Category Archives for "cuentos"

Trazos sobre la nieve
Mar 18

Estadística, nieve y corazones

By admin | cuentos , estadística , formación , literatura , recomendado

Tengo el corazón dividido. Los días pares leo un libro magnífico de la microhistoria de la Estadística que me lleva desde la mediana hasta las regresiones. Los pares, leo un libro magnífico de la macrohistoria de la Estadística con el que recorro desde principios del siglo XX hasta ahora.

Avanzo con cierta cojera, porque lo que aprendo los días pares me ayuda a encajar la Estadística de hoy en grandes bloques de sentido que abarcan muchas disciplinas y todo el pensamiento científico contemporáneo, pero los días impares el reloj se para y me detengo a lo ancho en un punto de la Estadística y saboreo sus esquinas, aprendo a reconocerlas, empiezo a entender para qué sirven, conecto una idea con otra.

Mi avance es muy irregular. Si estuviera esquiando sobre un mando blanco de nieve, en un pie tendría un esquí muy grande y el otro uno muy pequeño y preciso y mi rastro sobre la capa de nieve tendría trazos torpes y asimétricos: como si estuviera remando mucho más fuerte de un lado que del otro, siempre a punto de ponerme a navegar en círculos.

Pero no hay cuidado, la dama catadora de té y el p-valor vendrán a rescatarme si eso ocurre. Estoy segura de ello, con un intervalo de confianza de un 95%…

 

Portada "The Lady Testing Tea"Portada del libro "What's a p-value, anyway?

Sep 23

Camarón que se duerme…

By admin | comunicación , cuentos , digital , humor , lenguaje , recomendado , redes sociales , sociedad

Algunos temas y algunos artículos son como una madeja que uno empieza a desenredar y continúa desenredando durante semanas. Eso es exactamente lo que me ha ocurrido con la lista de refranes expresados en el lenguaje internacional de los emojis, que analicé aquí.

21 refranes expresados mediante emojis

21 refranes expresados mediante emojis

Como comenté en su momento, la frase que me resultó más surrealista de la lista de 21 fue la del refrán número 7 (“Camarón que se duerme se lo lleva la corriente”). Pues bien,  investigando en la red sobre ese refrán he encontrado un cuento infantil en versión minivideo sobre él.

También he encontrado dos canciones, una en versión de Ricki Maravilla.

Y otra versión festivo-playera de un bailarín desconocido.

May 01

Un lugar limpio y bien iluminado (Hemingway)

By admin | cuentos , escritura , Idiomas , inglés , libros , literatura , recomendado , traducción

Los libros viejos deparan sorpresas. Releyendo una antología de cuentos de Hemingway publicada en 1968 por Plaza y Janés  encontré una cosa muy curiosa.

 

Libro de relatos de Hemingway portada

A pesar del aspecto desvencijado de la edición, el libro contiene piezas clave de la narrativa del inventor de la estructura “iceberg”, como “Los asesinos”, “Las nieves del Kilimanjaro” o “Un lugar limpio y bien iluminado”.

Fue precisamente en “A Clean, Well-Lighted Place” (1933), el magnífico cuento que James Joyce consideraba una de las mejores historias jamás escritas (y que deberías leer o releer), donde se agazapaba la sorpresa de la que hablo: el cuento no terminaba donde tenía que terminar, sino mucho antes.

Busqué alguna nota aclaratoria en el prólogo, pero lo único que encontré fue esta indicación en la solapa del libro: “Novela completa. Edición no resumida”, cuando irónicamente ¡no se trataba de una novela y a uno de los cuentos le faltaba un cuarto de su extensión!

 

solapa_hemingway

Como el libro es antiguo y está destrozado, pensé que quizá le hubieran arrancado hojas o que fuera una edición descuidada a la que le faltaran partes. Según la numeración no se habían arrancado hojas y revisando la fecha de publicación (1968, en plena dictadura de Franco; el libro es más viejo que yo) deduje que la razón de las páginas desaparecidas era la censura, porque la parte ausente incluye una reescritura del Padre Nuestro en clave nihilista que podría levantar ampollas en un régimen confesional católico como aquel. Investigando más aún supe que el tal Luis de Caralt, dueño de la editorial por aquel entonces, era falangista.

Y la pregunta que seguramente te estés haciendo ahora sea: ¿era importante para el relato la parte cortada? Muy importante, dado que es el cuarto final de la historia y teniendo en cuenta lo sintético que son los cuentos del creador de la teoría del iceberg en narrativa. Cortar un cuarto del octavo que muestran los cuentos de Hemingway es mucho cortar. El cuento pasa de minimalista a infinitesimal, se queda en pura homeopatía.

A continuación reproduzco el fragmento que se publicó en la versión española de 1968 de “Un sitio limpio y bien iluminado” (en mi propia traducción) y después veremos la parte que faltaba.

