Category Archives for "2.0"

Feb 22

“1984” de Orwell en veinte términos

By admin | 2.0 , escritura , Idiomas , inglés , lenguaje , libros , literatura , recomendado , sociedad , traducción

En un post anterior recogíamos 15 citas de “1984” de George Orwell. Aquí vamos a proporcionar veinte términos esenciales de la novela en inglés y la traducción al español (según Rafael Vázquez Zamora, Salvat, 1980), a modo de notas de lectura. Los términos o conceptos esenciales son los siguientes:

  1. Oceania – Oceanía (Reino Unido, Irlanda, toda América, Australia, Nueva Zelanda y el sur de África)
  2. Eurasia – Eurasia, (Unión Soviética y Europa, excepto Islandia, el Reino Unido e Irlanda)
  3. Eastasia – Estasia (China, Japón y Corea y el norte de la India)
  4. Ministries of Oceania – Ministerios de Oceanía
    • Ministry of Love  (Miniluv) – Ministerior del Amor (Minimor; se ocupa de la tortura y el lavado de cerebro)
    • Ministry of Peace  (Minipax)- Ministerio de la Paz (Minipax; guerra y defensa)
    • Ministry of Plenty (Miniplenty) – Ministerio de la Abundancia (Minindantia; racionamiento y hambruna)
    • Ministry of Truth (Minitrue) Ministerio de la Verdad (Minverdad; propaganda)
  5. Inner Party – Partido interior (élite gobernante, 2% de la población)
  6. Outer Party – Partido exterior (clase media, 13% de la población)
  7. Proles (from proletariat) – Proles (85% clase trabajadora sin estudios)
  8. Telescreen – telepantalla
  9. Unpersons – no personas
  10. Memory hole – agujeros de memoria
  11. Room 101 – Habitación 101 (inspirada en la sala de la BBC donde trabajó Orwell)
  12. Two Minutes Hate – Dos minutos de odio
  13. Thought Police – Policía del Pensamiento
  14. Newspeak vs. Oldspeak (Standard English) – neolengua (lengua oficial de Oceanía)
  15. Doublethink – doblepensar
  16. Thought Crime – crimental
  17. Junior Anti-Sex League – Liga juvenil Anti-Sex
  18. Brotherhood – Hermandad
  19. Ing Soc (English Socialism) – IngSoc
  20. Facecrime – caracrimen

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Por cierto, el término “facecrime” en inglés actual al parecer significa también usar la cuenta de Facebook de alguien mientras esta persona está fuera para escribir algo tonto o embarazoso, una práctica que está bastante en consonancia con la novela de Orwell.

 

Oct 07

La imagen como yogur

By admin | 2.0 , comunicación , digital , diseño , recomendado , sociedad

Ya no “hacen” imágenes como las de antes. Las de ahora recuerdan bastante a un yogur, por aquello de la fecha de caducidad.
Esta mañana he visto una escena que en otro tiempo me hubiera apresurado a fotografiar: a la puerta del gimnasio de buena mañana un tropel de elípticas en fila junto a tres monitores. Un ejército de bicis que no avanzan en la puerta o las caballerizas de un establecimiento del siglo XXI en pleno Madrid, he pensado, anticipando un título o un titular.
No he sacado la foto por un asomo de pereza y por la sensación de que con Twitter e Instagram esta foto apenas significa nada.

Por la tarde, de vuelta a casa, he visto a un mendigo pertrechado con sus cajas de cartón sobre un banco. Una escena muy parecida a aquella con la gané mi primer (y hasta ahora único) premio de fotografía con 16 años. Una foto en blanco y negro que yo misma revelé y que había tomado con una cámara no réflex que no era mía y cuyo funcionamiento no terminaba de entender. Supongo que en realidad no había tantas diferencias entre un mendigo y otro, pero entre los diecisiete años que tenía entonces y la edad que tengo ahora, me retina ha sido bombardeada con millares de imágenes en películas, televisión, revistas, e internet. El mendigo ha perdido presencia a fuerza de tener que competir con millares de imágenes parecidas.
Ahora por supuesto no sé cómo toma las fotos mi smartphone, aunque entiendo bastante más de encuadre, profundidad de campo y composición… Pero mi retina está tan llena de imágenes, relevantes o no, que me falta convicción para retratar en serio escenas como aquella, o para sentir que vale para algo hacerlo. Cada vez es más difícil encontrar algo “único”.

