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Blog de chino, inglés y español off line
Sep 28

Blog de idiomas off line

By admin | digital , formación , foto , Idiomas , recomendado , sociedad

En el mundo del marketing es habitual hacer distinción entre las acciones que se realizan on line (a través de redes sociales y sitios web, recomendaciones, likes, comentarios) de las que se realizan off line (folletos, carteles, concursos en medios de comunicación, boca a boca presencial). En el mundo de la enseñanza, un curso de elearning o un blog formativo sería la opción on line mientras que un curso presencial sería la versión off line.

Pues bien, el otro día me topé con una ingeniosa acción formativa de idiomas desarrollada por un tipo de empresa del que no cabría esperar algo así (al menos, yo nunca lo había visto).

He aquí la evidencia gráfica:

Blog de chino, inglés y español off line

El cartel, o mejor dicho, la pizarra “no digital” estaba puesta en la fachada de un bazar chino, a una altura de fácil lectura.

Compruébese cómo el “blogger” ha diseñado un título con “tirón”, ha destacado la fecha y ha puesto su contenido del día en caracteres chinos, recogido su pronunciación y traducido al español e inglés.  Todo esto jugando con distintos colores para mayor eficacia pedagógica. Eso sí, le ha faltado el acento a “inglés” y una coma después de “cada día” para marcar la elisión del verbo (“debemos”, por ejemplo; o “vamos a”).

Qué curiosa y real esta aplicación del Kaizen japonés y del nunca te acostarás sin saber una cosa más… O de lo que se conoce en España como la formación continuada.

Así que nada, cuando necesite algo del chino aprovecharé para añadir una nueva palabra a mi vocabulario de chino…

Ago 11

Tengo un plan

By admin | comunicación , escritura , formación , lenguaje , recomendado , recursos humanos , trabajo

Me llamo Elena Alemany y tengo un plan. Un plan y una trayectoria. Empecemos por el pasado, he publicado 7 libros: una novela que ganó un premio, un manual de literatura contemporánea y 5 traducciones del inglés (tanto ensayo como novela). Soy bilingüe en inglés: he vivido dos años en Londres, y realizado allí un Máster en Comparative Literature. Tengo un nivel muy alto de comprensión y expresión en inglés. Trabajo en Vaughan Systems (sí, los de la tele y la radio) como coordinadora de edición de libros de inglés para primaria en un proyecto con la editorial Anaya.
Además de una trayectoria tengo una pasión doble: comunicar y enseñar. Estudié Periodismo, hice un Máster de Edición y he trabajado mucho tiempo en formación online, preparando materiales para elearning, haciendo guion multimedia tanto en Santillana como en Telefónica Learning Services (casi se me escapa la tilde en “guion”, aunque según la RAE ya no lo lleva; ¿he comentado que he trabajado de correctora?). También he publicado decenas de entrevistas en la revista digital de la Escuela Contemporánea de Humanidades (ECH) y llevo un par de blogs desde hace años.
De mis tiempos como redactora de prensa del corazón conservo cierta afición por los titulares contundentes, afición que convenientemente adaptada he llevado también a los títulos de mis cuentos y a mis tweets en Twitter.
En resumen: me apasiona leer, aprender, experimentar, analizar, probar… y comunicar de la forma más eficaz; construyendo una experiencia relevante para el usuario.
Me encanta la psicología, la fotografía, Pilates y la natación. Y por supuesto la literatura y el cine. Y también me encanta la gente.
Tras dos años y medio como Community Manager (Editorial Síntesis y Telefónica) y un Posgrado en Social Media Management (Inesdi), desarrolló tareas editoriales como coordinadora editorial bilingüe en Vaughan Systems, elaborando libros de texto de inglés de primaria en coedición con Anaya editorial.

Información más detallada de mi perfil profesional aquí.

En este blog están a tu disposición recomendaciones de libros y películas, citas, relatos publicados e inéditos y reflexiones.

 

 

Ene 27

Las diez habilidades básicas de todo profesional

By admin | comunicación , formación , psicología , recomendado , recursos humanos , trabajo

En tiempos de altas tasas de desempleo conviene afilar nuestro currículum y nuestras capacidades.