***

Era muy tarde y todos se habían ido del café salvo un hombre viejo que estaba sentado a la sombra que formaban las hojas de un árbol, iluminado por la luz eléctrica. Durante el día la calle estaba polvorienta, pero por la noche la humedad hacía que el polvo se asentara y al anciano le gustaba sentarse allí tarde porque estaba sordo y ahora por la noche estaba tranquilo y notaba la diferencia. Los dos camareros del interior del café sabían que el anciano estaba un poco borracho y aunque era un buen cliente sabían que si bebía demasiado se iría sin pagar, así que estaban muy pendientes de él.

—La semana pasada intentó suicidarse—dijo uno de los camareros.

—¿Por qué?

—Estaba desesperado.

—¿Por qué?

—Por nada.

—¿Cómo sabes que era por nada?

—Tiene mucho dinero.

Estaban sentados uno junto a otro en una mesa cercana a la pared, próxima a la puerta del café y miraban a la terraza donde todas las mesas estaban vacías menos la del viejo sentado a la sombra de las hojas del árbol que el viento movía ligeramente. Una chica y un soldado pasaron por la calle. La luz de la farola brilló sobre la chapa del cuello de la chaqueta. La chica no llevaba sombrero y caminaba a toda prisa junto a él.

—Los guardias le cogerán —dijo uno de los camareros.

—¿Qué importa si consigue lo que busca?

—Más le vale irse ahora. Los guardias le cogerán. Han pasado por aquí hace cinco minutos.

El viejo sentado en la sombra golpeó el plato con la copa. El camarero joven fue hasta él.

—¿Qué desea?

El viejo le miró.

—Otro coñac—dijo.

—Se emborrachará—dijo el camarero. El viejo le miró. El camarero se fue.

—Se quedará toda la noche—dijo a su compañero—. Tengo sueño. Nunca me voy a la cama antes de las tres de la mañana. Debería haberse suicidado la semana pasada.

El camarero cogió la botella de coñac y otro platito del mostrador de la parte interior del café y se fue hasta la mesa del viejo. Puso el plato en la mesa y llenó la copa de coñac.

—Debería haberse matado la semana pasada—le dijo al hombre sordo.

El hombre hizo un gesto con el dedo.

—Un poco más —dijo.

El camarero siguió llenando la copa hasta que el coñac rebasó, cayó por el pie y alcanzó el primer platito de la pila.

—Gracias—dijo el viejo.

El camarero se llevó de nuevo la botella al interior del café. Volvió a sentarse en la mesa con su compañero.

—Ya está borracho—dijo.

—Se emborracha todas las noches.

—¿Por qué quería suicidarse?

—¿Cómo voy a saberlo?

—¿Cómo lo hizo?

—Se colgó de una cuerda.

—¿Quién lo bajó?

—Su sobrina.

—¿Por qué lo hizo?

—Por miedo a que su alma se condene.

—¿Cuánto dinero tiene?

—Mucho.

—Tiene que tener unos ochenta años.

—Sí, tendrá unos ochenta años.

—Ojalá se fuera a casa. Nunca puedo irme a la cama antes de las tres. ¡Qué horas son esas para irse a la cama!

—Se queda porque le gusta.

—Está solo. Yo no estoy solo. Tengo una mujer que me espera en la cama.

—Él también tenía una mujer.

— Ahora una mujer no le serviría para nada.

—Eso no lo sabes. Puede que estuviera mejor si tuviera una mujer.

—Su sobrina le cuida. Tú has dicho que le bajó de la cuerda.

—Lo sé.

—No me gustaría ser tan viejo. Un hombre viejo es algo asqueroso.

—No siempre. Este hombre es limpio. Bebe sin derramarse la bebida. Incluso ahora, borracho, mírale.

—No quiero mirarle. Ojalá se fuera a su casa. No tiene consideración con los que tienen que trabajar.

El viejo apartó la vista de la copa para mirar la calle y luego miró a los camareros.

—Otro coñac—dijo, señalando su copa. El camarero que tenía prisa fue hasta él.

—Terminado—dijo, hablando con la falta de sintaxis que la gente estúpida emplea cuando habla con los borrachos o los extranjeros—. No más esta noche. Cerrado ahora.

—Otro, dijo el viejo.

—No. Terminado—. El camarero limpió el borde de la mesa con un paño y meneó la cabeza.

El viejo se levantó, contó lentamente los platitos, sacó del bolsillo un monedero de cuero y pagó las copas, dejando de propina una peseta.

El camarero miró cómo caminaba por la calle, un hombre muy viejo que se tambaleaba un poco pero que andaba con dignidad.

—¿Por qué no le has dejado quedarse a beber?—preguntó el camarero que no tenía prisa. Estaban levantando los cierres—. No son ni las dos y media.

—Quiero irme a casa y a la cama.

—¿Qué es una hora?

—Más para mí que para él.

—Una hora da lo mismo.

—Tú también hablas como un viejo. Puede comprarse una botella y beber en casa.