El voraz y constante consumo de imágenes nos ha llevado a una obsolescencia no programada. La mayor parte de lo fotografiable o “pintable” se halla condenado al estante de las devoluciones por caducidad. Y para salir de la zona de “caducados” parece que sólo hay dos vías: que los creadores se esfuercen en ofrecer imágenes mucho más estimulantes, o que los espectadores hagan una pequeña “dieta” visual que renueve sus papilas gustativas saturadas y limpie sus estómagos demasiado trabajados.

Sep 21

Cómo reconocer a un bloguero

By admin | 2.0 , comunicación , digital , humor , recomendado , redes sociales

El bloguero o la bloguera van a todas partes con un cuaderno real o imaginario y va tomando notas de las cosas más tontas. También suelen llevar una cámara, o un teléfono con cámara. Intentan estar al dí­a de lo que se publica en la prensa y en otros blogs y sites. El resto de la humanidad cena y ve la tele, él/ella no, él/ella cena, ve la tele y piensa qué parte de lo que está viendo dará para un post con miga o al menos divertido.

La gente tiene amigos y vecinos, el blogger tiene personajes o lectores. El blogger está muy interesado en ver cómo otros bloggers enfocan las cosas de las que él habla.

El blogger habitualmente es alguien pelí­n compulsivo en general y con la comunicación y las tecnologí­as en particular (incluso aunque su dominio de la informática sea muy limitado, se apañará para aprender lo que necesita). Es de los que saca fotos compulsivamente, o escribe emails igual o se tira horas al teléfono o es adicto a los SMS. Cuando se le ocurre algo no puede esperar, lo tiene que escribir, lo tiene que contar, lo tiene que plasmar en una foto. No cree mucho en el mañana, sino en el ahora mismo. Es impaciente y curioso por naturaleza. Tiene sus propias ideas sobre qué es un buen tí­tulo, qué es un texto divertido y qué es tener algo que contar, ideas que con frecuencia sólo comparte el cuello de su camisa. El blogger habitualmente ha estado enganchado a un blog como lector y tiene su vena de voyeur y su vena exhibicionista.

 

El blogger va a todas partes con su cuaderno real o virtual

El blogger va a todas partes con su cuaderno real o virtual

Por más que sus intereses puedan ser misceláneos, el autor de una bitácora suele tener un estilo definido que le produce una cierta comodidad pero a la vez le encierra, le encorseta. Dice que no le importan las visitas, pero como tenga acceso a un contador lo mira con frecuencia y por supuesto saca sus conclusiones sobre qué cosas son más leí­das y cuáles menos. Aborrece el spam con toda su alma, por dos motivos, porque le invade su bandeja de entrada y porque le usurpa el sitio a un comentario de verdad, que es lo que él busca (“comentarios, mi tesoro”). En el resto de facetas de su vida puede ser más o menos perfeccionista, pero en lo que se refiere al blog ha aparcado este alto estándar de exigencia para sobrevivir: un artí­culo diario difí­cilmente va a ser estupendo.

Aunque no quiera, tiende a imaginarse cómo son sus lectores basándose en comentarios esporádicos y aunque no quiera, estos lectores de perfil imaginario y los amigos que sabe que le leen influyen en lo que escribe y en cómo lo escribe, en una reinterpretación muy peculiar del lector implí­cito.

El blogger puede haber sido alguien que siempre ha querido ser escritor o periodista, o que incluso lo ha sido. El blogger no sabe cómo ha podido vivir sin ADSL, wireless y tarifa plana tanto tiempo. Es la reencarnación del tipo del chiste de Claudia Schiffer: el tipo que cuando la modelo se le ofrece corre a contárselo a sus amigos en lugar de “rematar”. El blogger hace lo mismo: si le pasa algo muy bueno o muy malo, en lugar de disfrutarlo o buscar la manera de salir de ello se entretiene en imaginar cómo lo va a contar al dí­a siguiente.

El tiempo transcurre de una forma muy peculiar para el blogger. No es sólo que tenga que postear compulsivamente, sino que la mañana en el trabajo se le hace eterna hasta que tiene un hueco para mirar si ha recibido algún comentario.

El blogger es un tertuliano nato, un hombre del Renacimiento o al menos se lo cree: le interesa la actualidad, la fotografí­a, el diseño, los viajes…. Moja en todas las salsas en su blog y en los ajenos. Y es curioso porque con frecuencia odia a los tertulianos de la tele que hablan sin saber de lo que hablan. Pero es que él sí sabe de lo que habla (¡su trabajo le cuesta estar al dí­a!).