Según Bill Coplin, autor de “10 Things Employers Want You to Learn in College, Revised: The Skills You Need to Succeed” (edición de julio de 2012), hay un conjunto de diez habilidades básicas imprescindibles para el éxito de todo empleado.

Bill Coplin ha sido director del programa de asuntos públicos para alumnos de la Universidad de Siracusa desde 1976. Desde 2000, Coplin ha centrado sus esfuerzos en mejorar el sistema educativo de institutos y universidades mediante el diseño e implementación de currícula que desarrollen la carrera profesional de los estudiantes y sus habilidades ciudadanas y de participación. Es consultor curricular en el Instituto de Liderazgo y servicio público de la ciudad de Nueva York. Su web es esta.

A continuación enumero las diez habilidades para el éxito según Coplin (en traducción mía):

  1. Asumir responsabilidad.
  2. Desarrollar habilidades físicas.
  3. Comunicación verbal.
  4. Expresión escrita.
  5. Trabajo directo con personas.
  6. Capacidad para influir en la gente.
  7. Capacidad para recopilar información.
  8. Uso correcto de las herramientas cuantitativas.
  9. Capacidad de plantear y contestar las preguntas adecuadas.
  10. Habilidad para resolver problemas.

Existe versión en español de este libro con el título “10 factores claves de éxito en la empresa” editada por DEUSTO, aunque corresponde a una versión no actualizada del original de Coplin.

Dic 08

Educar la mirada en el mundo 2.0

By admin | 2.0 , comunicación , digital , diseño , formación , foto , psicología , recomendado , sociedad

-“Las Meninas” ya me las sé.
La frase la ha pronunciado un chico de unos veinte años en medio de la clase de Historia del Arte de una facultad de Bellas Artes. La declaración impacta en el pecho del profesor de casi cuarenta años como si fuera una bomba. Respira hondo y trata de encontrar ánimo para la ingente tarea que tiene por delante. No es sólo que falle la comprensión de los matices que diferencian saber, conocer y haber visto, reflexiona. Es un problema de actitud y de mirada. La mirada de quienes miran sin ver.

Lo siguiente es un ejercicio de pintura. El profesor ha proyectado una fotografía en la que aparece Eugène Atget a 1,50m x 1,50m aproximadamente para que los alumnos la dibujen. La imagen es la siguiente.

 

Retrato de Eugène Atget

Retrato en el que aparece el fotógrafo francés Eugène Atget

 

Algunos alumnos terminan su retrato muy pronto, cosa que sorprende al profesor.

-¿Habéis dibujado las gafas?, pregunta.

-¿Qué gafas?, le contestan.

Al escuchar la frase el profesor siente como si le hubiesen dado un mazazo en la cabeza con un signo de interrogación gigante. ¿Tan jóvenes y ya con problemas de vista?, se dice, incrédulo.

Como se puede ver en la parte inferior de la foto, a la izquierda, bajo la mano derecha del retratado se entreven unas gafas. Cierto que no se ven bien, pero el brillo es evidente y la postura de la mano no tendría sentido si no estuviera sosteniendo algo pequeño y ligero como unas gafas. Por no mencionar que a la hora de pintar cualquier cosa uno espera del retratista la máxima atención a los detalles…
El profesor está sorprendido e irritado. No cesa de preguntarse cómo es posible que un aspirante a pintor puede ignorar que un fotógrafo anciano evidentemente necesita gafas. Es una cuestión de cultura o de conocimiento del medio que uno no puede pasar por alto -se dice-, información de contexto imprescindible para todo artista que esté en el mundo.

Por otra parte, el profesor es consciente de que la parte inferior izquierda es una zona casi “ciega”, poco “caliente”, un área olvidada con frecuencia en el primer vistazo “casual” de todo espectador. El no percibir las gafas sería algo comprensible y normal para alguien que estuviera viendo fotos rápidamente en una pantalla de ordenador, por ejemplo, en un blog con varias imágenes de fotógrafos parisinos del siglo XX. Pero no sería comprensible ni normal en alguien especializado en artes plásticas a quien se le ha pedido que pinte lo que ve.
Que alguien que aspira a ser un buen observador y a ganarse la vida expresando mediante recursos plásticos y visuales no tenga la capacidad de detectar unas gafas en un retrato de un metro y medio de largo por un metro de alto le parece un problema grave.