—No es lo mismo.

—No, no lo es—reconoció el camarero que tenía esposa. No quería ser injusto. Era solo que tenía prisa.

—¿Y tú? ¿No tienes miedo de llegar a casa antes de tu hora habitual?

—¿Intentas insultarme?

—No, hombre, sólo es una broma.

—No —dijo el camarero que tenía prisa, levantándose tras echar el cierre.— Tengo confianza. Soy todo confianza.

—Tienes juventud, confianza y un trabajo—dijo el camarero de más edad—Lo tienes todo.

— ¿Y a ti qué te falta?

—Todo menos el trabajo.

—Pero tienes todo lo que yo tengo.

—No. Nunca he tenido confianza y no soy joven.

—Venga. Deja de decir tonterías y cierra.

—Soy uno de esos a los que les gusta quedarse hasta tarde en el café —dijo el camarero de más edad—. Con todos aquellos que no quieren irse a la cama. Con todos aquellos que necesitan una luz por la noche.

—Quiero irme a casa y a la cama.

—Somos muy diferentes—dijo el camarero de más edad. Ahora ya vestido para ir a casa—. No es solo una cuestión de juventud y confianza, aunque esas cosas son muy hermosas. Todas las noches me resisto a cerrar porque puede haber alguien que necesite el café.

—Hombre, hay bodegas abiertas toda la noche.

—No lo entiendes. Este es un café limpio y agradable. Está bien iluminado. La luz es muy buena y ahora además las hojas hacen sombra.

—Buenas noches —dijo el camarero más joven.

—Buenas noches —dijo el otro.

***

Los lectores de la versión de español de finales del siglo XX se quedaban aquí, con el intercambio de buenas noches de los camareros frente al cierre echado del café limpio y bien iluminado. La historia se quedaba en la observación del cliente viejo, el intercambio de pareceres de los dos camareros y la declaración del interés del camarero mayor en ser una especie de faro para trasnochadores solitarios mientras que el camarero joven quería volver a casa con su mujer a toda costa.

Pero el cuento original de Hemingway no se acababa aquí, sino que seguía contándonos lo siguiente sobre el camarero de más edad.

***

Apagó la luz y continuó la conversación consigo mismo. Es la luz desde luego pero hace falta que el lugar esté limpio y sea agradable. Uno no quiere música. Desde luego que uno no quiere música. Tampoco se puede estar de pie ante una barra con dignidad aunque sea lo único que se puede encontrar a estas horas. ¿A qué le tenía miedo? No era miedo ni temor. Era una nada que él conocía demasiado bien. Era todo una nada y un hombre era una nada también. Era solo eso y la luz era todo lo que necesitaba y cierta limpieza y orden. Algunos vivían en ello y nunca se daban cuenta pero él sabía que todo eso era nada y pues nada y pues nada. Nada nuestro que estás en la nada, nada sea tu nombre, venga a nosotros tu nada, nada sea tu voluntad así en la nada como en la nada, danos nada nuestra nada de cada día y nádanos nuestras nadas como nosotros también nadamos nuestras nadas y no nos nades en la nada y líbranos de la nada pues nada. Ave nada, llena de nada, nada está contigo. Sonrió de pie frente a una barra con una brillante máquina de café a presión.

—¿Qué le pongo? –preguntó el camarero del bar.

Nada.

Otro loco más –dijo el camarero del bar y se dio la vuelta.

—Una copita –dijo el camarero.

El camarero del bar se la sirvió.

—La luz es muy brillante y agradable pero el bar no está limpio –dijo el camarero del café.

El camarero del bar le miró pero no dijo nada. La noche estaba demasiado avanzada para entablar una conversación.

—¿Quiere otra copita? –preguntó el camarero del bar.

—No, gracias –dijo el camarero y se fue. No le gustaban los bares ni las bodegas. Un café limpio y bien iluminado era algo muy diferente. Ahora, sin darle más vueltas, se iría a casa, a su habitación. Se tendería sobre la cama y por fin, cuando amaneciera, se dormiría. Después de todo –se dijo a sí mismo– probablemente sólo sea insomnio. Mucha gente debe tenerlo.

[Las palabras en cursiva aparecen en español en la versión original. Ambos fragmentos son traducción mía de la versión en inglés]

___________

Este final cambia un poco la cosa respecto a la versión que terminaba cuando los dos camareros se dan las buenas noches, ¿no te parece?

Las “rarezas” del cliente viejo y del camarero mayor ya no son meras rarezas, sino más bien el vacío existencial de los dos personajes. Un agujero, una “nada” literal, que crece o se hace más evidente cuando cae la noche y que sólo parece “llenarse” parcialmente cuando se está en lugares públicos, limpios y bien iluminados y con alcohol cerca.

Una “nada” que tiene que ver con la soledad, con la falta de sentido (ni siquiera la religión ya da sentido ni consuela).