 

Jul 29

Mundo 2.0 (serie, parte I)

By admin | 2.0 , recomendado , redes sociales , sociedad

Los estados de Facebook, el argot y la etiqueta de Twitter, los personajes habituales de los blogs… el mundo 2.0 es fuente inagotable de novedades y perplejidades. En los post de esta serie iré recogiendo algunas de ellas.

 

 

  • Muchos usuarios de Facebook no leen los “estados” de los demás, sino que reaccionan a ellos: las contestaciones a veces son marcianas.

 

  • Estar conectado a la web 2.0 es como tener un sistema nervioso auxiliar externo: estimulante y agotador al mismo tiempo.

 

  • Está genial tenerlo todo integrado en tu smartphone, pero acabo de subir al Twitter de la empresa mi cita con el ginecólogo.

 

  • Estoy intrigada: recibo correos electrónicos sobre cómo mejorar el rendimiento de una misteriosa herramienta que no sabía que tuviera.

 

  • A veces en la vida uno tiene ganas de hacer como el corrector de Word y decir: “Se han encontrado demasiados errores. A partir de ahora se dejarán de señalar los errores”.

 

  • Paradojas del mundo 2.0: basta aproximarte a la Ronda de la Comunicación en metro o al curso de Social Media en la “milla de oro” de Madrid para que te quedes sin cobertura.
Dic 11

Ponga un troll en su vida

By admin | 2.0 , comunicación , digital , humor , recomendado , redes sociales

Ponga un troll en su vida. Aprenderá muchas cosas sobre sí mismo; sobre sus propias fobias, sobre cómo encaja la crítica, y descubrirá hasta qué punto está convencido de lo que publica en su blog y hasta dónde quiere llegar con tal de tener razón (o con tal de que parezca que la tiene).

En definitiva, descubrirá su verdadera postura respecto a si el fin justifica los medios, la libertad de expresión y otra serie de aspectos sobre los que hacía mucho que no pensaba.

Nube de palabras sobre los troll

Si el lector pertenece al clan de los blogueros profesores con tarima ambulante se descubrirá a sí mismo tratando de convencer al troll de su error. En función del tipo de profesor  que sea, sus argumentos serán más bien de autoridad (“yo que tengo tal formación sé”, “el célebre X decía…”), o de lógica (si A entonces B). Algunos no pueden evitar ponerse condescendientes, otros tiran de sarcasmo. Unos exageran para convencer, otros se limitan básicamente a suspender y humillar al “alumno díscolo” delante de toda la “clase”.

Algunos rebaten punto por punto el comentario del troll mientras otros se carcajean globalmente del contenido o simplemente censuran el estilo o se agarran al primer defecto de forma que encuentran. También en esto se retrata el bloguero, la mentalidad de la atención al detalle es distinta a la del que tiende a percibir y comunicar globalmente, como explican los libros de Programación Neurolingüística.

Por supuesto, la condescencia y el sarcasmo dicen poco de nuestro respeto por el otro como interlocutor y también dejan en mal lugar nuestra capacidad de comunicación y para el análisis racional. En esto, como en la mayor parte de las cosas de la vida, la actitud es un factor determinante del resultado, y la receptividad y la capacidad de dejar en suspenso lo que dábamos por indudable son cualidades muy poco frecuentes.

 

Nube de palabras del campo semántico del troll

 

Esta actitud receptiva es rara, pero haberla, hayla. Existe cierta “raza” de blogueros que empiezan a desarrollar su argumentación por escrito siguiendo una determinada línea de pensamiento y cuando llevan un par de párrafos se dan cuenta de que la postura del troll no es tan absurda como parecía y descubren que hay una pequeña y remota posibilidad de que el autor de ese comentario incendiario no sea un troll sino simplemente alguien demasiado visceral que se inflama enseguida, que no escribe demasiado bien, pero que básicamente está en lo cierto, por más que nos moleste reconocerlo…

Para que esto suceda no sólo hace falta que el bloguero sea capaz de aparcar sus dogmas por un momento sino también que haya desarrollado una peculiar relación con la escritura, que la haya convertido en una verdadera extensión de su proceso mental, de su propia capacidad de relacionarse con el conocimiento y de preguntarse cosas (y eventualmente incluso de contestarlas). Y también hace falta que posea la capacidad de serle infiel de vez en cuando a su orgullo, porque el orgullo con frecuencia se vuelve un compañero demasiado absorbente.