Mientras apaga el proyector  y enciende la luz se dice que es asombrosa la cantidad de jóvenes pintores que necesitan aprender a mirar a sus veinte años.

[Este post relata una situación real ocurrida en 2012]
Nov 18

Clases de escritura creativa: economía, ritmo y tempo

By admin | cuentos , escritura , formación

El siguiente post, tomado del blog Minoentender con permiso de Elsinora Bonasera me parece un buen ejemplo de economía narrativa y de buen ritmo. En los talleres de relato breve es muy habitual repetir como un axioma que lo que no suma, resta. Pues bien, en este fragmento los elementos seleccionados son los precisos para retratar el espacio y la escena.

Estábamos con la escena ‘cartero comercial versus perro rabioso’. Imaginad: una puerta con su ranura horizontal a media altura. La parte de arriba es de cristal esmerilado, lo que garantiza en un 90% que va a haber una cortina, probablemente con puntillitas, puntillitas que se enredan con el folleto, la carta de amor o del juzgado, o lo que se quiera introducir por semejante orificio.
Pero ni siquiera hace falta que tenga puntillas: la cortina más lisa del mundo también se resistirá al paso de tu folleto, o de tu soneto, por pura física: es una pared vertical que opone resistencia, si bien afortunadamente es un cuerpo elástico. Pero antes de luchar con la cortina tienes que luchar con la famosa pinza. En este caso, además, hay una especie de grapa sobresaliendo del marco metálico del buzón, que tú no ves hasta que es demasiado tarde. Te clavas la grapa, porque no hay forma humana de presionar la pinza sin meter la mano hasta dentro. Metes el folleto, te clavas la grapa, observas con alivio que no está oxidada y justo en ese instante suena un ladrido como a medio centímetro de ti, vibra la cortina con sus puntillitas, vibra el marco de metal, vibras tú como si fueras una campana y te imaginas que estás siendo mordida por el dichoso perro sólo porque todo ha sido casi simultáneo: el folleto, la cortina, la grapa, y el perro. Qué digo perro, la fiera salvaje que sigue ladrando salvajemente aunque tú ya hayas doblado la esquina.

Post original sacado de aquí.

Respecto al asunto del ritmo, la secuencia que empieza en “Metes el folleto, te clavas la grapa…” reproduce de forma temporal lo sucedido y combina los elementos visuales, sonoros, y táctiles así como su progresión de forma tal que se produce una amplificación (como de campana).

 

Nov 18

Escritores

By admin | escritura , formación , libros , literatura , recomendado , viajes

-¿Eres escritora?

La voz venía de alguien que estaba a un metro de mí y de cuya presencia no me había percatado, inmersa como estaba en analizar rápidamente varios libros de escritura creativa en inglés antes de decidir cuál o cuáles me llevaba.

Giré la cabeza y vi a un hombre de unos treinta y muchos mal llevados, o cuarenta y pocos llevados normalmente, con gafitas, complexión delgada y mirada fija, fija en mí, la escritora, o mejor dicho, “the writer”, porque estábamos en Nueva York, y “writer” tiene un sentido más amplio en inglés, que incluye por ejemplo a cierto tipo de periodistas. Así que se me preguntaba así, sin anestesia, preámbulo, diván ni micrófono si soy escritora; la pregunta del millón.

Podía haber reaccionado como en el cine clásico inglés con un “disculpe, creo que no hemos sido presentados” o haber soltado el speech filosófico que utilizo a veces y que explica que la gente se define por lo que hace y no por el sustantivo que decide aplicarse, y que entonces, lo relevante es que si escribo y no tanto si soy escritora o no.

Pero el sentido común estuvo esta vez de mi parte (o simplemente quería volver pronto a mi mano a mano con los libros) y me limité a contestar que sí, que era escritora.

Nada grave ni nada espectacular ocurrió al hacer semejante pronunciamiento, ni en el entorno ni en mí misma. Ni me creció la nariz ni sonaron campanas celestiales.

Por su parte, el tipo se limitó a sonreir nerviosamente y me preguntó que qué libro le recomendaba para aprender a escribir.