Es como si la luz y la limpieza y las sombras en los sitios correctos mitigasen la sensación de agujero negro del vacío o de la carencia.

El cuento se publicó por primera vez en 1933 en la revista “Scribners”. Puedes descargarte gratis el relato completo en inglés aquí.

Enlace a un interesante artículo de Vila Matas titulado La vida según Hemingway

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Mar 21

Alice’s Adventures in Wonderland

By admin | cuentos , diseño , escritura , Idiomas , inglés , libros , literatura , recomendado , traducción

Prosigo mi transcripción a pluma de fragmentos literarios, esta vez con el comienzo de “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis Carroll en inglés, publicada por primera vez en 1865. Incluyo también mi traducción al español.

Alica según la ilustración de John Tenniel

Alicia según la ilustración de John Tenniel

(Haz clic en las imágenes para ampliar)

Alice In Wonderland

Alice's Adventures in Wonderland 2 Alicia_3

 

“and what is the use of a book,” thought Alice, “without pictures or conversations?”

¿Y para qué sirve un libro -pensó Alicia- que no tiene dibujos ni conversaciones?

 

Aquí va mi traducción del comienzo de Alicia en el País de las Maravillas.

Capítulo I

En la madriguera del conejo

Alicia estaba empezando a cansarse de estar sentada junto a su hermana en la orilla sin hacer nada. Una o dos veces había echado un vistazo al libro que estaba leyendo su hermana, pero no tenía dibujos ni conversaciones “y ¿para qué sirve un libro”, pensó Alicia, “sin dibujos ni conversaciones?”.

Así que estaba sopesando para sí misma (tan bien como podía, ya que el día cálido le hacía sentirse muy adormilada y estúpida), si el placer de hacer un collar de margaritas compensaría el esfuerzo de levantarse y coger las margaritas, cuando de repente un Conejo Blanco con ojos de color rosa pasó corriendo cerca de ella.

No había nada realmente extraordinario en ello; ni tampoco Alicia le dio ninguna importancia al hecho de que oir al Conejo decir para sí mismo “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Llegaré tarde!” (cuando lo volvió a pensar más tarde se le ocurrió que hubiera debido preguntarse sobre ello, aunque en su momento todo parecía bastante natural); pero cuando el conejo fue más allá y sacó un reloj del bolsillo de su chaleco, lo miró y se echó a correr, Alicia se puso en pie de un salto porque de repente le atravesó como un relámpago la idea de que nunca había visto a un conejo con un chaleco con bolsillos o un reloj que se pudiera sacar de este chaleco y muerta de curiosidad echó a correr por la pradera justo a tiempo de ver cómo el conejo desaparecía dentro de un gran agujero al pie de un seto.

En un instante Alicia bajó por el agujero tras el conejo, sin preguntarse ni por un momento cómo iba a salir de allí después.

Al principio la madriguera avanzaba en línea recta como un túnel y después se hundía de manera tan repentina que Alicia no tuvo ni un segundo para pensar en detenerse antes de verse a sí misma bajando por lo que parecía un pozo muy profundo. (…)

 

Mar 15

Atracción fatal

By admin | cuentos , humor , recomendado

Últimamente estoy de un atractivo que asusto.

Hace unos meses, una tarde mi coronilla atrajo una pelota de tenis cayendo en picado a toda velocidad desde varios metros de altura. El origen del proyectil amarillo era una pista de pádel al aire libre en un segundo piso, cuya red metálica al parecer no aislaba lo suficiente.

Afortunadamente la flecha esférica de Cupido erró el tiro y terminó en la acera, a unos pocos centímetros de mis pies.

Mi “magnetismo” fatal había empezado años atrás, en la época de la facultad. Una tarde, víspera de un examen de Economía, salí a dar un paseo para despejarme y seguir estudiando los ciclos de expansión cuando una tubería metálica que llevaba varios años asociada a un edificio decidió que había llegado la hora de independizarse y ver mundo y se precipitó desde un tercer piso hasta veinte centímetros detrás de mí.

Lo peor no fue el estruendo del metal contra el pavimento. Lo peor fue el comentario de dos viejos a pocos metros de mí.

Viejo 1: -¿Qué ha pasao?

Viejo 2: -Que se ha caído esa tubería y casi le parte el alma a esa chica.

El tono era tan delicado y empático como el de quien comenta que va a llover.

Un largo periodo sin sufrir el asalto de  tuberías ni pelotas de tenis me llevó a creer  que por fin podía pasar inadvertida entre las cosas susceptibles de caerse desde los altos de Madrid. Pero resultó que mi atractivo no estaba “decayendo” del todo.
El otro día, de buena mañana, una rama de un metro y pico de un plátano de paseo sintió el irresistible atractivo de mi cabeza y decidió seguir los impulsos de su corazón vegetal. Con mejor puntería que la tubería o la pelota de tenis la rama aterrizó en mi frente y me plantó allí un beso rojo. Debo confesar que aquel choque apasionado no me dejó indiferente pero como no creo mucho en las relaciones románticas interespecies, me alejé de allí y pedí que me viera un médico.

