólo que en lugar de preguntar a un empleado de la librería se ha acercado a mí porque me ha visto en esta sección.

Debería haber dicho eso tan socorrido de “buena pregunta” para ir ganando tiempo mientras, y respirar hondo y evitar que la responsabilidad me abrumase, dios mío cuántos libros gritando calladamente “cómprame”, “léeme”, “llévame a casa” (como en aquel anuncio de Rodolfo Langostino… cuánta digresión, volvamos al tema), cuánto esfuerzo de los autores para profundizar en algo complejo y transmitirlo lo más claramente posible, cuánta variedad de enfoques, además. Y cuánto libro que es un timo, por otra parte, pero estos se detectan a la legua.

En lugar de recurrir al “buena pregunta”, me limité a escanear con nuevos ojos la estantería que llevaba analizando un rato, centrándome esta vez en lo conocido (hasta entonces me había focalizado en lo desconocido) y después en lo conocido recomendable.

 

-Te recomiendo este -le dije, mientras le alargaba “Bird by bird” de Anne Lamott-, te transmite todo el entusiasmo que necesitas para ponerte en marcha.

 

Pese a su aspecto apagado, el tipo no parecía ser consciente de necesitar entusiasmo alguno, porque me dijo: Yo más bien necesito técnica, estoy empezando, no sé nada de escritura. ¿No hay un libro clásico de escritura creativa? ¿Un libro que todo el mundo lea?

Sus palabras me hicieron intuir vagamente su confusión mental y lo muy desencaminado que iba en su búsqueda, pero decidí ir a lo práctico y dejar a un lado mi vocación de profesora de trinchera, según la cual debía decirle al interfecto que dedicara un año a leer a los clásicos y un año a llevar un diario y a partir de ahí se plantease comprar libros de escritura creativa.

-Que yo sepa -le dije- no hay un libro que sea la “biblia” de la escritura creativa, pero si estás empezando y quieres técnica a un nivel inicial, yo te recomendaría “Writing Fiction for Dummies“.

Este volumen no lo conocía a fondo, pero otros títulos sobre materias que no controlo como WordPress o Mind Body Fitness son francamente recomendables; son libros muy útiles para materias que no dominas y a las que no quieres dedicar demasiado esfuerzo; como era el caso de este chico, según me pareció.

El tipo dio un respingo interno (era de ese tipo de persona; supongo que cuando uno carece de entusiasmo la energía no permite respingos externos) y me dijo que por principio no le gustaban esos libros.

Fair enough, pensé para mí. A eso se arriesgaba él al pedir un libro básico para principiantes a una desconocida y a eso te arriesgabas tú al sugerírselo. No pasa nada, me digo, el tipo no se ha ofendido demasiado (aparentemente), así que actúo un poco como si lo de los Dummies hubiera sido una broma y vuelvo a posar los ojos en la estantería.

 

-Entonces, veamos. Entre las cosas más importantes de la narrativa se encuentra construir tu propia voz -le digo mientras le alargo un libro-, así como el trabajo con el argumento y la construcción de personajes -le acerco otro.

 

A los autores concretos de estos dos libros no los conozco, pero he estado ojeando el índice y el enfoque es bueno. Las editoriales son solventes y los currículos de los autores los presentan como exitosos y conocidos en el ámbito norteamericano.

Al tipo se le ilumina la cara y se pone a ojearlos.

Yo vuelvo a lo mío y a los pocos minutos me dice que se ha decidido por el de construir la propia voz y que gracias. Le digo que de nada mientras pienso que en el fondo me está dando la razón: no es tanto que necesite técnica (ya la necesitará), sino que precisa lecturas de buenas novelas y sobre todo mucha escritura (el diario del que hablaba). En cierta forma me alegra su elección, porque si el libro es bueno le hará plantearse qué cosas le importan, por qué le importan y desde dónde las quiere contar. El resto vendrá después, si es que persiste en su afición y su empeño.
Salgo del Barnes&Noble de seis plantas de Union Square con una anécdota curiosa, un cierto estado de ánimo y unos cuantos libros, pero eso ya es otra historia.

 

Más sobre escritura creativa aquí   y aquí. En el siguiente enlace citas literarias