Casita con jardín (cuento)

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Prometo no alejarme mucho, suelto la mano de mamá, y sin perder de vista mis pies recorro el pasillo tratando de no pisar la raya de las baldosas brillantes. Cuando levanto la vista estoy en una sala enorme y la luz del balcón da de lleno sobre un cuadro grande y colorido que es como una casita con sus dos puertas y un jardín dentro. Para entrar en ella y ver qué tiene hay que quitarse los zapatos y caminar despacito sobre el césped.

Primero viene el mundo como una tela que quiere ser una esfera pero no acaba de serlo porque no es tan redonda a pesar del brillo que le habrán pintado el pie lo nota eso y los mares estancados como hielo que no es tan frío eso también lo notan enseguida pero sí sólido y lo imagino todo tan gris o tan verdoso que a saber cuál era el color al principio porque hace tantos años pero una vez abierto la pieza del centro es totalmente distinta aunque descubro que hay partes con tacto de hierba y hojas y que serán por tanto verdes el pie no lo sabe pero la mente sí­ pero aunque hay una gran porción como de heno segado así­ amarillo algo tostado como de trigo supongo la mayor parte la ocupan las partículas que por el tacto no pueden ser sino rosadas la planta nota enseguida los colores parecidos por la temperatura y la longitud de onda, nos lo explicaron el otro día­ y está lleno de picos que son las yemas de los dedos y alguna uña y luego pequeños bultos que son duros pero tersos así­ como pezones que sé que no se debe decir pero se parecen y después agrupados a la orilla de algo que es como un rí­o o solos más pequeños volando sobre cierta sustancia que me acaricia la planta de los pies como si fuera brisa los pájaros de cabeza colorada algunos que lo sabe enseguida la piel por lo de la temperatura pero en el río o en el estanque que no lo distingo porque de tamaños así poco puedo saber hay flotando más esferas algunas que tienen raí­ces y que tienen dentro como gusanos porque viven en los frutos pero no son gusanos porque son personas hombre y mujer la piel y el pelo son distintos hombre y mujer como Adán y Eva pero esto no lo puedo asegurar porque el pie no lo sabe pero sí­ que en el centro está la boca de una especie de pozo en la que se bañan figuras más pequeñas pero todavía rosadas aunque hay otras de color negro como demonios y los rodean los centauros y alguna cabra y hay como un ejército montado a caballo pero en lugar de tener caballo van sobre aves y también noto como escamas y gelatina y pelo como de mamí­fero incluso de camello y algún tentáculo chicloso de pulpo frío y duro pero el que va encima parece que va bien y a un lado ya fuera del grupo que marcha otros gusanos que no son gusanos porque son hombres se comen una granada que parece hueca porque no tiene granitos pero tiene hombres pequeños noto sus cabezas pequeñas y es como si salieran de una cueva a la luz del día pero en el otro extremo la granada tiene cola como de ratón y a mí­ esto me da mala espina porque ya son muchas cosas raras acumuladas pero no puedo dejar de caminar descalza sobre el jardí­n aunque lo que no encuentro por ninguna parte es las delicias del cartel o puede que sí­ porque tanto fruto y tanto animal en un lugar con tanta agua y tanta hierba es como un paraí­so con ese cielo tan limpio el pie lo nota enseguida y no se quiere apartar aunque al moverse un poco encuentra espinas como de cardo pero no le llegan a hacer sangre porque son espinas de pintura y esas no dejan huella o no siempre y enseguida muevo el pie hacia abajo y noto la piedra formando como una ermita sobre una especie de montaña también de piedra que no puede ser sino rosada que el pie eso lo nota enseguida pero a veces también se cansa porque son demasiadas cosas juntas sobre todo los picos que son las puntas de las manos y los pies porque hay muchos que hacen el pino o que danzan sobre un pie y parecen todo como notas puestas al azar pero con una melodía frenética casi de demonio pero encantada aunque esto el pie no lo puede saber lo imagina la mente claro pero es todo como la escritura de algún loco que escribiera como si pintara o que pintara como se escribe pero todo lleno de hombrecillos que están unos sobre otros y uno tiene cabeza de ciruela y otro de búho o de lechuza que el pie no está seguro y luego una tienda con forma de triángulo pero con raíces y toda roja que la planta percibe la temperatura y el pez grande se come al chico sobre los hombres que van a caballo que ahora me doy cuenta de que van todos desnudos completamente que las mujeres ya lo sabí­a pero en los hombres no me habí­a fijado pero noto que hay otro lago o rí­o esto no es claro y en medio una esfera compacta y satinada sobre la que han puesto listones de madera como un escalera horizontal que es como un andamio o puente y un hombrecillo ayuda con sus palitos puntiagudos que serán sus manos a otros palitos puntiagudos que noto a la altura de la superficie y entonces imagino si el de abajo será otra vez Eva porque sólo con los brazos no puedo saber si es ella o él y dónde va a acabar esta historia que me siento como si hubiera caminado muchí­simo porque son tantas cosas y tan juntas y tan raras que aunque la planta pueda dar abasto yo no puedo o acaso tampoco los pies por más que sean dos y bien avenidos dónde estará mamá para que me explique.

detalle del Jardín de las Delicias de El Bosco

TRÍPTICO DE LAS DELICIAS (1503-1504), El Bosco, El Prado, Madrid.
La Creación del Mundo (caras laterales cerradas), El Paraíso Terrenal (postigo izquierdo), El Jardí­n de las Delicias (cuerpo central) y El Infierno Musical (postigo derecho).

© Elena Alemany. Todos los derechos reservados.

 

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