-Es usted muy atractiva- me dijo el señor de la bata-. Atrae hacia sí toda suerte de cuerpos en caída libre. Creo que lo mejor es que se compre un casco o que quedemos a cenar esta noche.

Me presenté en el restaurante de punta en blanco y con mi casco puesto por lo que pudiera pasar.  En el techo había una lámpara enorme.

Mar 08

The Lovely Lady – D.H. Lawrence

By admin | cuentos , escritura , Idiomas , inglés , literatura , recomendado

A continuación reproduzco un fragmento del relato “Lovely Lady” del escritor inglés D.H. Lawrence que me gusta especialmente. Las partes subrayadas son estupendas, en mi opinión. Si tuviera que ponerle algún título al fragmento sería algo como “Juventud de quita y pon” o “El hilo de la voluntad”.

(Haz click en la imagen para hacerla más grande)

Lovely Lady -D H Lawrence_

 

El texto completo se puede leer gratis aquí.

Mi traducción del fragmento reproducido sería algo así:

“A sus setenta y dos años, a Pauline Attenborough aún se la podía tomar a media luz por una mujer de treinta. Realmente era una mujer maravillosamente conservada y de lo más elegante. (…)

Su nieta Cecilia era quizá la única persona del mundo consciente del pequeño e invisible hilo que conectaba las arrugas de los ojos de Pauline con su fuerza de voluntad. Sólo Cecilia observaba cómo los ojos se demacraban, envejecían y adquirían un aspecto cansado para permanecer así hasta que Robert llegaba a casa. (…)

De veras poseía el secreto de la eterna juventud, es decir, podía enfundarse su juventud de nuevo como un águila. Pero se dosificaba. Era lo bastante sensata para no tratar de ser joven para demasiada gente”.

Sep 14

Breverías II

By admin | cuentos , escritura , humor , libros , literatura

 

  • Salgo de mi clase de reeducación postural con una sensación completamente nueva. En el portal y justo en dirección contraria me encuentro con mi alter ego mejorado: lleva mi móvil, con funda transparente nuevecita. Es más alto que yo. ¡Y es un hombre!

 

  • Al entrar en la oficina dejó el paraguas y el hemisferio derecho en el paragüero de la entrada para recogerlo a la hora de comer.

 

  • Qué ironía. Un joven lee “Momentos estelares de la humanidad” de Zweig mientras una centena de jóvenes medio dormidos esperamos el tren en Tres Olivos para ir a trabajar a Distrito Telefónica. Al regresar por la noche, en mi vagón una joven va leyendo “La conjura de los necios”, un título más apropiado…
Ago 20

Reescriba los clásicos con la autoedición de Amazon

By admin | cuentos , digital , escritura , humor , Idiomas , libros , literatura , recomendado , redes sociales , traducción

Buscando en internet tropecé hace poco con una curiosa versión del relato “El incidente del puente del búho” de Ambrose Bierce (“An Occurrence At Owl Creek Bridge”) que puede indignar a las legiones de admiradores de este autor que pueblan el mundo y llenar de asombro a muchos estudiosos.

 

portada "El incidente del puente del Búho" en versión digital

Pero vayamos por partes. Ambrose Bierce es un autor norteamericano del siglo XIX al que se considera un maestro del cuento fantástico y de terror. Concretamente el cuento del que hablamos, “El incidente del puente del búho”, se suele analizar en los talleres de narrativa como ejemplo de su peculiar uso del tiempo, ya que en un momento esencial del cuento el tiempo real se suspende y es sustituido por un tiempo mental que sugiere un desenlace muy distinto.

El cuento relata la historia de un colono del sur en la guerra de Secesión norteamericana que va a ser ahorcado por el ejército del Norte en el puente que da nombre al relato. En el último párrafo del cuento se recupera el tiempo real y descubrimos que en realidad el reo ha muerto colgado y que la huida a través del río que se nos ha relatado tan vívidamente sólo ha sido un delirio del ajusticiado.

Y es precisamente este uso tan eficaz (y efectista) de los planos temporales lo que ha convertido “El incidente…” en un cuento de culto para los aficionados al relato corto, de manera semejante a “El corazón delator” de Edgar Allan Poe. Como se recordará, en el caso del relato de Poe, el sonido del corazón delator es una metáfora, no hay verdadero corazón de la víctima latiendo post mortem sino que es el propio miedo del asesino el que se proyecta en forma de latido delator. Pues bien, imaginad lo que sería encontrar una versión del cuento de Poe en que anunciase que en este cuento el corazón de un muerto “resucitado” delata a su asesino ante las autoridades. O leer en una sinopsis de Romeo y Julieta que Julieta no se suicida, sino que realmente estaba dormida…

Algo parecido me pasó a mí al leer en la sinopsis de la versión autopublicada que en el relato más famoso de Ambrose Bierce ¡el reo escapa de la horca! Tuve que leer dos veces el resumen para asegurarme de que había entendido bien. (Enlace a la sinopsis aquí).