 

Respira hondo y no alimentes al troll

En Internet se suele aconsejar no responder a las provocaciones de los troll

El caso del bloguero receptivo a un comentario en tono encendido pero con cierta base se da muy raras veces, porque al detectar un comentario con tono de troll en nuestro panel de moderación solemos ponernos automáticamente en modo visceral: se nos activa la amígdala y a partir de ahí resulta díficil atender a la poca o mucha razón que contenga el comentario del supuesto troll. Nuestro sistema de seguridad ha dictaminado que hay peligro y nuestros ojos escanean el texto, no tratando de entender, sino en busca de puntos débiles a los que aplicar nuestros dientes afilados para inmovilizar a la “amenaza” lo antes posible. Todo escritor o artista que se haya expuesto a las críticas del público o de la prensa conoce al detalle esta reacción a la defensiva que se desencadena cada vez que alguien osa encontrarle defectos a su obra…

Existe un tipo de reacción más, el “no alimentar al troll“, dar la callada por respuesta a la espera de que el troll se canse y se vaya. Suele ser una reacción de blogueros o foreros experimentados que han desarrollado la capacidad de detectar que el ánimo del troll es simplemente generar malestar y polémica estéril para hacerse notar o recibir una atención que no consiguen en otros ámbitos.

En Twitter, por ejemplo, es muy fácil detectar a los troll, porque suelen contar con bios mal redactadas y tener tuits repletos de salidas de tono. En los casos en los que resulta evidente que el ánimo del texto troll es únicamente molestar y destruir, el bloguero experimentado recuerda lo sucedido otras veces, respira hondo, relaja la amígdala, y actúa según le indica su Cortex Prefrontal, ignorando al incordio que intenta hacerse pasar por contrincante.

 

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Dic 08

Educar la mirada en el mundo 2.0

By admin | 2.0 , comunicación , digital , diseño , formación , foto , psicología , recomendado , sociedad

-“Las Meninas” ya me las sé.
La frase la ha pronunciado un chico de unos veinte años en medio de la clase de Historia del Arte de una facultad de Bellas Artes. La declaración impacta en el pecho del profesor de casi cuarenta años como si fuera una bomba. Respira hondo y trata de encontrar ánimo para la ingente tarea que tiene por delante. No es sólo que falle la comprensión de los matices que diferencian saber, conocer y haber visto, reflexiona. Es un problema de actitud y de mirada. La mirada de quienes miran sin ver.

Lo siguiente es un ejercicio de pintura. El profesor ha proyectado una fotografía en la que aparece Eugène Atget a 1,50m x 1,50m aproximadamente para que los alumnos la dibujen. La imagen es la siguiente.

 

Retrato de Eugène Atget

Retrato en el que aparece el fotógrafo francés Eugène Atget

 

Algunos alumnos terminan su retrato muy pronto, cosa que sorprende al profesor.

-¿Habéis dibujado las gafas?, pregunta.

-¿Qué gafas?, le contestan.

Al escuchar la frase el profesor siente como si le hubiesen dado un mazazo en la cabeza con un signo de interrogación gigante. ¿Tan jóvenes y ya con problemas de vista?, se dice, incrédulo.

Como se puede ver en la parte inferior de la foto, a la izquierda, bajo la mano derecha del retratado se entreven unas gafas. Cierto que no se ven bien, pero el brillo es evidente y la postura de la mano no tendría sentido si no estuviera sosteniendo algo pequeño y ligero como unas gafas. Por no mencionar que a la hora de pintar cualquier cosa uno espera del retratista la máxima atención a los detalles…
El profesor está sorprendido e irritado. No cesa de preguntarse cómo es posible que un aspirante a pintor puede ignorar que un fotógrafo anciano evidentemente necesita gafas. Es una cuestión de cultura o de conocimiento del medio que uno no puede pasar por alto -se dice-, información de contexto imprescindible para todo artista que esté en el mundo.

Por otra parte, el profesor es consciente de que la parte inferior izquierda es una zona casi “ciega”, poco “caliente”, un área olvidada con frecuencia en el primer vistazo “casual” de todo espectador. El no percibir las gafas sería algo comprensible y normal para alguien que estuviera viendo fotos rápidamente en una pantalla de ordenador, por ejemplo, en un blog con varias imágenes de fotógrafos parisinos del siglo XX. Pero no sería comprensible ni normal en alguien especializado en artes plásticas a quien se le ha pedido que pinte lo que ve.
Que alguien que aspira a ser un buen observador y a ganarse la vida expresando mediante recursos plásticos y visuales no tenga la capacidad de detectar unas gafas en un retrato de un metro y medio de largo por un metro de alto le parece un problema grave.

Mientras apaga el proyector  y enciende la luz se dice que es asombrosa la cantidad de jóvenes pintores que necesitan aprender a mirar a sus veinte años.

[Este post relata una situación real ocurrida en 2012]