Acabáramos, pensé, así que era eso. No es que mi talante literario me envuelva como el aroma denso de un perfume, reconocible para los olfatos atentos, incluso en Nueva York, tan lejos de mi contexto natural. Era sólo que en lugar de preguntar a un empleado de la librería se ha acercado a mí porque me ha visto en esta sección.

Debería haber dicho eso tan socorrido de “buena pregunta” para ir ganando tiempo mientras, y respirar hondo y evitar que la responsabilidad me abrumase, dios mío cuántos libros gritando calladamente “cómprame”, “léeme”, “llévame a casa” (como en aquel anuncio de Rodolfo Langostino… cuánta digresión, volvamos al tema), cuánto esfuerzo de los autores para profundizar en algo complejo y transmitirlo lo más claramente posible, cuánta variedad de enfoques, además. Y cuánto libro que es un timo, por otra parte, pero estos se detectan a la legua.

En lugar de recurrir al “buena pregunta”, me limité a escanear con nuevos ojos la estantería que llevaba analizando un rato, centrándome esta vez en lo conocido (hasta entonces me había focalizado en lo desconocido) y después en lo conocido recomendable.

 

-Te recomiendo este -le dije, mientras le alargaba “Bird by bird” de Anne Lamott-, te transmite todo el entusiasmo que necesitas para ponerte en marcha.

 

Pese a su aspecto apagado, el tipo no parecía ser consciente de necesitar entusiasmo alguno, porque me dijo: Yo más bien necesito técnica, estoy empezando, no sé nada de escritura. ¿No hay un libro clásico de escritura creativa? ¿Un libro que todo el mundo lea?

Sus palabras me hicieron intuir vagamente su confusión mental y lo muy desencaminado que iba en su búsqueda, pero decidí ir a lo práctico y dejar a un lado mi vocación de profesora de trinchera, según la cual debía decirle al interfecto que dedicara un año a leer a los clásicos y un año a llevar un diario y a partir de ahí se plantease comprar libros de escritura creativa.

-Que yo sepa -le dije- no hay un libro que sea la “biblia” de la escritura creativa, pero si estás empezando y quieres técnica a un nivel inicial, yo te recomendaría “Writing Fiction for Dummies“.

Este volumen no lo conocía a fondo, pero otros títulos sobre materias que no controlo como WordPress o Mind Body Fitness son francamente recomendables; son libros muy útiles para materias que no dominas y a las que no quieres dedicar demasiado esfuerzo; como era el caso de este chico, según me pareció.

El tipo dio un respingo interno (era de ese tipo de persona; supongo que cuando uno carece de entusiasmo la energía no permite respingos externos) y me dijo que por principio no le gustaban esos libros.

Fair enough, pensé para mí. A eso se arriesgaba él al pedir un libro básico para principiantes a una desconocida y a eso te arriesgabas tú al sugerírselo. No pasa nada, me digo, el tipo no se ha ofendido demasiado (aparentemente), así que actúo un poco como si lo de los Dummies hubiera sido una broma y vuelvo a posar los ojos en la estantería.

 

-Entonces, veamos. Entre las cosas más importantes de la narrativa se encuentra construir tu propia voz -le digo mientras le alargo un libro-, así como el trabajo con el argumento y la construcción de personajes -le acerco otro.

 

A los autores concretos de estos dos libros no los conozco, pero he estado ojeando el índice y el enfoque es bueno. Las editoriales son solventes y los currículos de los autores los presentan como exitosos y conocidos en el ámbito norteamericano.

Al tipo se le ilumina la cara y se pone a ojearlos.

Yo vuelvo a lo mío y a los pocos minutos me dice que se ha decidido por el de construir la propia voz y que gracias. Le digo que de nada mientras pienso que en el fondo me está dando la razón: no es tanto que necesite técnica (ya la necesitará), sino que precisa lecturas de buenas novelas y sobre todo mucha escritura (el diario del que hablaba). En cierta forma me alegra su elección, porque si el libro es bueno le hará plantearse qué cosas le importan, por qué le importan y desde dónde las quiere contar. El resto vendrá después, si es que persiste en su afición y su empeño.
Salgo del Barnes&Noble de seis plantas de Union Square con una anécdota curiosa, un cierto estado de ánimo y unos cuantos libros, pero eso ya es otra historia.

 

Más sobre escritura creativa aquí   y aquí. En el siguiente enlace citas literarias