Sinopsis de "El incidente del Puente del Búho"

El subrayado señala la parte más “rompedora” de esta sinopsis del clásico relato de Bierce

 

Pero no había duda, en esta versión del relato de Bierce, aparentemente fruto de una traducción reciente al español, resultaba que el reo escapa realmente de la horca y se reencuentra con su mujer. Increíble. No seré yo quien diga que este final esperanzador de huida y reencuentro con la esposa no tiene su atractivo, pero la cuestión es que el texto original en inglés lo deja bien claro:

“Peyton Farquhar was dead; his body, with a broken neck, swung gently from side to side beneath the timbers of the Owl Creek bridge.”

Igualmente clara es la traducción al español más conocida:

“Peyton Farquhar estaba muerto. Su cuerpo, con el cuello roto, se balanceaba de un lado a otro del Puente del Búho”.

El cuento juega deliberadamente con la ambigüedad del tiempo de la narración para que el lector no tenga claro si lo narrado es real o imaginario, pero aquel “estaba muerto” del párrafo final es incontestable. No sé qué parte de “Peyton Farquhar estaba muerto” no entendió la persona que escribió el resumen del relato o si dejó de leer justo antes del último párrafo por alguna cuestión de fuerza mayor.

Como en el mundo de la edición de libros tradicional las sinopsis suelen responder al contenido de los libros a los que se refieren, supuse que aquella “traducción reciente al español” contendría una versión errónea del cuento. Y así pues, compré aquella edición bilingüe de “El incidente del puente del búho” por 2,99€ con el propósito de analizar detenidamente la versión española en busca del momento exacto en el que el traductor se equivocaba.

La siguiente sorpresa fue comprobar que la traducción “reciente” no era tal, sino la versión canónica en español, que aparece a veces atribuida a José Bianco (“Cuentos de soldados y civiles”. Orión, Buenos Aires, 1975) y otras a Alonso de Ilera (“Cuentos de soldados y civiles”. Biblioteca El Mundo; Madrid, 1998, reedición con permiso de Bibliotex. En esta compilación el título del cuento varía: “El puente sobre el río del Búho”). Aquí, en cualquier caso, aparecía sin mención a ningún autor, como si se hubiese autogenerado espontáneamente.

cubierta_Español_bierce

Cubierta de la compilación de El mundo en la que aparece el relato “El incidente del puente del Búho”

 

Sea de Bianco o de Ilera, se trata de una magnífica traducción, en la que queda claro que el ajusticiado muere (“Peyton Farquhar estaba muerto…”) y en la que se transmite con toda eficacia el aire alucinatorio que presenta en el original toda la parte de la zambullida en el río y la huida y que encamina al lector hacia la correcta interpretación del cuento.  (Desde aquí mando mi felicitación al traductor del cuento porque no era fácil trasladar el texto al castellano conservando el efecto y la intriga y se hizo magníficamente).

Ante la claridad de la traducción cabe deducir que la persona que escribió la sinopsis del libro digital no entendió el cuento, ni en inglés ni en español, y que probablemente no lo leyó entero, cosa que sin embargo no le impidió escribir el resumen del libro. La exigua ficha del producto en la web de Amazon apenas recoge la fecha de lanzamiento, el desconocido nombre de la editorial (Ediciones Spanglish, todo un presagio de la gran calidad de sus productos) y ni el menor rastro del autor de la sinopsis.

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En el propio ebook no hay página de créditos, no figura el nombre del traductor al español, ni tampoco el de un posible editor, revisor ni maquetador. Es como si el libro se hubiera materializado él solo, de repente, sin intervención humana ninguna y en el formato correcto para ser visualizado en los e-readers de Jeff Bezos. Misterios de la autopublicación en Amazon.

Sin embargo, esa materialización espontánea sin intervención humana en plan “Hago chas y aparezco a tu lado” no impedía que al terminar la lectura apareciera una pantalla que te insta a compartir tu opinión del libro en redes sociales. (Ganas me dieron de poner un tweet tipo: “creo que alguien se ha inventado el final del cuento de alguien …”, como en los chistes de Gila).

La edición en modo “hágalo usted mismo”, también conocida como autopublicación o autoedición o Kindle Direct Publishing, tiene estos riesgos: nadie garantiza la autoría ni la calidad de una traducción. De repente te puedes encontrar con una versión de la historia en la que Colón llega en realidad a la India y no a América. Y encima te preguntan tu opinión…

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Por lo que he podido investigar, lo más probable es que quien haya creado este libro digital bilingüe haya sacado el material de la web de Albalearning, ya que la versión original en inglés tiene la misma errata en capítulo 2 (“to perilous” en lugar de “too perilous” en el fragmento “no adventure to perilous for him to undertake…”), errata ausente en la otra versión original más conocida y accesible, la del Proyecto Gutenberg (The Millenium Fulcrum de 1988). La versión en inglés está libre de derechos, pero no la versión en castellano, lo que significa que sus reproducciones íntegras vulneran el derecho del traductor. En cualquier caso, resulta difícil saber con certeza quién es el autor de la traducción como comentábamos más arriba.

Además, de haber tenido un editor al uso, la versión digital no tendría tantas erratas en la cubierta del libro: le falta la tilde a “edición” y a “búho”, por no mencionar que el título que figura es “El puente Buho” y no “el puente del búho” como debería figurar. El formato de la portada del libro es TIF, generado con un programa de dibujo llamado Sketch Pro, por lo que cabe deducir que el ente abstracto que creó este ebook proviene del mundo del diseño gráfico y la ilustración.

Más información sobre la obra de Ambrose Bierce y versión en español de sus cuentos en la página de Ciudad Seva.

 

Ago 17

Casita con jardín (cuento)

By admin | cuentos , escritura , libros , literatura , recomendado

Prometo no alejarme mucho, suelto la mano de mamá, y sin perder de vista mis pies recorro el pasillo tratando de no pisar la raya de las baldosas brillantes. Cuando levanto la vista estoy en una sala enorme y la luz del balcón da de lleno sobre un cuadro grande y colorido que es como una casita con sus dos puertas y un jardín dentro. Para entrar en ella y ver qué tiene hay que quitarse los zapatos y caminar despacito sobre el césped.

Primero viene el mundo como una tela que quiere ser una esfera pero no acaba de serlo porque no es tan redonda a pesar del brillo que le habrán pintado el pie lo nota eso y los mares estancados como hielo que no es tan frío eso también lo notan enseguida pero sí sólido y lo imagino todo tan gris o tan verdoso que a saber cuál era el color al principio porque hace tantos años pero una vez abierto la pieza del centro es totalmente distinta aunque descubro que hay partes con tacto de hierba y hojas y que serán por tanto verdes el pie no lo sabe pero la mente sí­ pero aunque hay una gran porción como de heno segado así­ amarillo algo tostado como de trigo supongo la mayor parte la ocupan las partículas que por el tacto no pueden ser sino rosadas la planta nota enseguida los colores parecidos por la temperatura y la longitud de onda, nos lo explicaron el otro día­ y está lleno de picos que son las yemas de los dedos y alguna uña y luego pequeños bultos que son duros pero tersos así­ como pezones que sé que no se debe decir pero se parecen y después agrupados a la orilla de algo que es como un rí­o o solos más pequeños volando sobre cierta sustancia que me acaricia la planta de los pies como si fuera brisa los pájaros de cabeza colorada algunos que lo sabe enseguida la piel por lo de la temperatura pero en el río o en el estanque que no lo distingo porque de tamaños así poco puedo saber hay flotando más esferas algunas que tienen raí­ces y que tienen dentro como gusanos porque viven en los frutos pero no son gusanos porque son personas hombre y mujer la piel y el pelo son distintos hombre y mujer como Adán y Eva pero esto no lo puedo asegurar porque el pie no lo sabe pero sí­ que en el centro está la boca de una especie de pozo en la que se bañan figuras más pequeñas pero todavía rosadas aunque hay otras de color negro como demonios y los rodean los centauros y alguna cabra y hay como un ejército montado a caballo pero en lugar de tener caballo van sobre aves y también noto como escamas y gelatina y pelo como de mamí­fero incluso de camello y algún tentáculo chicloso de pulpo frío y duro pero el que va encima parece que va bien y a un lado ya fuera del grupo que marcha otros gusanos que no son gusanos porque son hombres se comen una granada que parece hueca porque no tiene granitos pero tiene hombres pequeños noto sus cabezas pequeñas y es como si salieran de una cueva a la luz del día pero en el otro extremo la granada tiene cola como de ratón y a mí­ esto me da mala espina porque ya son muchas cosas raras acumuladas pero no puedo dejar de caminar descalza sobre el jardí­n aunque lo que no encuentro por ninguna parte es las delicias del cartel o puede que sí­ porque tanto fruto y tanto animal en un lugar con tanta agua y tanta hierba es como un paraí­so con ese cielo tan limpio el pie lo nota enseguida y no se quiere apartar aunque al moverse un poco encuentra espinas como de cardo pero no le llegan a hacer sangre porque son espinas de pintura y esas no dejan huella o no siempre y enseguida muevo el pie hacia abajo y noto la piedra formando como una ermita sobre una especie de montaña también de piedra que no puede ser sino rosada que el pie eso lo nota enseguida pero a veces también se cansa porque son demasiadas cosas juntas sobre todo los picos que son las puntas de las manos y los pies porque hay muchos que hacen el pino o que danzan sobre un pie y parecen todo como notas puestas al azar pero con una melodía frenética casi de demonio pero encantada aunque esto el pie no lo puede saber lo imagina la mente claro pero es todo como la escritura de algún loco que escribiera como si pintara o que pintara como se escribe pero todo lleno de hombrecillos que están unos sobre otros y uno tiene cabeza de ciruela y otro de búho o de lechuza que el pie no está seguro y luego una tienda con forma de triángulo pero con raíces y toda roja que la planta percibe la temperatura y el pez grande se come al chico sobre los hombres que van a caballo que ahora me doy cuenta de que van todos desnudos completamente que las mujeres ya lo sabí­a pero en los hombres no me habí­a fijado pero noto que hay otro lago o rí­o esto no es claro y en medio una esfera compacta y satinada sobre la que han puesto listones de madera como un escalera horizontal que es como un andamio o puente y un hombrecillo ayuda con sus palitos puntiagudos que serán sus manos a otros palitos puntiagudos que noto a la altura de la superficie y entonces imagino si el de abajo será otra vez Eva porque sólo con los brazos no puedo saber si es ella o él y dónde va a acabar esta historia que me siento como si hubiera caminado muchí­simo porque son tantas cosas y tan juntas y tan raras que aunque la planta pueda dar abasto yo no puedo o acaso tampoco los pies por más que sean dos y bien avenidos dónde estará mamá para que me explique.

detalle del Jardín de las Delicias de El Bosco

TRÍPTICO DE LAS DELICIAS (1503-1504), El Bosco, El Prado, Madrid.
La Creación del Mundo (caras laterales cerradas), El Paraíso Terrenal (postigo izquierdo), El Jardí­n de las Delicias (cuerpo central) y El Infierno Musical (postigo derecho).

© Elena Alemany. Todos los derechos reservados.

 

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cubierta Wired for Story
Jul 19

Un problema, una solución

By admin | cuentos , escritura , libros , recomendado

“Houston, tenemos un problema”.

Todos los años cuando llega junio me repito esta frase a mí misma, no porque sea el momento de preparar la declaración de la renta, ni porque se acerque mi cumpleaños y una ya vaya teniendo una edad, sino porque cada mes de junio sé que me espera la convocatoria del premio de relato Javier de Mier. Una especie de cobrador del frac que en lugar de reclamar dinero reclama un manuscrito nuevo de entre 5 y 12 folios a espacio y medio en Times de cuerpo 12, de tema libre. Y a ser posible que responda al concepto del cuento literario, cuestión bastante díficil. Es implacable, pero al menos tiene el detalle de aparecer sólo una vez al año.

A lo largo de los más de quince años que llevo participando en este concurso ininterrumpidamente he desarrollado una cierta tranquilidad: pase lo que pase algo me saldrá y con suerte será medianamente presentable. Debo decir que el concepto de presentable es de lo más elástico y también que manejarte en términos de cuentos presentables disminuye tus posibilidades de ocupar el cuadro de honor del concurso. En otras palabras, colecciono toda la variedad de “premios para no ganadores” que se han entregado a lo largo de todas las ediciones, pero me lo tomo con deportividad.

Este año en mi cabeza se ha producido algún tipo de clic y de repente he entendido qué es lo que la gente tiene en la cabeza cuando piensa en un relato o un cuento literario y he sido capaz de entender qué le faltaba y qué le sobraba a mi boceto de cuento para encajar en esa categoría y para ser un buen relato. Afortunadamente mi descubrimiento tuvo lugar antes de la entrega del cuento, lo que me dio la oportunidad de reescribir y acercar el texto a lo que creo que debería ser.

Ignoro a qué se ha debido exactamente este clic, pero supongo que será el efecto acumulado de lecturas, escrituras y observación de la vida real. Seguro que el libro “Wired for Story” de Lisa Cron, con su insistencia en la importancia de la empatía y la búsqueda de sentido por parte del lector  y sus apuntes sobre neurología me han ayudado. Y seguro que el magistral libro de cuentos “Catedral” de Raymond Carver también lo ha hecho.

cubierta Wired for Story

 

El magnífico “Cinco golpes de genio“del escritor cubano Ronaldo Menéndez está desencadenando otros clic en mi cabeza (esto más que a un momento “¡eureka!” empieza a parecerse a una ración de palomitas de maíz explotando en el microondas), aunque estos descubrimientos los aplicaré en próximas ediciones.

Mientras sigo avanzando con mis lecturas y descubrimientos os dejo los detalles de estos tres libros, de lo más recomendables.

-“Wired for Story– The Writer’s Guide to Using Brain Science to Hook Readers from the Very First Sentence”. Lisa Cron. Random House. New York, 2012.

-“Catedral” Raymond Carver; traducción de Benito Gómez Ibáñez. Anagrama. Barcelona, 1999.

-“Cinco golpes de genio. Técnicas fundamentales en el arte de escribir cuentos” de Ronaldo Menéndez. Alba. Barcelona, 2013.